Al principio fue un blog para huir de la ciudad y de sus cada vez más feas arquitecturas. Luego devino deportivo, cuaderno de rutas y de paseos o apuntes personales de todo tipo, pero siempre relacionado con las montañas. Redacción, fotos (salvo excepciones) y edición: juandiezdelcorral@gmail.com
La tercera cima en altura de la isla de Reunión, Le Grand Bénares, está en el borde occidental de los circos de Mafate y Cilaos haciendo como de hito de separación de ambos, y su vista desde Cilaos es imponente. Sin embargo el acceso a su cima es mucho más sencillo desde el mirador de Le Maido, recorriendo el largo sendero del borde superior del circo de Mafate. A primera hora de la mañana se veía así de soleado:
Nuestra idea inicial no era llegar hasta la cima del Grand Bénares (8 kms y 700+) que se veía muy lejos, sino recorrer ese sendero de borde durante un buen rato y regresar por el más cómodo sendero interior llamado de la Glaciere. Pero te pones te pones... y cuando mis chicas vieron la cima algo más cerca no se pudieron resistir. Ya en la salida pudimos comprobar que a los ocho kilómetros de andar junto al abismo había que añadir la aspereza del sendero y algún sube y baja inicial que te hacían perder la altura ganada.
En la primera cota hay una virgencita blanca. Para los días en que se cubra pronto de nubes el borde del circo, seguro que hará las veces de punto de retorno al poblado parking del mirador.
Pero el 31 de julio de este 2016 parecía que las nubes estaban poco madrugadoras y nosotros continuamos adelante a pesar de que había tramos en que el sendero se ponía muy cuesta arriba:
De tanto en tanto te daba un respiro y llegaba a algunos miradores sobre Mafate que daban un poco de yuyu, porque solo a dos pasos se abría un buen patio:
Al avanzar sobre el borde del circo va cambiando la perspectiva del mismo y era inevitable contemplar el recorrido contado en el post anterior desde el collado des Boeufs a Le Nouvelle, de Le Nouvelle a Marla y regreso desde Marla al col:
Y un poco más adelante y con zoom, llegar a ver el albergue de Marla donde nos hospedamos:
A las once de la mañana las nubes seguían sin hacer acto de presencia y los paisanos nos decían que aprovecháramos el día, que era una cosa extraordinaria.
En el último enlace con el sentier des Glacier se tomó la decisión de seguir hasta arriba y ahí estamos:
La mañana estaba de lo más animada porque había una maratón de montaña que discurría en sentido contrario a nuestra ascensión, así que cada vez que pasaba un corredor nos parábamos a aplaudirle o animarle.
Llegando a la cima empezaron a asomarse las nubes pero respetaron nuestro esfuerzo y nos permitieron hacernos la selfie de rigor a pleno sol...:
... y contemplar enfrente el grupo del Piton des Neiges, nuestro siguiente objetivo montañero:
Y a la derecha del mismo, el circo de Cilaos con el pueblo en medio:
Nada más comenzar el descenso empezamos a ver subir las nubes por la pared de Mafate a una velocidad increíble:
Como casi siempre, yo bajaba suelto por los pedruscos, pero a Elena y Fernando les costaba un poco más. Eso me permitió hacer esta estupenda foto en la que se aprecia bien la proximidad del sendero al acantilado:
Almorzamos en el enlace con el sendero interior, que hasta el famoso "glacier" tiene las mismas trazas y asperezas:
Es a partir de ahí que se convierte en un cómodo camino que aunque algo largo y con algunos remontes finales, nos hizo mucho más llevadero y alegre el descenso:
Aunque la foto en el mirador de Le Maido sea del momento de la llegada, yo había anticipado con la señal de la victoria el éxito de la jornada:
La siguiente foto es ya del momento del regreso cuando curiosamente, ese día, las nubes estaban mucho más presentes por la cara oeste de la isla. Parecía una vista de avión:
En la bajada por la tortuosa carretera a Saint Paul y aunque era ya media tarde, paramos en el primer restaurante que hay, Le Petit Gourmet, donde nos dieron estupendamente de comer a horas nada habituales en La France. Chapeau por la mesera y el cocinero:
Esta es la peliculilla del Suunto (que en algún momento parece que quería tirarse por el acantilado):
Y este el track de wikilok que da un kilómetro justo más que el Suunto (pelea entre gepeeses ja ja):
Cuando decidimos recorrer el interior del circo de Mafate no teníamos una imagen del mismo como la que muestro ahora gracias a esta extraordinaria foto que hizo Rosalía unos días después desde el mirador de Le Maido. El Circo de Mafate es el más inaccesible de los tres que tiene la Isla Reunión pues sólo se puede penetrar en él andando. Hay como cuatro o cinco entradas que yo sepa y que voy a enumerar en el sentido de las agujas del reloj: una que está un poco más atrás del punto desde el que está hecha esta foto en Le Maido. Otra (u otras dos) desde Dos d'Ane que estarían a la izquierda y también más atrás de esta foto. La tercera, por el collado de Boeuf, a la izquierda de La Nouvelle, el pueblo que se ve en el extremo izquierdo de la foto de arriba. Y la cuarta, la del collado de Le Taibit, encima de Marla (al fondo de la foto), que separa el circo de Mafate del de Cilaos. Sin haber estudiado mucho el terreno nos decidimos por la tercera entrada porque era la que daba acceso a un itinerario por los dos pueblos arriba mencionados, itinerario que más o menos he dibujado en esta otra foto que hice yo una semana después desde poco antes de la cima del Gran Bénare:
El recorrido lo planeamos para dos días. En el primero, dibujado en blanco, bajamos desde el col des Boeufs al Plaine des Tamarins, y de ahí al pueblo de Le Nouvelle (2 horas), para luego seguir hasta Marla (otras 2 horas), donde hicimos noche. El segundo día retornamos desde Marla al collado des Boeufs (3 horas). Con sol todo queda muy bonito pero cuando llegamos al collado des Boeufs la lluvia y el viento nos ofrecieron un ambiente bien distinto. La primera foto del día es la de la valla que cierra el paso a los coches kilómetro y pico antes del collado:
Rosalía echó mano del paraguas, pero a dos mil metros la lluvia en las islas oceánicas suele ser más bien horizontal, así que no le servía de mucho:
Llegados al collado nos encontramos con uno de los típicos senderos en zig zag y de gran pendiente construidos con traviesas de madera. Y como estaba muy resbaladizo y lo mejor era apoyarse en los palos, Rosalía decidió que era mejor dejar el paraguas en la mochila.
Lo más divertido de este primer tramo es que parecía la Gran Vía. Cantidad de gente subiendo, o sea, saliendo del circo. Seguramente por ser domingo por la mañana.
Al llegar a la zona más llana del plano de los Tamarindos el sendero se enfanga tanto que hay tramos construidos enteramente con troncos:
El bosque de tamarindos estaba tan bonito que a uno de los montañeros que subía le pedimos que nos hiciera una foto juntos:
Yo también intenté captar en alguna foto la belleza de este paisaje tan singular pero las mejores fotos fueron las del día siguiente:
Pasado el cruce donde dejamos a la izquierda el sendero a Marla por el que regresaríamos mañana, nos disponemos a seguir bajando hacia Le Nouvelle donde parecía hacer mejor tiempo.
La vegetación sin embargo es más densa y variada:
La llegada a un pueblo sin coches produce una alegría muy especial, aunque... a falta de coches buenos son carteles (jjj).
Nos habíamos ganado la primera "Bourbon Le DoDo le La" del día, si bien, como también dimos cuenta del almuerzo, acabaron por caer dos.
Con ese solecillo, rodeados de montañas y sin ni un coche a la vista se estaba en la gloria en Le Nouvelle...
pero había que continuar camino hacia Marla por un tortuoso sendero en el apenas nos cruzamos ya con nadie:
De vez en cuando el sendero se abre al fondo escenográfico de la gran pared del Bénare:
...pero la mayor parte del trayecto discurre escondido entre la vegetación:
Una de las curiosidades de la isla de Reunion es la poca cantidad de animales salvajes que parecen habitar en tan espesa vegetación. En este sendero, encontramos camuflado en el barro a este simpático sapo, y por ello le hice una foto (justo en la parte inferior de la imagen).
Otra de las formaciones geológicas más singulares del recorrido es esta zona erosionada en la margen izquierda de la parte alta del gran barranco del circo:
En el siguiente tramo del recorrido tocaba bajar hasta el barranco...:
... y cruzarlo:
En la estación seca del invierno boreal no lleva mucha agua. Poco antes de bajar al mismo vimos que había otro sendero alternativo llamado "de la pasarela", por lo que imaginamos que será para cuando el río baja fuerte. Cruzado el barranco ya solo quedaba subir hasta Marla por una zona con vegetación algo más seca y aspera:
El primer edificio que nos salió a recibir fue su humilde iglesia con su no menos simpático campanario:
Nuestro albergue, el Trois Roches estaba en la parte más alejada de la llegada, casi debajo de la pared del Bénare. Sus habitaciones estaban repartidas en pequeñas casitas individuales en las que había hasta ducha con agua caliente. Todo un lujo en refugios de montaña:
Tras sestear un rato salimos a contemplar el paisaje y a hacer alguna foto de recuerdo de uno de los abejorros mecánicos que no paran de pasar en todo el día llevando turistas a ver los tesoros de la isla. Coches no hay en Mafate pero ruido de motores... (de helicópteros) vaya que sí.
También nos acercamos a un bar en el que había una fiesta de primera comunión o confirmación. Rosalía lo aprovechó para marcarse un baile al son de la música criolla que es un chumpa chumpa no muy lejano del ballenato colombiano.
Con la caída de la noche llegó el momento mágico del día. Los helicópteros desaparecieron y las nubes bajaron casi hasta las casas de Marla:
Delante de nuestro albergue había un solitario banco de madera para contemplar la parte baja del circo y la pared del Benaré con las últimas luces del día.
La mesa de la cena la formamos un belga, dos suizos, dos holandeses y nosotros, así que además de hablar de los senderos y montañas de Reunion dimos un buen repaso al Brexit y otras vicisitudes de la Unión Europea.
Ruidos de helicópteros no hubo por la noche pero los ladridos de perros y los kirikis de los gallos que no cesaron durante toda la noche son más que suficientes para aconsejar llevar tapones para los oídos a quien se anime a ir a Mafate. Menuda murga (!).
A la mañana siguiente, Rosalía y yo fuimos los primeros en ponernos en marcha (las siete y media de la mañana). Teníamos tres horas por delante hasta el collado des Boeufs y queríamos aprovechar el resto del día viendo las cascadas del circo de Salazie.
El primer tramo de esta segunda jornada también empezaba bajando (sino mayoritario de las excursiones por Reunion) :
A continuación, vemos el cruce de senderos perfectamente señalizado: por la izquierda el sendero por el que vinimos el día anterior, y a la derecha el que tenemos que coger ahora:
Toca también cruzar el barranco por un vado situado más arriba del de ayer y ascender dando vueltas y vueltas al Plaine des Tamarins:
Ultimo vistazo a Marla y al collado de le Taibit desde uno de los altos del camino:
Y otro paraje ya conocido pero desde otro ángulo: el de la pared erosionada del barranco con el muro del Bénare al fondo:
Lo mejor, sin embargo, estaba por llegar. No sé si por la luz o por la propia belleza del lugar, el plaine des Tamarins se nos apareció como un bosque encantado. No os pongo todas las fotos que hice porque dan para un álbum, pero con estas cuatro o cinco ya os podéis hacer una idea:
Ya sólo nos quedaba superar el último peldaño hasta el collado de les Boeufs que tan duro nos pareció en el descenso de ayer.
Sin embargo lo hicimos tan rápido (sin parar siquiera a hacer fotos) que en vez de las tres horas que dan para el recorrido, llegamos al collado en dos y media. Eso sí, con la misma niebla en el collado que en el día anterior. Aunque nosotros, mucho más contentos.
Completo la información con los tracks y perfiles de wikilok, la perspectiva que ofrecen en google earth, y las peliculillas de Suunto. Y es que toda información es poca para una excursión tan memorable.