jueves, 13 de septiembre de 2012

103. CERRO DE BUCESTA, 1.283 m. (9k 400+). El Collado, La Rioja



Seguimos con la exploración de las cimas que se ven desde nuestra casa de Santa Lucía. Hace mucho tiempo que hicimos el Alto Redondo; en la pasada Semana Santa, el Tejedo; y en esta primavera, el Cerro Santa Cruz y el Monte Cenzano. Así pues ya sólo nos quedaba el Cerro de Bucesta, de 1.283 m., por lo que antes de que llegaran las vacaciones, para allí que nos fuimos.

Punto de salida, la aldea de EL COLLADO, a la que se llega por una pista felizmente asfaltada que sale de la carretera de Robres del Castillo a Santa Marina poco antes de llegar a esta aldea. Según el mapa, El Collado está a 1.082 m., por lo que la ascensión sería de sólo 200 m, pero como hay que empezar bajando al valle que separa las aldeas de El Collado y Bucesta, y ese descenso es de unos cien metros, hay que añadirlos en la ida y en la vuelta. Desde Bucesta a su Cerro hay un camino directo muy evidente, así que la excursión no tiene pérdida. Pero al llegar arriba hubiera sido un poco aburrido haber deshecho sin más el camino, por lo que a instancias de José Ramón, un pastor de vacas de Santa Engracia que nos encontramos allí, dimos una larga pero muy bonita vuelta de bajada por los caminos que van a San Juan de Agriones.

En definitiva, esta es la grabación de la excursión hecha por Endomondo según la misma perspectiva de la imagen anterior, es decir, mirando hacia el Norte.


Viéndolo más o menos desde el punto de salida, el recorrido aparece así:


Vamos con las fotos y los detalles. Como decía, aparcamos el coche en El Collado y preguntamos por el sendero a Bucesta, aunque más por pegar la hebra que por otra cosa, pues resulta bastante evidente. Bucesta es el único pueblo que se ve desde El Collado y el sendero no tiene pérdida aunque hay que tener en cuenta que la "iglesia vieja" (que es lo primero que se ve) queda como a unos quinientos metros a la derecha de las casas y nos puede llevar a despiste. Se empieza bajando,


... se cruza el arroyo seco que baja hasta Santa Engracia,


... y se continúa sendero arriba, aunque en este tramo está un poco sucio:


Llegando ya a las casas de Bucesta (media hora desde El Collado) el sendero da contra un muro de piedra coronado por colmenas y aunque vimos que continúa a la izquierda, estaba tan sucio, que nos fuimos hacia unos claros a la derecha, hasta salir a la pista de tierra que viene de Ventas Blancas. Una vez en la pista cogemos en seguida el camino hacia el Cerro sin pasar por el pueblo, al que tan sólo avistamos desde unas antiguas eras altas:


El camino es evidente y... pendiente, o sea, un tanto feo, 


... pero en cuanto ganas un poco de altura se te va la vista hacia El Collado y el valle que has cruzado, y en lontananza acaban apareciendo Peñalmonte y la Peña Isasa. Justo debajo, aparecen también "los ojos" de las campanas de la "iglesia vieja" o ermita de Bucesta, que de las dos formas aparece en los mapas. 


Sin más historia se llega a una cima muy llana (una hora desde la salida), sin mojón ni vértice geodésico alguno, donde había unas cuantas vacas, y a donde llegó su pastor con una moto trialera justamente para hacernos la foto:


Y como era muy simpático y quería salir él también en esta historia, nos pidió que le hiciéramos a él otra con sus vacas detrás:


Hablando hablando casi se nos pasa el contemplar la panorámica hacia el Norte que veníamos buscando (especialmente la vista de Santa Lucía) y por eso veo que sólo hice una foto con el teleobjetivo: la de la Hoya de la Covaza, que está en el monte Cenzano a la izquierda del pueblo.



Fue José Ramón, que así se llama el pastor, aunque en Santa Engracia, -nos dijo-, es más conocido por "el Pólvora", quien nos sugirió dar la vuelta por los caminos que se dirigen hacia San Juan de Agriones, y a fe que tenía razón porque es un recorrido muy bonito. Y mucho más lo será en invierno o primavera cuando esta loma esté más verde. 


Podíamos habernos llegado hasta la ermita de San Juan, uno de los puntos más ignotos de la Rioja, pero preferimos dejarlo para otra excursión específicamente dedicada a ella, seguramente saliendo desde la ermita de Sarrias o así. El invierno dirá. Llegados a un collado donde el camino vuelve a subir para ir a San Juan, doblamos a la izquierda y descendemos directamente hacia Bucesta:


El lomo que vemos enfrente es justamente el del Cerro de Santa Cruz, tan picudo cuando se ve desde el camino a Santa Cecilia, y tan tendido desde aquí.

Creíamos que en Bucesta habría alguna casa arreglada, pero nos llevamos la triste sorpresa de que está completamente abandonado y bastante lleno de matas. Eso sí, aún queda algún tejado completo de lajas de piedra que debería ser declarado patrimonio arquitectónico de la Rioja.



Bajando por dentro del pueblo damos con la "calle mayor" desde la que llegaremos hasta la zona de la colmenas que habíamos visto antes, volviendo íntegramente por el sendero de verdad entre ambos pueblos


Antes de llegar a las colmenas encontramos envuelta entre maleza la iglesia (¿nueva?) del pueblo con el hastial del campanario totalmente vencido, por lo que no la quedarán muchos inviernos. 


Antes de llegar a las colmenas, nos damos la vuelta para hacer una nostálgica panorámica de esta aldea abandonada, que con un simple asfaltadito de la pista, seguramente podría volver a revivir. 


Ya no queda más que desandar el camino en V hacia el Collado, (... dando que hablar con nuestra presencia a las vacas de la zona)


... y hacer un poco de "turisteo" por esta aldea que parece volver poco a poco a la vida gracias a unos cuantos animosos vecinos y a los avances técnicos de las células fotovoltáicas. 


La reconstrucción de la iglesia aún tendrá que esperar, pero sus muros aguantan y todo es cuestión de tiempo. 

Y hablando de tiempos, decir que como paramos a almorzar en el lomo del Cerro Bucesta y me olvidé de apagar el endomondo, no sé muy bien cuánto tardamos en el regreso. Pero a falta de tiempos buenas son distancias: la excursión completa totaliza 9 kms, y en cuanto a desnivel hay que sumar a los 100 + 200 de la subida, los 100 de vuelta a subir a El Collado, en total, 400 de ascensión. 

Realizada el 22 de julio del 2012.


domingo, 9 de septiembre de 2012

102. CRUZ DE MOTRICO 851 m. (10k 350+) MONTES OBARENES



Como al año de casarnos celebramos el 8 de septiembre subiendo a la Cruz del Gorbea, me pareció apropiado para este año (no diré los años que llevamos casados porque empieza a darme vergüenza...) celebrarlo en una cruz mucho más cercana, pero hasta la fecha bastante desconocida para nosotros: la Cruz de Motrico, instalada en una céntrica cima de los Montes Obarenes.

¿Por qué un punto tan singular no nos había atraído hasta ahora? Pues muy sencillo, porque vistos desde mi pueblo (Anguciana), los pequeños Montes Obarenes tienen un par de diamantes que nos han eclipsado todo lo demás: las peñas de Gembres.


Pero como cada vez somos más curiosos y andarines, pensé que ya nos tocaba adentrarnos por detrás de nuestras peñas y recorrer los montes que las envuelven. Y para ello nada mejor que acercarse desde otro punto de partida, como por ejemplo, el singular paraje de San Juan del Monte, antigua cueva de un anacoreta medieval y actual lugar de romería y fiesta de las gentes de Miranda de Ebro.



Lo primero que sorprende de ese lugar es el impresionante montaje que tienen allí para la fiesta. Debajo de cada uno de esos tejados que vemos en la foto de Google Earth hay montones de mesas y bancos dispuestos para las charangas y... la manduca. El jaleo que tienen que montar debe de ser descomunal y digno de verse.

La carretera por la que llegamos es la de la abajo a la derecha y como el aparcamiento general de coches está a la izquierda de la imagen, tienes ocasión de ver y asombrarte al paso. Llegados a lo más alto del parking y aún un poco más allá, donde hay una explanada no asfaltada, dejamos el coche y avistamos el cerrito donde está colocada la cruz de Motrico.


Y como no parecía muy lejos y el desnivel a salvar era de tan solo 200 metros, alargamos y endurecimos un poco el recorrido, primero, subiendo a la roca del eremita; segundo, dándole la vuelta por un sendero circular; y tercero, metiéndonos en el cortafuegos tobogán de tremendas pendientes en vez de hacer el acercamiento por la pista de coches de abajo. Veámoslo primero con lo que nos marcó el GPS,


y a continuación, con las fotos. Punto de salida:


Al fondo de este largo parking de tierra sale el sendero hacia la cueva y en la primera bifurcación tenemos al mismísimo "santo" en chapa de indicador:


Para no levantar polvaredas y molestar al anacoreta, la cofradía del santo tiene incluso encementado el sendero (!)


En poco más de un cuarto de hora llegamos a la venerable roca orientada al Sur y protegida de los fríos vientos de noroeste que tanto soplan por aquí. Os evito la foto del muro de la ermita y no entro a comentar algunos detalles de la decoración del altar exterior para... no estropear la excursión tan pronto, je je je.


Como no conocíamos el lugar y no se veía muy claro el sendero, desestimamos bajar a la fuente, que creo que es lo que teníamos que haber hecho; y en cambio seguimos hacia delante dando la vuelta al cerrito de la roca por un sendero bastante majo pero demasiado "didáctico" con sus cartelitos explicativos (dinero gastado en balde).



Completado el círculo y vueltos al camino por donde habíamos venido, nos metimos en el cortafuegos por aquello de hacer piernas, pero la verdad es que no lo aconsejo. Se me ponen los pelos de punta al pensar en el ingeniero que lo trazó y en lo cómodo que tiene que ser para las posibles brigadas si les tocara cortar allí un fuego. Lo único que vale la pena es la vista de la roca del eremita que queda allí arriba y atrás:


Llegados al fondo del cortafuegos nos cruzamos con el sendero que viene de la pista y cuya indicación es pródiga en prohibiciones (prohibido coches dice... !!!! ja ja ja) pero nula en información. Lo mismo podía ir a la cruz de Motrico que a la de Gorbea. Bien por los ponecarteles..., aunque, obviamente, no podía ser otra la senda. 


La ascensión es corta pero durilla y el sendero se cierra bastante, pero como digo, no tiene pérdida. Llegando a la cruz (foto de arriba) el "cuentakilómetros" nos dice que han sido 3,5 kms y el reloj, que 1 hora y 25 minutos.

La vista hacia la llanada de Miranda es espléndida pero como todo el mundo la hace y la podéis ver en internet, yo prefiero poner lo que venía a ver, es decir, la vista de las Peñas de Gembres desde atrás. Mirad que poco se las ve, ahí a la derecha de la imagen:


Una nube de hormigas voladoras que tenían su guarida en el pedestal de la cruz nos decidieron a marchar inmediatamente de allí, y como bajar tan pronto y por donde habíamos subido daba pereza, se me ocurrió llegarnos hasta el refugio mirador de La Rioja situado en el lomo más meridional de la sierra. Son 2 kms de suave descenso que hicimos en poco menos de treinta minutillos. Pongo la grabación del GPS:



y una primera foto del sendero de bajada más próximo a la cruz donde se aprecia que las señales tampoco son muy útiles por este lado.


El camino tira hacia el Este y nos muestra la silueta más esbelta del Rabe que no me animé a subir porque hacía mucho calor, no llevábamos apenas agua, porque mi socia suele protestar cuando improviso y ya tenía hambre, porque hay que dejar algo sin subir para volver en otra ocasión, y además, porque este montecillo tiene su vieja historia que otro día (cuando lo subamos) os contaré.


El objetivo era el mirador cuyas espaldas cubre este atómico refugio cerrado con candado para que lo veas y no lo manches.


Aunque lo verdaderamente importante son las vistas hacia el otro lado: la de La Rioja alta, con Anguciana en primer plano y el San Lorenzo al fondo:


y por supuesto, la de la vista lateral de las Peñas de Jembres, o mejor dicho, la de la peña de la derecha que oculta completamente a su hermana.


Qué belleza.

Mientras dábamos cuenta del bocata de mejillones y del cuartillo de vino, entablamos conversación montañera con Ricardo, un mirandés transplantado a Valencia que en cuanto vuelve a su pueblo de vacaciones se escapa a andar por estos sus montes para respirar libertad y purgar las noches de cerveza. Venía del mismo sitio que nosotros y preguntándole por la mejor forma de regresar sin tener que volver a subir a la Cruz, se ofreció a enseñarnos el sendero más bonito de esta sierra: el de los Tejos. Pongo primero la grabación del GPS y luego las fotos.


Antes de entrar en el sendero y a petición mía (el conocía también otro senderillo que atajaba entre los pinos), pasamos por las ruinas de una vieja ermita que están llenas de maleza y no permiten hacerse una idea del lugar:


Un poquito más adelante y esta vez sí, con cartel perfectamente explícito (ahora que llevábamos guía y no lo necesitábamos...), entramos en el sendero de los Tejos como quien se interna por un fresco y oscuro túnel:


Y a fé que lo es, y además con sorpresas, pues hasta alberga en su interior un par de antiguas ferrerías que no me entretuve a fotografiar porque Rosalía tiraba fuerte para abajo y apenas nos daba respiro. Al menos hice esta foto en su interior:


La parte más fea del recorrido es el kilómetro y pico de la pista que nos devuelve en cuesta arriba a la zona recreativa de San Juan, pero la conversación que llevábamos los tres era tan amena que apenas nos dimos cuenta.

Y es que este Ricardo, mirandés y valenciano, además de gran deportista es buen conversador y mejor persona, y lo mejor que os podría pasar si os gusta este post y queréis andar por esta zona, sería encontraros con él, porque no contento con habernos enseñado lo más bonito de estos montes, encima nos invitó a tres cañas (sí, tres, ahhh) y sus consiguientes y exquisitas "gildas" en un bar de Miranda llamado, como no podía ser de otro modo, San Juan del Monte.


Aquí pongo una foto suya (para que le reconozcáis) hecha en el mismo punto donde habíamos salido, y os dejo también la indicación del GPS sobre el sendero del retorno: 5, 1 km en 1hora 4 minutos. Menuda marcha.

Y menuda forma tan estupenda de celebrar nuestro aniversario el 8 de septiembre del 2012.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

101. LA PEÑA OROEL, 1.769 m. (7k 600+) JACA, HUESCA



Viniendo a Jaca desde Pamplona, la Peña Oroel se aparece como la quilla de un gran barco (foto de Gronze.com); mientras que desde Jaca, con los Pirineos detrás, parece como el trozo de una gran pared montañosa que cierre esta ciudad hacia el Sur.


Como lo normal cuando llegas a Jaca es girar hacia el Pirineo, la Peña Oroel suele quedarse con la pena de ser la hermana menor de tantas cimas gloriosas, y seguro que no somos los únicos que hemos visto correr los años mirándola al pasar sin animarnos nunca a subir a ella.

No es de extrañar por tanto que la hiciéramos como sin querer. Al día siguiente de subir al Aspe (v. Montes n 6) pensé en subir en el telesilla de la Trucha de Astún para dar un paseo cumbreando por encima de la Canal Roya, pero la niebla era tan intensa que acabamos por bajar a Jaca. Y como no podía ser de otro modo, allí se nos apareció la Peña Oroel una vez más, llamándonos a visitarla. Esta vez no había excusa, porque aunque estábamos a 20 de julio, soplaba un fino norte y la mayor parte de la ascensión se hace metidos en el bosque.

Como en aquella época no tenía GPS, tomo prestado el mapa de otro blog montañero CFM que a su vez lo debió de coger prestado de algún otro sitio. Todo muy compartido, vaya, como debe ser.


Ya veis que no tiene pérdida. Se llega uno en coche hasta el Refugio Mirador de Oroel a 1.186 m. y se toma el sendero que sale directo hacia el Sur por entre los pinos.


Tengo anotado que la subida hasta el lomo (un poco aburrida por la monotonía del bosque) nos costó prácticamente una hora.


Una vez en la loma (1.670 m) se gira noventa grados hacia el Oeste, desaparece el bosque, y se disfruta de una brillante floresta amarilla que también he podido ver en muchas otras fotos colgadas en internet.


Desde ahí hasta la cumbre no hay más que 100 metros de desnivel que se hacen en veinte minutos de un precioso paseo cada vez más amarillo (en julio al menos).


En la cima hay una gran cruz, visible incluso desde Jaca, pero un poco más allá de la cima está la verdadera proa de la peña que es un lugar que impone un poco por lo verdaderamente aéreo que es.


Aunque no sea yo muy amigo de los lugares vertiginosos, el sendero no ofrecía ningún problema por lo que  nos llegamos hasta allí para ver el mapa de la mesa de orientación,


y para disfrutar en solitario de nuestro tradicional almuerzo con botellita de vino incluída.  Como puede verse, la mesa nos sirvió de soporte para el disparo automático de la cámara.


La perspectiva hacia el refugio del que habíamos salido (en ese pequeño claro del bosque) es prácticamente vertical:


pero la vista, obviamente, se va hacia Jaca, y hacia toda su línea de grandes cumbres pirenáicas que a mediodía ya se empezaban a dejar ver:


También tengo anotado que el descenso al refugio lo hicimos en tan solo una hora.

Así pues, excursión sencilla y muy recomendable cuando el Pirineo no quiera visitas.

(realizada el 20 de julio del 2007).