Mostrando entradas con la etiqueta Tirol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tirol. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de mayo de 2017

239. SKYWELT.Tirol, Austria.



Ya el año pasado esquiamos a finales de temporada en el Tirol (v. Axamer Lizum) y este año hemos vuelto allí, pero a una estación muy diferente. Como su mismo nombre indica SKYWELT no es una estación sino todo un "mundo" de pequeñas estaciones de baja altitud enlazadas por las cumbres, y situado todo a tan sólo hora y cuarto de Munich. En cada uno de los pueblos del valle hay un telecabina para subir a la línea cumbrera y a partir de allí moverse de un lado para otro por pistas más o menos "rojas" y caminos "azules" de enlace, muy bien cuidados todos. El único problema a final de temporada es que algunos enlaces pudieran estar sin nieve pero a cambio se disfruta de unas deliciosas temperaturas primaverales. La suma del dominio esquiable es extensísima, incluso sin las pistas de bajada hasta los pueblos.


Uno de los atractivos de dos de los pueblos de acceso, el de Ellmau y el de Going, es que tienen pistas iluminadas para esquí de tarde/noche, aunque tampoco funcionaban ya a últimos de marzo. Repito la foto de la zona de Going hecha desde Wilder Kaiser que ya puse en el post anterior, aunque con distintos protagonistas:


Nosotros nos alojamos en una casa muy bonita y bastante asequible de Itter, a cien metros del telecabina, aunque para aprovechar mejor las últimas nieves y las pistas más amplias preferimos esquiar desde Schaffau. Total, de pueblo a pueblo no hay más que cinco o diez minutos con el coche.


Ahí están Rosalía y Teresa iniciando un día de esquí a eso de las diez de la mañana cuando la nieve todavía estaba algo dura.


Los caminillos de enlace entre estaciones estaban así de bien, aunque daba un poco de yuyu perderse y que se acabara la nieve.


Aunque los montes no sean muy altos, sus valles son bastante laberítincos y el mapa es tan grande que no te acabas de situar.


Por eso, lo mejor a finales de temporada es esquiar por las amplias pistas de las cumbres y disfrutar de sus amplios panoramas.


En la siguiente foto podemos ver las rocas de Wilder Kaiser desde el lado contrario del valle:


A partir de mediodía la gente empieza a tomar cervezas y muchos no vuelven a esquiar por aquello de que no les gusta la nieve primavera, así que en la segunda y última parada a eso de las cuatro de la tarde, el ambiente de las terrazas estaba más que animado.


Aquí mis chicas celebrando un nuevo éxito de esquí alpino:


Y aquí los empleados de SKYWELT celebrando por la noche, en una verbena a pie del telecabina de Schaffau, que la temporada de esquí 2016-2017 se había acabado.


Una divertida orquesta tirolesa amenizó la fiesta:


Y Josema y Luis Camarasa (autor del blog Confesiones de un Escalador en Serie), que habían conquistado esa misma mañana un tres mil con esquís de travesía desde la estación de Kutai, se unieron a nuestra fiesta de esquiadores más modestos:


El año que viene, más nieve. 

lunes, 10 de abril de 2017

238. WILDER KAISER, Tirol, Austria



Hoy va de presentación de una belleza montañera más: el roquedo del tramo oriental de la zona denominada Wilder Kaiser en el Tirol austriaco. Ya siento decir que no va acompañada de una proeza deportiva, pero en este blog no esperéis ya mucho de eso. Los años empiezan a decirnos que mejor tomar las montañas como un objeto de contemplación que como un terreno deportivo. Siempre he querido que fuera así, aunque debo reconocer que lo del deporte también tiraba. El caso es que nos fuimos a esquiar a la plácida cadena de estaciones del Skywelt en el Tyrol (de la que algo diré en el siguiente post), pero la vista se nos fue en seguida hacia las salvajes rocas del otro lado del valle. Desde Ellmau. que es uno de los puntos de acceso a la zona de esquí, las montañas de Wilder Kaiser se veían tal que así:


Los dos grupos de rocas estaban cortados por un amplio tajo con una gran canal de nieve, y como vimos que nos podíamos acercar hasta ella en coche, para allí que fuimos a echar un vistazo y un pequeño paseo la tarde del 30 de marzo pasado. La carretera, o pista aslfaltada más bien, porque en los últimos tramos no tiene más anchura que un camino agrícola, llega hasta un amplio parking y a un no menos "gross" caserón con bar y restaurante, el Wochenbrunner Alm, con excelentes vistas a las rocas y al valle:


Desde ese parking salen numerosos recorridos de montaña, pero nosotros tomamos el más corto y sencillo: el que sube en poco más de media hora hasta el siguiente refugio: la Gaudeamus Hütte.


Y aunque este lado del Wilder Kaiser es cara Sur, aún guardaba nieve a mil metros, siempre es un gusto pasar y hacerse una foto junto a ella:


El camino es corto (unos dos kilómetros) pero con casi 200 metros de desnivel, así que está bien tomárselo con parsimonia pues el objetivo para esa tarde no era otro que llegar hasta el refugio...


... contemplando rocas y canal en todas sus perspectivas posibles.


El refugio estaba ya cerrado, porque según me cuentan abren en invierno y cierran en verano. En los mapas marcan la subida hasta el collado por la gran pala de nieve como una de las ruta de esquí de travesía.


Esta es la placa que luce en la fachada:


Para hacernos una idea de la cantidad y variedad de rutas de montaña que parten de aquí no hay más que ver el poste indicador que está junto al refugio:


Como lo primero que nos llamó la atención de esa zona para caminar es el gran sendero que se ve en diagonal a la izquierda de la canal, el poste más útil era sin embargo este otro que fotografié en la bajada. Un sendero que tiene como punto de referencia la Gruttenhütte:


La investigación no dio más de sí, por lo que en el descenso miramos más bien hacia las pistas de esquí de las montañas romas del otro lado del valle:


Una "Hefeweizen" o cerveza del país en la Gasthaus no la podríamos perdonar:


Sobre todo porque desde allí se ve la zona de esquí de Going, pistas iluminadas en las que se puede esquiar incluso de noche:


En el siguiente post os cuento un poco lo de la estación de esquí.

domingo, 10 de abril de 2016

201. ESTACIÓN DE ESQUÍ AXAMER - LIZUM. TIROL. AUSTRIA


Eso de tener una hija en Alemania y la otra en Suiza tiene sus inconvenientes, pero también sus ventajas: como la de juntarnos en Semana Santa en una estación de esquí que esté más o menos entre medio de ambas. Y si el año pasado fuimos a Verbier (Montes 180) en el Valais, este año decidimos explorar la zona del Tirol, y recalamos en un apartamento de Oberperfuss, un pueblecillo de tantos y tantos que ofrecen alojamientos turísticos en los alrededores de Innsbruck.


En el propio Oberperfuss hay una pequeña estación de esquí, aunque la más grande y alta de la zona es Kuthai. Exploramos esta última el día que llegamos pero no nos gustó mucho porque está en un puerto entre dos valles y las pistas aparecen un poco desperdigadas. Además nos salió mal día. Por ello, la estación que colmó todas nuestras expectativas fue AXAMER-LIZUM pues además de ser del  tipo embudo, es decir, con concentración de accesos desde un solo parking y recorridos muy claros, está al lado de una zona rocosa espectacular.


Lo único un poco cutre de la estación es ese viejo hotel OLIMPIA, estilo años sesenta y repintado con pretensiones decorativas, que se ve al fondo del parking; pero pasado ese punto te olvidas de él y accedes a lo mejor de la estación: un cómodo y rápido funicular que te lleva al punto más alto (2.340 m) en el que hay un espectacular bar- restaurante -terraza - mirador con las perspectivas que se pueden ver en la foto que he puesto de presentación.


Vale pues de prolegómenos, como lo nuestro era esquiar, allá vamos. Este es el panorama que uno se encuentra al empezar a bajar por la larguísima y anchísima pista Olímpica:


Por si fuera poco estímulo el propio esquí, el día que estuvimos había una competición free-ride  en el que los esquiadores saltaban desde esa pared que se ve justo enfrente (!!!):


Un montón de cámaras de televisión grababan los escalofriantes saltos que daban al vacío, algunos con volteretas y todo, y lo retransmitían a una pantalla gigante situada en la terraza del bar.


Nosotros nos lo tomamos con mucha más calma para contemplar y disfrutar todo lo posible de las preciosas paredes que caen a pico sobre la pista olímpica.


El pequeño bar restaurante ubicado a mitad de pista era también un lugar inmejorable para ver el espectáculo de los free-riders y para reponer fuerzas.


El nivel general de los esquiadores del Tirol nos dejó impresionados. Más o menos como el nivel de los que bailan salsa cuando vas a Cuba. Nada que ver con lo nuestro, ja ja ja.


Era tan bonita la zona pegada a la roca que daba pereza irse a explorar el otro lado de la estación, pero ya os podéis hacer una idea de su amplitud con el mapa:


Desde un costado de la cafetería se ve Innsbruck, lugar perfecto por lo tanto para hacerse una foto de recuerdo:


Una vez familiarizados con la zona, descubrimos que justo desde nuestro apartamento en Oberpefuss se veía el punto más alto de la estación por la parte de atrás.


Maravilla de sitio.

26 de marzo del 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

200. PASEO CON RAQUETAS EN LÜSENS. TIROL. AUSTRIA



Para celebrar el 200 aniversario de este blog, hoy nos vamos a dar un paseo con raquetas de nieve por un rincón perdido del Tirol con un ambiente de ensueño. Un valle en dirección Sur-Norte (tomado en el sentido de bajada de las aguas) al que se entra por Gries im Sellrain, pueblecito situado a mitad de camino entre Innsbruck y la estación de esquí de Kühtai (al final del post está el enlace a la localización exacta), donde alquilamos las raquetas. A mitad de valle se pasa por Praxmar y se empiezan a ver alrededor pistas de esquí de fondo. Dos o tres kilómetros más adelante la estrecha carretera llega hasta Lüsens, que no es otra cosa que un parking y un hotel situados a 1.634 m de altitud. Poco antes de llegar allí, y al salir del bosque en una curva a la izquierda, paramos a hacer la foto que he puesto de presentación: imagen tan fascinante que nos tendrá como atontados todo el paseo posando ante ella una y otra vez. Pero tranquilos, que ya veréis como no cansa. Una vez aparcados los dos coches, porque esta vez íbamos en plan familiar, yo soy el primero en posar en el arranque del Winterwanderweg (camino o pista de invierno digo yo que será...):


Y después mi socia, que no quería perderse lo de salir en un escenario tan vistoso:


Y el grupo al completo, faltaría más: Fernando, Elena, Rosalía, Teresa, Josema y..., un servidor en la cámara:


Vale ya de fotos y a echar a andar. Nuestro objetivo no era otro que llegar lo más cerca posible al fondo del valle, porque aquel muro o aquella torre del fondo ya os podéis imaginar que son para nosotros inexpugnables.


Para no molestar a los esquiadores de fondo y para andar por nieve virgen, pronto nos salimos del camino y fuimos por un costado donde había una huella, aunque poca falta hacía porque la nieve se había hecho costra y las raquetas rascaban de lo lindo, crash, crash, crash, crash...


Pero no todo era mirar al pico del fondo, el Lüsener Fernerkogel, que así se llama esa pirámide que llega hasta los 3.298 m. A mano izquierda pasamos por un precioso muro de cascadas de hielo y les hice posar juntos otra vez:


Según nos acercábamos al fondo del valle, el Fernerkogel ya no cabía en la foto y la vista se nos iba hacia ese muro de nieve en donde no parábamos de descubrir a gente subiendo y bajando por él con esquís como si fuera la Gran Vía. ¡Qué nivel tiene la gente por allí...!


Al paso por un típico crucero de madera, Rosalía hizo una espectacular foto al pico:


Y... se puso a tirar del grupo subiendo hacia el muro blanco:


¡Para, para! tuve que decirle, que ese no era el objetivo del día. En ese punto ya llevábamos 2,5 km y algo más de 200+ de subida (aunque parecía llano...). Con dar la vuelta al torrente teníamos bastante. Ahí se ve el terreno que pisábamos, y en el que las raquetas resultaban (ahora sí) imprescindibles.


El altímetro decía que estábamos a 1.850 metros y empezaba a soplar un vientecillo muy fresco, así que di la orden de tirar para abajo:


Junto a los pinos nos encontramos una preciosa casa tirolesa con una terraza espectacular delante para almorzar (que es lo que tocaba ya), pero tenía una cartel que decía "privaten" y había gente en ella que nos lo recordó por si no lo habíamos visto...  ¡Vaya privilegios que se gastan algunos!


Pero bueno, tampoco estaba mal un alargado y popular banco de madera con empalizada para quitar el viento que estaba al lado, y que la máquina de la pista de esquí de fondo tenía bastante limpio:


Yo me puse enfrente para hacerles la foto pero también me cazaron a mí tocando la armónica.


El regreso lo hicimos por el otro lado del río...


... donde a mitad de camino y en un pequeño alto hay una cabaña de piedra mucho más modesta que la casa anterior y que ilustra perfectamente ese post que escribí hace unos años sobre el sitio donde me gustaría refugiarme para huir de la Navidad: (edificios LHD 64)


Muchas comodidades no tendrá esa cabaña, pero un kilómetro más abajo está el hotel de Lüsens donde te ponen estupendas Hefeweisen Biere y unos no menos deliciosos Apfelstrudel con "vainillen" (ja ja ja, el alemán es muy fácil, se le pone un -en al final de nuestras palabra y ya está).


Uy, casi se nos había olvidado la vista principal del día, que... es la vista también de esta terraza, cómo no:


Al salir del parking había un cartelito con las rutas de esquí de travesía de la zona..., por si alguno se anima:


Nuestro equipo se conforma con haberlo descubierto, haber tenido salud para estar allí y haber dado una pequeña vuelta con raquetas de nieve el Domingo de Resurrección (inmejorable efeméride) 27 de marzo del 2016.

Aquí el track y el consabido vídeo de Suunto que siempre se equivoca al poner el punto más alto del recorrido: