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miércoles, 20 de abril de 2016

202. KAYAK EN EL EBRO. DE ARRUBAL A ALCANADRE



Habíamos quedado hace tiempo para inaugurar en abril la temporada 2016 de kayak en el tramo entre las presas de Arrubal y Alcanadre, pero yo creía que el Ebro todavía bajaba bastante fuerte. El "capitán" (o sea, César Aguilar) dijo que ná, que con 180 metros cúbicos por segundo podíamos empezar, y allí que nos plantamos todo el "equipo" o sea,  el "presidente", Carlitos Alvárez, recién nombrado idem del Ateneo, y yo, el "aprendiz", en el lado navarro del río, justo pasado una pequeña central bastante antes de llegar a Mendavia.


El punto de acceso al agua era un talud bastante empinado y no muy limpio pero el capitán dijo que... "esto es lo que hay" y por ahí nos metimos.


Para probar la fuerza de la corriente cruzamos la salida del salto de agua y remamos un poco río arriba por el más apacible costado contrario, entre ramas y troncos. En el track ampliado que grabó César y en sus primeras fotos se puede ver ese esforzado comienzo:






Luego cada cual eligió por cuál de los dos rápidos pasar las corrientes de la primera isla que se veía desde el punto de salida: el capitán se fue por la derecha, el presidente por la izquierda, y el soldado raso... ay, ¿por cuál? ¿a quién de los dos hago caso...? Como es poco discreto decir cuál de mis jefes lo hizo mejor diré que yo me fui contra la ínsula, la conquisté y... ascendí a cabo, si no a teniente (!).


A partir de ahí casi no dimos más paladas que las de coger el rumbo porque la corriente era tan fuerte que nos llevaba sola:


Descubrí así que si no estás atento, el Ebro te lleva por donde quiere porque tiene un montón de corrientes raras de izquierda a derecha o viceversa, completamente ocultas, y que tienen que ver con los reflujos de los laterales o con la imperceptible inclinación del lecho del río hacia uno u otro lado.

No por ello dejamos de contemplar y fotografiar una preciosa zona llena de nidos de cigüeñas:






En viendo tanto pájaro, el capitán bajaba tan feliz:


En el primer recodo fuerte donde la corriente te lleva contra la pared decidimos escapar por los canales de la izquierda en los que según César, en verano se puedes quedar encallado.


Importante es aprender a parar y girar en los recodos de la corriente principal para, por ejemplo, echar un bocado. El "capitán" y el "presidente" (gente muy importante, como se ve) ni se bajaron del kayak:


Un poco más abajo paramos a almorzar y pasado el segundo recodo algo más tranquilo, vino una nueva dificultad: había que elegir entre la derecha o la izquierda de un montón de ramas y a pesar de que el capitán estuvo por meterse contra la pared, al final los tres tiramos por la zona "tranquila"  de la izquierda. Hay que tener cuidado en esos momentos y no esperar a elegir porque el agua te puede llevar contra las ramas:






Pasado ese intenso tramo, César nos llevó a un gran cañaveral de aguas quietas que era un maravilloso remanso de paz. Encima salió el sol y por poco...




...acabamos echándonos la siesta.


Quedaban por delante los últimos y espectaculares tramos de los Saltos de Aradón junto a la vía del tren donde la corriente apenas nos dejaba darnos la vuelta para hacer fotos más tranquilamente:




Para la salida, el Capitán había escogido una amplia playa en el lado navarro bastante antes de llegar a Alcanadre, porque en las proximidades de su presa sólo se veían zarzas y más zarzas en el google Earth.


En la última foto podemos ver al Presidente echando pie a tierra con sus faldas "de época" ji ji ji:


Excursión realizada el sábado 9 de abril del 2016


miércoles, 5 de agosto de 2015

189. SALTOS DE ARADON, Alcanadre. (12,4k, 190+)



Aunque sea este un "paseo deportivo" que debería haber puesto en el otro blog a ellos dedicado, como no hay que olvidar que este blog de Montes nació no tanto para hacer reseñas deportivas sino para admirar la arquitectura de las montañas, y en este "paseo deportivo" hay mucho de ello, creo que su lugar está aquí. Sólo con la foto de presentación ya nos hacemos una idea. Qué preciosidad. Escala aparte, estos Saltos de Aradón tienen un perfil tan espectacular como el de las tres torres del Lavaredo.


Este circuito a los saltos de Aradón es objeto de una de esas carreras populares de creciente éxito deportivo pero cada vez menos populares en sentido estricto, en las que hay que pagar por correr y tiempos límite para hacerla, razones por las cuales ni me he apuntado ni creo que me apunte nunca. Tiene 12,4 kms y 190+ de desnivel.


Mi idea era haberla hecho corriendo cualquier día de invierno pero como tuve antes la oportunidad de hacerla con mi socia, pusimos el chip de "paseo deportivo" y nos lanzamos a hacer kilómetros a esa buena marcha que es la de 10 min. por km.


Los primeros cuatro kilómetros empiezan en una pista bastante ancha, en la que no te queda otra que cruzarte con algún automóvil. Al principio parece que vamos a subir a aquel camino que se ve allí al fondo, pero luego resulta que no, que el camino del circuito se va hacia la derecha. Como no hay ninguna indicación conviene llevar GPS. Yo llevé el track subido por supercoko, wikilok 7584092, aunque él hizo el recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj, que me parece algo menos sorprendente.



Y es que si se hace el circuito en el sentido de las agujas del reloj, cuando en el km 4,5 se llega al punto más alto del recorrido y empiezas el empinado descenso, descubres esa maravilla de línea quebrada que se ve en la foto siguiente:


Un poco más abajo y mirando hacia Alcanadre, se descubre también con sorpresa el gran farallón sobre el Ebro y la vía del tren por donde discurrirá nuestro regreso.


Entre unas y otras cortadas hay un estrecho barranco en el que está encajonada la ermita de Santa María de Aradón.



Bajamos hasta las vías, las cruzamos por el puente por el que pasa el río del barranco y caminamos de regreso a Alcanadre por un paisaje verdaderamente espectacular.



En seguida nos llama la atención que los gaviones de protección de la vía han sujetado una enorme piedra caída desde la pared.


Un poco más adelante volvemos a admirar otro paisaje de ruinas de piedras caídas del farallón, afortunadamente lejos de la vía.


Como las paredes estaban en sombra y a contraluz, las fotos no dan cuenta del color tan bonito e intenso que tienen. Lo que sí se ve en el ángulo superior derecha de la foto anterior, es un par de buitres volando. Nos pasaron mucho más cerca cuando cruzamos por la cima pero es en esta parte baja donde nos encontramos con un puesto de observación hecho de madera con una ventana para mirarles de forma más discreta. No sé si se acercarán por ahí pero la próxima vez ya llevaremos unos prismáticos para meternos dentro a pasar un rato:


Los últimos cinco kilómetros no tienen mucha historia. Ni un sólo tren pasó por la vía y ni un kayak o barquichuela por el Ebro. Qué dos grandes vías tan infrautilizadas.


Lo más noticiable de este tramo es que de entre los hierbajos que daban al río nos salió al camino una culebrona de más de un metro de longitud persiguiendo a una especie de salamandra o así. Pena no haber estado más listo para hacerla una foto, aunque la primera reacción fue echarnos para atrás. En cuanto se percataron de nuestra presencia, la culebra y su víctima retornaron a la persecución por entre los hierbajos.


El camino acaba en la vieja estación de Alcanadre, y de ahí a donde habíamos dejado el coche en las bodega cooperativa al comienzo del pueblo (a partir de ahora y en los post anteriores voy a poner el punto de aparcamiento del coche en el enlace final de cada post). Mi socia se quejó un poco en los últimos kilómetros y es que al final hicimos todo el recorrido, paradas y fotos incluidas, en 2 horas y 12 minutos. Un poco menos y entramos en el tiempo límite de la carrera, ja ja ja.

Realizado el domingo 2 de agosto del 2015