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martes, 1 de julio de 2014

159. EL RAVE, 864 m (8k 300+) Villalba de Rioja, 47 AÑOS DESPUÉS (!)



Entre esta foto en blanco y negro hecha en la cima del Rave, y esta otra en color, median nada más y nada menos que... ¡47 años!


Yo tenía 13 cuando mi padre (arriba a la derecha en la foto siguiente) organizó una macroexcursión con amigos y familiares que puso en la cima a toda esta gente (!!!):


El motivo fue homenajear a sus amigos José Mari San Juan y al dueño de calzados Cabezón de Haro (no recuerdo ahora su nombre de pila) porque un año antes habían acudido como voluntarios a apagar el fuego que había devastado esa pequeña montaña metida en los Montes Obarenes a mitad de camino entre Villalba de Rioja y la Camáldula de la Herrera. Tengo un montón de fotos de ese día pero no es cuestión de ponerlas todas aquí, aunque lógicamente, la pequeña excursión que hicimos Rosalía y yo el pasado domingo 29 de junio, festividad de San Pedro, comenzó llena de recuerdos. Otra cosa es como acabó, ah, casi casi como en otro incendio. Ya veréis por qué.


Nada más fácil y sencillo que subir al Rave. Y bonito de veras. Se sale del punto más alto del casco urbano de Villalba y se enfila derecho en dirección norte hacia el Portillo. Al principio por camino, y luego por senda. Ojo en el primer cruce de caminos porque el grande tira hacia la izquierda y hay que coger el otro. Un bienaventurado montañero ha puesto un pequeño cahir para indicar que es por el derecho. Un kilómetro de suave subida y se llega a un pequeño embalse que se bordea por la derecha. Desde el borde del embalse se ve una de las dos paredes de roca que funcionan como escuela de escalada. 


El corte que se ve por debajo de la pared es el talud de la pista que sube hasta el Portillo que queda un poco más a la izquierda de esta foto. Esta pista sale también desde el mismo Villalba un poco más abajo desde donde habíamos dejado el coche y sube zigzagueando hasta justo debajo de la pared. Ideal pues para ponerse a escalar sin cansarse lo más mínimo. Bordeado el pequeño embalse, nosotros seguimos el sendero en dirección Oeste hasta que quinientos metros más adelante se encuentra con una pista que sale de la anterior y que se dirige hacia el mirador de Villalba, donde almorzamos el día de la subida a la cruz de Motrico (v. Montes 102).  

Justo al llegar a la pista hay otra zona de roca equipada como escuela de escalada y como nos encontramos a un chico en plena faena (y supuestamente a alguien más asegurándole), subimos a charlar con ellos y resultó que eran usuarios del mismo rocódromo al que he empezado a ir estos días, el RAW de José en la Portalada. 


Tras un ratillo de amigable cháchara seguimos nuestro camino hacia el Oeste hasta llegar a una zona llana que creo que llaman "la fuente del gallego" en la que hay que andar con ojo para encontrar el sendero que se mete en ese pequeño llano (no hay cahir ni señal alguna) y luego doblar a la derecha para ascender a la cumbre (ahí la senda se ve mejor). No os preocupéis que no hay pérdida, y si no, aquí os dejo el track y el mapa:


La ascensión de este segundo tramo es tan corta que para cuando empiezas a sudar ya estás arriba. La cima está en el quiebro que se ve antes del km 3. Desde Villalba tardamos 56 minutos, entre los cuales hay que contar también el rato que estuvimos de charleta con los escaladores porque no paré el endomondo. Creo que no llegan a los 300 metros de ascensión. 


Sabiendo que era tan accesible no llevamos ni siquiera almuerzo, pero aún así, pasamos un buen rato en la cumbre disfrutando de sus extraordinarias vistas. 


Y ahora viene..., como se dice en las pelis ¡cuando la mató! ¡ah!. Yo no tenía ni idea de que hubiera un segundo sendero para llegar a la cumbre pero en la cima, alguien con pintura verde ha marcado sobre la roca una flecha y ha escrito un rótulo que dice AL PORTILLO, indicando un sendero que sale por detrás de una especie de estación meteorológica que hay en otra roca detrás de la del buzón. ¿Qué hacemos? nos preguntamos ¿vamos por aquí? Total, es un monte tan pequeño...

Damos cuatro pasos y el sendero parece pisado y sobre todo, bellísimo: una especie de túnel en la vegetación en el que encontramos un par de cintas grises a modo de señales de que vamos bien:


Pero en el primer cruce de senderos la cinta gris está colgada como quien se deja allí un pañuelo sin marcar por cuál de los dos seguir. Cogemos el de la izquierda, que parece más ancho pero enseguida me doy cuenta de que la orientación que lleva no es buena y damos marcha atrás para coger el de la derecha (justo en el km 3 del track). Un poco más adelante encontramos otra cinta y algunas pequeñas marcas de pintura verde en alguna piedra del suelo y nos alegramos de ir bien, pero al llegar a una zona de roca en que el sendero se asoma al sur, tiramos para abajo por lo que parece un sendero muy poco andado y nos metemos en un berenjenal de narices. 


Le sugiero a mi socia volver a subir al punto de la cresta y dice que no, que para abajo, que parece que el sendero sigue, pero... ay ay, cada vez se pone más sucio e intransitable (cada vez nos arañamos más) y cuando ya habíamos bajado media ladera y emitido (yo) más de un improperio, decido dar la vuelta y volver al punto de la cresta de roca donde nos habíamos perdido. 


Marcar un sendero es un gran favor a los montañeros pero también una responsabilidad y si no se hace bien puede ser la causa de un mal rato como el que pasamos nosotros. Menos mal que es un monte muy pequeño y que en el peor de los casos podríamos volver a la cima tranquilamente, pero hay que tener un poco más de cuidado con las señalizaciones. En efecto, al volver a línea cumbrera (ver otra vez el mapa del track) encontré a tientas el sendero verdadero que sigue hacia el Este y algunas (pocas) marcas de pintura verde en alguna piedra en medio del sendero, sobre todo, ay, cuando no hay cruces ni dudas. Esta parte del sendero (especialmente cuando gira hacia el sur en el km 5 del track, es bastante más estrecha y está más sucia que la de arriba y me temo que pueda ser muy fácil perderse, por lo que convendría marcarlo mucho mejor. Al final, cuando sale a la pista que baja a la Herrera, hay otra flecha verde que marca su inicio. 


Como decía antes, la cosa no acabó en incendio pero con estas cosas, la verdad, te entran ganas de prender fuego al monte y al que puso las marcas verdes. Y nada peor que arruinar tan bonita excursión y tan bonitos recuerdos como tengo del Rave (o Rabe, escriben otros), así que para finalizar, aquí va otra de las fotos en la cumbre de aquel gozoso día de agosto de 1967 en la que también se me ve junto al cura de Villalba que como se puede apreciarse, ¡subió con sotana! 



jueves, 26 de junio de 2014

158. TXINDOKI, 1.342 m. (8,5k 930+) Larraitz, Guipuzcoa



Le llaman el pequeño Cervino de Guipuzcoa porque desde Villafranca de Ordizia y Beasaín muestra una bellísima imagen de gran esbeltez (la foto no es mía, así que agradezco a su autor que me la preste como apertura de esta excursión). Desde Larraitz (410 m), el punto donde se emprende la subida normal, se ve un poco más romo, pero sus novecientos metros de desnivel también impresionan:


Claro que nosotros cuando llegamos tampoco lo vimos así porque estaba todo metido en la niebla. Esta foto se la hice justo cuando nos íbamos. La vía normal de ascensión va por la derecha pero nosotros elegimos subirlo por la izquierda siguiendo el track en wikilok de "Furgoxo" para bajarlo luego por la normal tal y como hizo él. Así pues el track que nos grabó a nosotros el endomondo es prácticamente el mismo. Aquí el mapa:


Bueno es advertir que este recorrido de ascenso no tiene ninguna marca o señalización y que habiendo niebla y desconociéndolo completamente, no nos hubiéramos metido por él de no ser por el gps. Nada más cruzar la valla donde acaba el "enorme" parking (en el País Vasco la montaña ha sido siempre religión de éxito), subimos recto por un prado de vacas bastante pendiente en el que los senderos no duran más de cinco metros:


En lo alto de ese prado (km 1) te encuentras con un camino poco transitado (o verde) que viene de la normal y que pronto se acaba al llegar a una pequeña antena metida ya en el bosque.


Se sortea la valla de la antena por la derecha y empezamos a andar por un sendero muy agreste que en algún tramo llega a estar semioculto por la alta hierba.


Como el sendero no se pierde (apenas hay bifurcaciones) y el track nos dice que vamos bien, lo disfrutamos de lo lindo:


Roca a la derecha y fuertes pendientes a la izquierda, no es tan duro como dicen algunos (o sería por la niebla...), pero desde luego, en días húmedos (que suelen ser casi todos) no es muy recomendable para bajar por él. Cuando salimos del bosque y subimos un par de zig zags aparecemos en el lugar más bonito del recorrido, el circo o rincón del Muitze. Si os esforzáis un poco podréis ver el sendero y a Rosalía en él:


Rosalía me hace una foto después de pasar por delante de la pequeña cascada para que veáis como me mojé... ja ja ja, -es broma. No, en junio la cascada no tiene más que un hilito de agua. Lo de mi camiseta de algodón es una enorme mezcla de sudor y niebla que al escurrirla luego en la cima hizo casi un charco: 


Seguimos el sendero bordeando la roca, y remontando el arroyo de la cascada llegamos a una zona herbosa en la que..., oh maravilla, salimos al sol:


En lo alto tenemos a la vista el collado anterior a la cumbre. Y para abajo, bueeeno, una preciosidad de imagen:


En el collado nos encontramos de frente con el sendero de la vía normal, giramos noventa grados a la derecha y directos a la cumbre. La primera parte del sendero está acotada con pequeñas tablas para guiar a la gente (¡cantidad de gente! -dicen que no hay día en que no suba alguien...) y evitar la erosión:


Luego se llega a un terreno algo más rocoso que yo pensaba que iba a ser más largo y duro de lo que es:


Y aunque los novecientos metros de ascensión se empiezan a notar, afortunadamente se hace cima casi sin darte cuenta:


Dos horas veinte minutos dice el track. Según mis sensaciones y tal y como recomienda la Dirección General de Tráfico (ja ja) creo que cada dos horas hay que parar a tomar algo y recuperar. Y es que en la foto de la cima a Rosalía se la ve mucho más fresca que a mí.


Eso sí, como se estaba de maravilla ahí arriba, sacamos los bocatas, la botella de vino y... hasta un cigarrito, y a fe que me recuperé porque el descenso lo hicimos en una hora y veinticinco minutos (y eso, porque Rosalía baja con bastante prudencia). Pero antes de bajar, mejor echar una mirada al mar de nubes que teníamos hacia el norte:


y al mar de pastos, Aralar, que teníamos hacia el sur. Más allá de Aralar se ve el Beriaín-San Donato, montaña que nos gustó tanto al verla desde Lizarraga durante el regreso en coche a Logroño, que se ha convertido en un nuevo objetivo:


Al llegar a la cumbre solo había un trío de durangueses y un grupito que hablaba catalán, pero mientras estuvimos almorzando aquello se puso de gente como...¡ la plaza de Cataluña! -que dicen los de Barcelona:


En la primera parte del descenso por la ruta normal yo me daba la vuelta hacia atrás para tomar alguna foto bonita de la punta del Txindoki, pero un poco más abajo del collado volvimos a meternos en la niebla:



Quedaba al menos disfrutar del sendero en ladera que ofrece largas perspectivas...:


... una zona muy bonita con pinos a un lado...:


... y el tramo bajo, de piso bastante árido pero con vistas a esa maravilla de paisaje verde salpicado de caseríos con que nos regala toda la cornisa norte del País Vasco:


No os cuento lo buenas que estaban las cervezas de los bares que hay en Larraitz porque me vais a llamar "canso" y repetitivo, así que para finalizar os pongo una foto de las botas y de mis piernas (ja ja ja)  mientras nos tomábamos la cerveza: prueba de que el sendero a la subida estaba bastante cochino y de que acertamos al llevar botas en vez de zapatillas.


Excursión realizada el domingo 22 de junio del 2014. Tiempo total de subida y bajada, 3 horas 45 minutos. En la cima, ni sé la de tiempo que estuvimos (porque sin gente o con gente, ¡se estaba en la gloria!).





martes, 24 de junio de 2014

157. PEÑA SAIDA, 1.378 m. (14k 750+) POR SENDA BONITA. NALDA. LA RIOJA



Seguramente este sendero entre Nalda y Luezas siempre habrá estado ahí, pero si ha llegado a nuestro conocimiento es gracias a los blogueros de bici de montaña que lo suelen usar para sus descensos del cordal de Serrezuela y que lo han bautizado como "senda bonita". Cuando le dijimos a un paisano de Nalda que íbamos a subir a Peña Saida por "senda bonita" nos miró con cara rara como diciendo que ese nombre no lo tenía registrado. Tampoco llamaba Cubaldón a la cima del Serrezuela: "eso está más abajo" - nos dijo. Sea como fuere, lo que está claro es que Peña Saida es esa cima redondeada que se ve a la derecha en la foto de arriba, y que por el barranco que sube hasta el collado que vemos a su izquierda discurre una estupenda senda que solo por el nombre que le dan los ciclistas ya teníamos ganas de recorrer. Para ello subimos con el coche desde Nalda por el "camino del chorrón" (que sale junto a la ermita de Villavieja) hasta un puentecito en que se acaba el firme asfaltado (645 m de altura dice el GPS). Desde ahí hasta Peña Saida son 7 kms y 733 mts de desnivel que nos costaron 2 horas justas según puede verse en el track de endomondo:


El acercamiento al pinar son 2,5 kms. En ese punto el camino gira 90 grados para ir al cortafuegos del Serrezuela, y un poco más adelante, a encontrarse con el camino de los Adobes y con el que baja del collado del Mallo (v. Montes 153). Justo en ese giro arranca nuestro sendero con una indicación nueva en amarillo que dice: Luezas. No tiene pérdida:


El primer tramo es el más empinado, y en la siguiente foto se muestra que el efecto del paso de las bicis en su perfil no es muy cómodo para el pie:


Afortunadamente pronto se suaviza y se hace mucho más compatible para todos, -incluso para un par de moteros que nos adelantaron saludando cordialmente. (Hay un cartel a la entrada del sendero de prohibido motos, pero cuando los chavales son tan majos como para parar y saludar, nosotros encantados de que también disfruten del monte a su manera).


Tras dos kilómetros y medio de subida más o menos tendida, ¡y bonita de veras!, salimos por encima de los pinos y contemplamos la gran vega del Iregua, con Logroño y el León Dormido al fondo:


Y mirando hacia arriba, ya tenemos la cima de Peña Saida al alcance de la vista:


Llegados al collado, dejamos el sendero que sigue hasta Luezas, cruzamos una valla de ganado por la única puerta que hay, y como no vemos mayor traza, atacamos derecho a la cumbre. Al bajar veremos que este último tramo se puede hacer un poco más suave tirando hacia la izquierda, por donde hay una traza no muy marcada. De todos modos los arbustos no dan muchos agobios y se puede andar por cualquier lado.


La cumbre no está en las primeras rocas que se ven sino algo más adelante:


Poso yo primero en el vértice geodésico mientras mi compa se pone el cortavientos, que hacía fresquito.




A la izquierda puede verse el Valmayor (Montes 111) y detrás, el Monte Laturce. A la derecha, en primer término, el Serrezuela, y detrás y a lo lejos, el Zenzano (Montes 97). Foto de los dos con el automático...:


... y almuerzo en la ladera sur al resguardo del cierzo:


Bajamos por el mismo sitio, así que no puse el track para no liar las líneas azules en el mapa. No tardamos más de hora y media en estar de vuelta en el coche.  Me llamó la atención esa curiosa cueva que aparece cuando se acaba la senda bonita y se toma el camino:


Un corredor de montaña nos descubrió que en la V que hay en el camino poco antes del primer kilómetro de mi track, se puede atajar por un sendero que baja y sube al pequeño cauce seco.

Decir también que donde acaba la pista de asfalto apenas hay sitio para dos coches. Cruzando el puente se podrían aparcar otros dos o tres,  pero el lugar ya no da para más. De todos modos en los montes riojanos, pocas aglomeraciones.


Excursión realizada con Rosalía el domingo 15 de junio del 2014.