214. CIRCO DE MAFATE. ILE DE LA REUNION



Cuando decidimos recorrer el interior del circo de Mafate no teníamos una imagen del mismo como la que muestro ahora gracias a esta extraordinaria foto que hizo Rosalía unos días después desde el mirador de Le Maido. El Circo de Mafate es el más inaccesible de los tres que tiene la Isla Reunión pues sólo se puede penetrar en él andando. Hay como cuatro o cinco entradas que yo sepa y que voy a enumerar en el sentido de las agujas del reloj: una que está un poco más atrás del punto desde el que está hecha esta foto en Le Maido. Otra (u otras dos) desde Dos d'Ane que estarían a la izquierda y también más atrás de esta foto. La tercera, por el collado de Boeuf, a la izquierda de La Nouvelle, el pueblo que se ve en el extremo izquierdo de la foto de arriba. Y la cuarta, la del collado de Le Taibit, encima de Marla (al fondo de la foto), que separa el circo de Mafate del de Cilaos. Sin haber estudiado mucho el terreno nos decidimos por la tercera entrada porque era la que daba acceso a un itinerario por los dos pueblos arriba mencionados, itinerario que más o menos he dibujado en esta otra foto que hice yo una semana después desde poco antes de la cima del Gran Bénare:


El recorrido lo planeamos para dos días. En el primero, dibujado en blanco, bajamos desde el col des Boeufs al Plaine des Tamarins, y de ahí al pueblo de Le Nouvelle (2 horas), para luego seguir hasta Marla (otras 2 horas), donde hicimos noche. El segundo día retornamos desde Marla al collado des  Boeufs (3 horas). Con sol todo queda muy bonito pero cuando llegamos al collado des Boeufs la lluvia y el viento nos ofrecieron un ambiente bien distinto. La primera foto del día es la de la valla que cierra el paso a los coches kilómetro y pico antes del collado:


Rosalía echó mano del paraguas, pero a dos mil metros la lluvia en las islas oceánicas suele ser más bien horizontal, así que no le servía de mucho:


Llegados al collado nos encontramos con uno de los típicos senderos en zig zag y de gran pendiente construidos con traviesas de madera. Y como estaba muy resbaladizo y lo mejor era apoyarse en los palos, Rosalía decidió que era mejor dejar el paraguas en la mochila.


Lo más divertido de este primer tramo es que parecía la Gran Vía. Cantidad de gente subiendo, o sea, saliendo del circo. Seguramente por ser domingo por la mañana.


Al llegar a la zona más llana del  plano de los Tamarindos el sendero se enfanga tanto que hay tramos construidos enteramente con troncos:


El bosque de tamarindos estaba tan bonito que a uno de los montañeros que subía le pedimos que nos hiciera una foto juntos:


Yo también intenté captar en alguna foto la belleza de este paisaje tan singular pero las mejores fotos fueron las del día siguiente:


Pasado el cruce donde dejamos a la izquierda el sendero a Marla por el que regresaríamos mañana, nos disponemos a seguir bajando hacia Le Nouvelle donde parecía hacer mejor tiempo.


La vegetación sin embargo es más densa y variada:


La llegada a un pueblo sin coches produce una alegría muy especial, aunque... a falta de coches buenos son carteles (jjj).


Nos habíamos ganado la primera "Bourbon Le DoDo le La" del día, si bien, como también dimos cuenta del almuerzo, acabaron por caer dos.



Con ese solecillo, rodeados de montañas y sin ni un coche a la vista se estaba en la gloria en Le Nouvelle...


pero había que continuar camino hacia Marla por un tortuoso sendero en el apenas nos cruzamos ya con nadie:


De vez en cuando el sendero se abre al fondo escenográfico de la gran pared del Bénare:


...pero la mayor parte del trayecto discurre escondido entre la vegetación:


Una de las curiosidades de la isla de Reunion es la poca cantidad de animales salvajes que parecen habitar en tan espesa vegetación. En este sendero, encontramos camuflado en el barro a este simpático sapo, y por ello le hice una foto (justo en la parte inferior de la imagen).


Otra de las formaciones geológicas más singulares del recorrido es esta zona erosionada en la margen izquierda de la parte alta del gran barranco del circo:


En el siguiente tramo del recorrido tocaba bajar hasta el barranco...:


... y cruzarlo:


En la estación seca del invierno boreal no lleva mucha agua. Poco antes de bajar al mismo vimos que había otro sendero alternativo llamado "de la pasarela", por lo que imaginamos que será para cuando el río baja fuerte. Cruzado el barranco ya solo quedaba subir hasta Marla por una zona con vegetación algo más seca y aspera:


El primer edificio que nos salió a recibir fue su humilde iglesia con su no menos simpático campanario:


Nuestro albergue, el Trois Roches estaba en la parte más alejada de la llegada, casi debajo de la pared del Bénare. Sus habitaciones estaban repartidas en pequeñas casitas individuales en las que había hasta ducha con agua caliente. Todo un lujo en refugios de montaña:


Tras sestear un rato salimos a contemplar el paisaje y a hacer alguna foto de recuerdo de uno de los abejorros mecánicos que no paran de pasar en todo el día llevando turistas a ver los tesoros de la isla. Coches no hay en Mafate pero ruido de motores... (de helicópteros) vaya que sí.  


También nos acercamos a un bar en el que había una fiesta de primera comunión o confirmación. Rosalía lo aprovechó para marcarse un baile al son de la música criolla que es un chumpa chumpa no muy lejano del ballenato colombiano.


Con la caída de la noche llegó el momento mágico del día. Los helicópteros desaparecieron y las nubes bajaron casi hasta las casas de Marla:


Delante de nuestro albergue había un solitario banco de madera para contemplar la parte baja del circo y la pared del Benaré con las últimas luces del día.



La mesa de la cena la formamos un belga, dos suizos, dos holandeses y nosotros, así que además de hablar de los senderos y montañas de Reunion dimos un buen repaso al Brexit y otras vicisitudes de la Unión Europea.

Ruidos de helicópteros no hubo por la noche pero los ladridos de perros y los kirikis de los gallos que no cesaron durante toda la noche son más que suficientes para aconsejar llevar tapones para los oídos a quien se anime a ir a Mafate. Menuda murga (!).

A la mañana siguiente, Rosalía y yo fuimos los primeros en ponernos en marcha (las siete y media de la mañana). Teníamos tres horas por delante hasta el collado des Boeufs y queríamos aprovechar el resto del día viendo las cascadas del circo de Salazie.


El primer tramo de esta segunda jornada también empezaba bajando (sino mayoritario de las excursiones por Reunion) :


A continuación, vemos el cruce de senderos perfectamente señalizado: por la izquierda el sendero por el que vinimos el día anterior, y a la derecha el que tenemos que coger ahora:


Toca también cruzar el barranco por un vado situado más arriba del de ayer y ascender dando vueltas y vueltas al Plaine des Tamarins:


Ultimo vistazo a Marla y al collado de le Taibit desde uno de los altos del camino:


Y otro paraje ya conocido pero desde otro ángulo: el de la pared erosionada del barranco con el muro del Bénare al fondo:

Lo mejor, sin embargo, estaba por llegar. No sé si por la luz o por la propia belleza del lugar, el plaine des Tamarins se nos apareció como un bosque encantado. No os pongo todas las fotos que hice porque dan para un álbum, pero con estas cuatro o cinco ya os podéis hacer una idea:






Ya sólo nos quedaba superar el último peldaño hasta el collado de les Boeufs que tan duro nos pareció en el descenso de ayer.


Sin embargo lo hicimos tan rápido (sin parar siquiera a hacer fotos) que en vez de las tres horas que dan para el recorrido, llegamos al collado en dos y media. Eso sí, con la misma niebla en el collado que en el día anterior. Aunque nosotros, mucho más contentos.


Completo la información con los tracks y perfiles de wikilok, la perspectiva que ofrecen en google earth, y las peliculillas de Suunto. Y es que toda información es poca para una excursión tan memorable.

domingo 24 de julio del 2016



lunes, 25 de julio del 2016







213. LE PITON CABRIS, 1.435 m. LA FENETRE. ISLA DE LA REUNION



La primera toma de contacto con la montaña de la Isla de Reunión la hacemos subiendo a un pequeño "pitón" situado en la pared Sur del circo de Cilaos, corta ascensión que se realiza desde un mirador llamado "La Fenetre" al que se sube en coche por una zigzagueante carretera que se ve muy bien en la foto de google a la izquierda de nuestro track.


Desde el mirador hay primero que bajar hasta un pequeño collado y luego realizar la corta ascensión al pitón empleando en todo ello no más de media hora. Para alargar un poco el recorrido, la propuesta de las guías es descender hacia el sur por un espeso bosque de criptomerias y luego retornar por un sendero de fondo de barranco que lleva por nombre Bras Patates. Cuando bajas por el oscuro bosque apenas se nota que andas por el borde superior de la pared sur del circo.


El perfil da cuenta de la estructura del recorrido:


Sería más lógico empezar a andar desde abajo y acabar por arriba, evitando tener que subir con el coche hasta el mirador de la Fenetre, pero debido a las especiales condiciones meteorológicas de la isla, lo mejor es garantizarse cuanto antes la vista sobre el circo de Cilaos porque las nubes suelen llegar a partir de las diez de la mañana y ya no se ve nada. Nosotros llegamos a las nueve en punto  a La Fenetre y así es como nos encontramos el circo de Cilaos con el Piton des Neiges al fondo a la izquierda (objetivo principal de nuestras excursiones en la isla):


Al estar en el mirador en el borde de la pared sorprende que el sendero hacia el Piton de Cabris empiece bajando por ella, pero esa es la forma de iniciarse en las sorprendentes y verticales rutas montañeras de Reunión:


Lejos de estar peladas como aquí, las paredes verticales de los circos están completamente cubiertas de vegetación por lo que no suele dar vértigo transitar por sus vertiginosos senderos, casi siempre perfectamente preparados con tablas en el suelo y hasta con alguna valla protectora.


Cuando se llega al collado se vuelven a tener vistas al circo:


Dejamos a mano derecha el sendero del Bras Patates por el que subiremos luego y acometemos la pequeña subida al Piton Cabris:


En la cima, cubierta por la vegetación nos encontramos como sorpresa una de esas casetillas para el pic nic que tanto proliferan por la isla. Esto es una cima preparada, exclamo yo, y lo demás son tontadas:


Como no nos habíamos ganado aún el almuerzo, seguimos adelante y nos quedamos impresionados de la tremenda oscuridad del bosque de criptomerias. Las fotos hechas con las cámaras automáticas o los móviles no dan cuenta de escasez de luz, pero la verdad es que nunca habíamos estado bajo el sol en un lugar tan oscuro:




Otra curiosidad del bosque es la cantidad de raíces que hay sobre el suelo, por lo que hay que andar levantando bien los pies.


También hay que tener cuidado cuando se llega al punto en que hay que girar noventa grados a la derecha para ir hacia el Bras Patates. En la oscuridad del bosque de criptomerias apenas se ve el viejo y caído cartel que lo indica y si no estás listo (y vas consultando el GPS...) puedes seguir andando hacia abajo sin darte cuenta.


El sendero de ascenso por Bras Patates es más abierto. Rosalía puso la directa e hicimos la subida tanto o más rápido que la bajada.


Daban 2 horas y media para este recorrido de casi 6 kms, y lo clavamos, así que también nos dimos cuenta de que los montañeros en Reunión no se andan con chiquitas. Ahora sí que nos habíamos ganado el almuerzo, y mientras dábamos cuenta del mismo vimos llegar las nubes a nuestra línea de cumbre y formarse tal tapón que en unos minutos esto es lo que se veía desde el mirador de la Fenetre:


Aunque la grabación del Suunto hace un extraño al comienzo del recorrido, la pongo también porque las vistas del relieve de la zona son espectaculares:


Excursión realizada el jueves 21 de julio del 2016.