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sábado, 10 de julio de 2010

59. MESA DE CEBOLLERA, 2163 m, con esquís de travesía.

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No había puesto nunca aquí un intento fallido, pero ya va siendo hora. No siempre que vas al monte se puede hacer cumbre. Las ascensiones implican cierto sacrificio pero como el objetivo es disfrutar de un buen día de montaña, la prudencia y las ganas de gozar siempre han de ir por delante.

Hace muchos años (estando embarazada Rosalía creo que de Teresa) el Buri y yo nos planteamos subir a la Mesa de Cebollera con esquís desde la ermita de Lomos de Orios. No sé quien de los dos lo planeó pero sí recuerdo que el almuerzo de bocadillo de mejillones y botella de vino de casa lo puse yo.

La ruta es sencilla y muy bonita. Desde la ermita se avanza un poco por el camino hacia el sur hasta encontrar un ancho cortafuegos que sale en dirección Este.



Subiendo tranquilamente por él se alcanza el cordal que da al barranco de las Rameras (bonito nombre) y se continúa por dicho cordal hacia el Sur con la vista de la gran Mesa siempre al fondo.
Como su nombre indica, la Mesa es una cima amplísima y muy curiosa porque a su vez es el vértice oriental de los dosmiles de Cebollera. El problema de esta ruta es que si te pilla un día frío y en el que sopla fuerte de Noroeste, el gozo se convierte en tormento.



Es lo que nos pasó a Buri y a mí por lo que a mitad del cordal paramos detrás de unas rocas que nos protegían del viento, nos tomamos el vino y los mejillones y nos dijimos, ale, a disfrutar del descenso del cortafuegos con esquís.



No me esfuerzo en poner los mapas de la ruta porque he encontrado quien los ha colocado ya en la red y muy bien: v. SENDERIOJA. No era nuestra intención dar la larga vuelta que se propone en este recorrido porque a mí el monte no me gusta muy largo, pero como gustéis.

Lo que me gustaría, eso sí, es volver a intentarlo con algún lector de este blog a ver si esta vez llegamos a la cima.

lunes, 30 de noviembre de 2009

46. EL MONCAYO, 2.314 m. (10k 700+) con esquís de travesía

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Hace unos meses me contó mi hermano Ricardo que había subido al Moncayo con su hijo Juan y me dio mucha envidia. El Moncayo es una montaña magnífica y solitaria que la contemplo una y mil veces cuando voy por la autopista de Logroño a Zaragoza o por la carretera desde Logroño a Soria; así que aunque la subí hace muchos años con los amigos del Club de Montaña Sherpa de Logroño, no me importaría volver a ella alguna vez más.

Tengo sólo tres fotos de aquella ascensión realizada con esquís de montaña en la primavera de 1986, pero son muy elocuentes de los tres puntos fundamentales de la misma, puntos que he señalado en la fotografía con relieve hecha con Google Earth.



El punto de partida es el Monasterio de Nuestra Señora del Moncayo, situado a 1.612 m., por lo general accesible en coche salvo días de mucha nieve. La senda se interna por un hayedo que en nuestro caso ya estaba con nieve, así que alguno de nosotros, como se puede ver en la foto ya subió con los esquís desde el punto de partida. En concreto creo que es el Buri:



Pasado el hayedo se llega al Circo Cucharón, 1833 m. donde se puede optar por seguir por el lomo de la izquierda (en la foto se llega a ver la senda zigzagueante) hasta el Cerro de San Juan (2.283 m), y luego hacer la larga arista de la cumbre hasta el pico Moncayo, a la derecha, o bien seguir directo hacia la cima, que es la opción que tomamos nosotros:



Recuerdo que la pala que sube desde el circo era bastante dura pero que con veintitrés años menos la subimos y bajamos con esquís sin mayor problema.

En la cumbre me hicieron una foto: yo soy (o mejor dicho, era, ja ja ja) el de la izquierda.



No recuerdo que tomara tiempos y si lo hice no los guardé pero es una ascensión que se puede hacer fácilmente en dos horas.

A ver si alguien me anima y la repetimos juntos.

martes, 24 de junio de 2008

23. CEBOLLERA, 2.142 m. (con esquís de montaña)



Mi encuentro con la gente de Sherpa es una de las anécdotas más sabrosas de mi vida montañera. Como en el invierno del 81-82 había subido con Rosalía al Santosanario (ver post 21) y a finales de verano se quedó embarazada de Teresa (ver post 22), en cuanto cayó la primera nevada del invierno 82-83 me animé a repetirlo en solitario pero con esquís de montaña. En la ermita de Lomos de Orios, donde dejé el coche, me dijo Luisvi (el santero) que había visto subir a unos montañeros del club Sherpa de Logroño con los esquís al hombro, pero no sabía por donde habían ido. Yo repetí la ruta del invierno anterior pero como la nieve estaba blanda y el terreno me pareció bastante complicado para mi nivel de esquí, preferí renunciar a hacer la cima y bajar tranquilamente por entre los pinares. Poco antes de llegar a la pista de abajo oí las voces de los otros montañeros que caminaban por allí y les llamé, pero como yo estaba en el bosque no me veían. Cuando al fin salí de entre los pinos dando giros con mis esquís se quedaron tan de piedra como si hubiera salido un oso o hubieran tenido una aparición.

Hicimos rápidamente amistad y me dijeron que andando no habían podido subir apenas por el estado de la nieve. Yo me hice del club y en aquel mismo invierno ellos se compraron sus primeros esquís de travesía, así que cuando se les ocurrió subir a Cebollera me llamaron para compartir aventura.
Como puede verse en la siguiente foto, correspondiente al momento de la salida, la excursión fue multitudinaria pero no todos subieron con esquís ni al mismo sitio. Detrás del grupo se ve mi viejo Land Rover, con el que adelantamos bastante terreno en la pista (que se ve a la derecha), aunque está claro que no todos cabían en él.



Recuerdo que la nieve estaba costra, que no tuvimos ningún problema en llegar hasta la cima y que el ambiente de ruta invernal fue total. Las dos fotos siguientes lo explican sobradamente:




En la cima el Buri nos hizo una foto al reducido grupo que llegamos juntos, yo le hice una muy bonita a él en el irreal paisaje de nieve y rocas de la crestería, y luego el me hizo a mí otra sobre el panorama de la subida y el resto de la sierra Cebollera.






El trayecto de subida y descenso es suave y no presenta mayor problema pero hay un tramo muy bonito en el punto de inflexión del recorrido que hay que pasar entre rocas (foto de arriba), así que en el descenso lo aprovechamos para hacernos alguna otra foto interesante como ésta, que seguramente también me la hizo el Buri porque el que está bajando por entre las rocas soy yo:



La última foto que guardo de aquel día la hice yo. Los esquiadores solemos decir que no hay momento más agradable en el esquí que el de quitarse las botas. Si encima se ha subido a una bonita montaña, la satisfacción es mucho mayor.



(No tomé tiempos ni hice croquis porque es una subida bastante evidente y sencilla siguiendo el mapa general que puse en el post 21).