lunes, 28 de noviembre de 2016

230. UNA VUELTA POR VALDEREJO. ALAVA. 11k 400+



Mi hermana Mercedes se rompió el menisco el 31 de Enero de este año y tras una larga y sufrida recuperación ya había vuelto a andar en bicicleta durante el verano pero no se había atrevido aún a hacer una marcha por el monte. Su propuesta de dar una vuelta por el Parque Natural de Valderejo el domingo 27 de noviembre nos pareció una ocasión excelente para comprobar el buen estado de su rodilla y para descubrir este curioso rincón (o proa) de Alava que avanza sobre las tierras altas de Burgos. La orografía del valle muestra una gran U en cuyo interior las aguas se bifurcan en dos pequeños valles que acaban por horadar dos espectaculares salidas: la del río Purón hacia el Sur y la del arroyo San Zadornil hacia el Norte, que es por donde entra la carretera al valle y parque. Desde Lalastra, pequeño pueblo situado en la cabecera de la U se puede subir hacia uno u otro lado del circo. En wikiloc encontramos un track muy interesante de Luis Itxina para subir al Vallegrul, máxima altura del lado Sur y para dar la vuelta hasta Ribera regresando por la zona media del desfiladero del Purón; y por allí que fuimos. Esta es otra perspectiva del valle de Valderejo vista desde el Oeste con el Ebro a la derecha y la línea divisoria entre Alava y Burgos en gris:


Dejamos el coche en el amplio parking acondicionado que hay a la entrada de Lalastra y echamos a andar bajando un poco por una pista que lleva hasta Villamardones, pequeño despoblado situado a un kilómetro o así del punto de salida:


El primer objetivo es cruzar de izquierda a derecha por el pinar del fondo de la foto y subir hasta la ermita de San Lorenzo por aquella rampa evidente. Antes pasamos por las ruinas de Villamardones y giramos a la derecha:


El sendero se interna en el pinar y está muy limpio y agradable para andar:


De vez en cuando nos topamos con algún acebo que parece decirnos que a la vuelta de la esquina está ya la Navidad:


Rosalía, que había tomado la delantera poniendo a prueba la rodilla de Mercedes, se para para quitarse el anorak:


Pero haciendo de liebre es aún peor Erika pues nos sube a la ermita de San Lorenzo con la lengua fuera:


Lo malo de subir tan ligero es que en la ermita soplaba un vientecillo glacial y el sudor se te quedaba congelado.


Justo paramos para hacernos la selfie de rigor:


Una foto al valle con el pueblecito de Lalastra tan pequeño que apenas se ve:


Y otra foto mirando hacia arriba para decidir si subir al Vallegrul o ir directos hacia Ribera:


De momento tiramos hacia arriba para acercarnos a los pañuelitos blancos de la última nevada:


Al llegar al cruce del sendero que va hacia los roquedos del Vallegrul el viento frío de norte arreciaba y yo tenía las manos heladas. Hasta la cima no hay más que 1,4 kms y 100+ pero en la cresta aún tenía que hacer mucha más rasca. Fotos al sendero que dejamos a la derecha para otra ocasión:


Foto al letrero del cruce, que está un poco caído:


Y rectos adelante:


Cruzada la verja que se ve al fondo llegamos al punto más alto del recorrido y vemos hacia el norte el monte Gorbea lleno de nieve. Pongo todo el zoom que me da la cámara de bolsillo para hacer la foto:


Aunque al borde del camino también tenemos pañuelitos de la blanca:


Antes de empezar el descenso por el camino hacia Ribera un cartel nos indica que del 1 de Enero al 15 de Agosto está prohibido pasar por él para dejar tranquilos a los buitres (!):


En el primer tramo del descenso el camino tiene una traza estupenda:


Cuando llega a la ladera de las grandes paredes del Vallegrul y gira a la izquierda hay un lugar magnífico:


Unos pinos caídos cortan visualmente el paso al sendero que lleva al Vallegrul desde aquí sin tener que dar el rodeo del camino por donde hemos bajado:


Nosotros seguimos hacia abajo no sin parar a hacernos alguna que otra foto con los últimos pañuelitos de la primera nevada del otoño. ¡Qué pasión por la nieve! ¡Ni que fuéramos canarios! dice Erika.


Mirando hacia la derecha y hacia arriba, la pared del Vallegrul está llena de cuevas donde suponemos que anidan los buitres. Bonito rocódromo:


La bajada hasta el despoblado de Ribera es algo monótona pero el silencio del bosque (donde ya no sopla el viento en días como hoy) es todo un placer. La nieve había dejado algunos pasos blanditos de barro pero sin mayor problema para cruzarlos. Poco antes de llegar a Ribera vemos a la derecha un gran prado y un farallón diagonal de roca que nos indica el punto donde está la parte baja del desfiladero por donde sale el río Purón hacia el Ebro:


Llegamos a Ribera y contemplamos a nuestra izquierda los restos de la iglesia que está encaramada sobre una roca:


Como íbamos con el tiempo un poco justo no entramos a verla e hicimos mal porque he visto en fotos de internet que a pesar de su estado de ruina conserva unas pinturas murales no sé si muy antiguas o muy naif, pero curiosas y bonitas desde luego que sí. Damos la vuelta a los restos de Ribera y subimos por la parte media del desfiladero del río Purón que llevamos a nuestra izquierda:


Un poco más adelante el camino deja el cauce y se va hacia a la derecha porque la hendidura por donde baja el Purón en su tramo más alto es estrecha y agreste:


En la subida hacia Lalastra un sendero marcado como GR ataja por el pinar evitándonos la vuelta que da el camino. Pasado este tramo de sendero, retomamos el camino y llegamos a Lalastra:


Erika nos ha llevado a uña de caballo en las últimas rampas pero la rodilla de Mercedes ha resistido perfectamente. Y eso que su único apoyo era una cachabilla minúscula... (a ver si para Reyes pide unos bastones como dios manda).

Este es el track del Suunto que nos da el tiempo empleado en total (dos horas cuarenta y cinco minutos para once kilómetros con 400+ acumulados) y este el mapa y el perfil que nos grabó Wikiloc donde se ve muy bien todo el recorrido.




martes, 1 de noviembre de 2016

229. ATXABAL 1.168 m. Desde el Puerto de Rivas



Corta pero muy interesante ascensión a ese primer promontorio romo que se ve al Este del Toloño en la sierra que separa la Rioja Alta de Alava y que nunca sé si se llama Cantabria. El siguiente promontorio se llama Cocinas y el tercero es el que tiene la antena del Puerto de Herrera. Lo hacemos siguiendo el track 2606350 de Wikiloc de Isa.S (2012), a quien damos encarecidamente las gracias. Primero porque nos dio la idea, y segundo porque gracias a él conseguimos volver al sendero en tres ocasiones en que nos perdimos. Si os animáis a hacerlo, mucho mejor su track que el nuestro, aunque espero que con las indicaciones que voy a hacer aquí no os perdáis.

30 de Octubre del 2016. 11:30 am. Punto de salida: el pequeño parking que hay en el lado riojano del puerto de Rivas de Tereso. Lo encontramos lleno de coches y nos extrañamos de que hubiera tanto montañero con la misma idea que nosotros. Pero de subir al Atxabal nada de nada: estaban en los puestos de caza de la zona esperando al paso de la paloma. La primera foto es con el Toloño detrás:


Sol radiante y temperatura de escándalo para estas fechas. Del parking sale un camino en dirección Este. La primera tentación es abandonar el camino, atravesar una pequeña campa e ir hacia el hayedo.


Sobre todo porque en cuanto entras en el hayedo ves que hay unas marcas rojas...:


En cuanto vemos que las marcas escasean y que el sendero va directo a las crestas rocosas miro el gps y veo que nuestra guía Isa.S no fue por ahí, así que rectificamos y bajamos al camino:


Primer despiste sin mayor importancia que muestro en nuestro track corregido con puntos amarillos:


No pasa nada por ir por el camino porque es precioso. En un kilómetro o así se llega a una bifurcación y ahora sí, miramos el gps y subimos por el de la derecha. Algunos cazadores habían metido los coches hasta allí mismo (!). Serán vagos...


Al final de ese camino se llega al portillo de Osluna y nos entran las dudas. De momento optamos por asomarnos a la vertiente riojana.


Y allí, en lo alto del portillo vemos un cahir y un sendero algo empinado con marcas verdes que sale hacia el Este:


Sin pensárnoslo dos veces lo cogemos, y esta vez acertamos:


El sendero discurre por la vertiente riojana y es de lo más agreste, pero afortunadamente está lleno de marcas verdes. Colgados sobre el mismo sendero hay tres o cuatro puestos de caza para el paso de la paloma que ese día estaban animadísimos de gente. Saludamos cordialmente a los cazadores pensando que gracias a ellos se mantendría este sendero y dimos gracias a las palomas por no pasar a la vez que nosotros.


Llegados a una canal encontramos incluso una cuerda para agarrarse. No parece muy necesaria a menos que el terreno esté húmedo, pero queda muy montañera:


Como voy detrás le digo a Rosalía si no tengo buena foto y... a fe que la tenía:


Cuando salimos de este paso rocoso creemos que ya estamos cerca de la cima...:


Pero no. Todavía falta un rato. Las marcas verdes nos llevan hacia la vertiente norte o alavesa pero antes de meternos en ella Rosalía me hace otro par de fotos preciosas. La primera para mostrar el Toloño: (también se ve en la roca de abajo a la derecha una de las marcas verdes que seguíamos):


En la segunda afinó un poco más el encuadre para que se viera el paisaje de viñedos y chopos otoñales y le quedó... "de categoría" (jajaja):


El sendero de las marcas verdes no es muy evidente y tenía algunos tramos que parecían estar recién abiertos. Pero las marcas eran inequívocas y nos llevaron hasta la base de unas rocas...


... en donde, en efecto, estaba la cumbre del Atxabal. Aquí Rosalía trepando ese corto tramo de roca:


Y a mi izquierda el buzón al alcance de la mano:


No hay mucho sitio en la cima pero como nadie nos importunó, sacamos el almuerzo y estuvimos plácidamente sentados durante más de cuarenta minutos:


No podíamos irnos de allí sin hacernos el tradicional selfie:


... y una foto con un poco de zoom del tramo de los Obarenes entre San Felices y las Peñas de Gembres:


El segundo despiste del recorrido lo cometimos nada más empezar a bajar porque iniciamos el descenso justo por donde habíamos subido:


Donde vimos que el monte clareaba tiramos hacia el Este pero no había ninguna marca y enseguida nos metimos en la maleza. Saco el gps, miro el track de Isa.S y veo que va por la misma cresta. Subimos hacia ella y llegando a las rocas volvemos a encontrar las maravillosas marcas verdes. ¡Hurra!


Y un poco más adelante un tramo de sendero que parecía una autopista:


Pero en estas montañas no hay que fiarse un pelo porque un poco más adelante la vegetación volvía a cerrarse. Ahí al fondo se ve el Cocinas y la antena del Puerto de la Herrera.


Siguiendo atento a las marcas verdes llegamos a la espectacular sima del portillo de Atau en la que, por supuesto, nos metimos un rato. Eso es lo bueno de las excursiones cortas que te lo puedes tomar todo con calma:



En el portillo de Atau había un gran grupo de cazadores asando carne y pasamos de largo hacia la vertiente riojana sin reparar en que una serie de aparentes senderos nos iban a jugar la tercera pirula del día. En el falso sendero por el que empezamos (el más occidental del portillo) había unos alambres de espino peligrosísimos porque apenas se veían. Una vez pasados les hice una foto-denuncia:


Nosotros seguimos hacia abajo veinte o treinta metros más hasta que los falsos senderos nos demostraban que eran falsos y que aquello se ponía fatal. Por aquí no puede ser. Otra consulta al gps y a trepar hacia el Este por entre zarzas...


...y dar con el buen camino:


Cualquier precaución es poca. En estos montes no puedes perderte. Y en el paso de Atau no hay marcas. Si no se anda más por ahí a este sendero no le queda mucha vida.


Este es el sendero que baja de Atau a Peciña y que se cruza con una vieja pista en ladera por la que retornamos al puerto de Rivas. En el cruce hay un papel albal atado a una rama y un cahir tirado que reconstruimos un poco:


Desde ahí hasta el puerto por esa pista ya no hay dificultad alguna. Todo es disfrutar del paisaje y de la vegetación de la solana. Al comienzo se ven unas rocas sueltas muy bonitas:


El piso es de lo más rústico y agradable:


Y en algún claro que tiene hacia el sur se divisaba una vista grandiosa de los viñedos riojanos con el color rojizo otoñal:


Poco antes de llegar a la carretera se abre una bonita campa que nos permite mirar al roquedo característico que tiene el Atxabal por el Oeste:


Y ver la espectacular cresta almenada que separa la ladera riojana del camino en el hayedo por donde habíamos iniciado la excursión. Javier Urrutia, de Mendikat, lo llama las Sierrillas (esto lo he sabido después de la excursión cuando he entrado en su web)


Lo único que tiene de feo este último tramo es que los últimos quinientos metros hay que hacerlos por la carretera del puerto, pero bueno, con el recuerdo de todos los lugares bonitos donde hemos estado, eso se pasa enseguida:


Incluidos los cuarenta minutos del almuerzo en la cumbre del Atxabal, las variantes por los despistes y la visita a la sima de Atau, empleamos tres horas para los 5,5 k que tiene el recorrido y 350+ Dejo aquí nuestro track por si lo queréis usar pero con las salvedades que ya he indicado: