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lunes, 26 de febrero de 2018

259. EL ACEBAL DE VALGAÑÓN Y ANGUTA (9,5 k 350+)



Acumulo ya un considerable retraso en actualizar este blog y el ordenador se me llena de carpetas con excursiones y paseos que merecían ser contados aquí por si alguien busca en las salidas mías inspiración para las suyas. Desde el paseo por Prado Arado (ver Montes 247) había pensado también en hacer un nuevo blog en el que pudieran catalogarse los antiguos senderos que valdría la pena acotar, señalizar y acaso limpiar de vez en cuando. Pero no sé qué me pasa que el tiempo se está encogiendo a mi alrededor y no me da, no ya no para hacer un mínimo relato, sino que ni para poner un track y unas fotos.


Recupero hoy esta maravillosa salida al Acebal de Valgañón realizada el domingo 17 de diciembre del año pasado (2017) en que tuvimos la suerte de una pequeña nevada caída la noche anterior. Subimos por el sendero que sale del pueblo justo en dirección norte y pasa junto a un pabellón ganadero; y regresamos por el ancho sendero casi pista que baja junto al arroyo de la Dehesa y que llega al comienzo del paseo de la ermita de Tresfuentes, por lo que también la hicimos una visita.

Inicio en el llamado camino del Cementerio



Aunque ya no nevaba, la "blanquilla" de las ramas nos iba cayendo a traición



Justo había la nieve precisa para no perder el sendero de subida

Vista de la ascensión por el sendero del barranco más oriental

El paso por la zona de árboles altos fue magia pura

De ahí se entra al acebal propiamente dicho


Para esas fechas tan avanzadas ya casi no había frutos rojos en los acebos


Paso por una zona algo más abierta con vistas al valle del Ciordia y al fondo, el del Oja


Llegada al llano de la Laguna de la Dehesa


Echamos un vistazo al refugio y nos encantó verlo tan limpio y arreglado


Rosalía dando la escala a un acebo aislado de la Dehesa


En vista del buen tiempo que hacía decidimos cruzar esta ancha pista y seguir hasta Anguta


Camino de la Dehesa hacia Anguta en leve descenso


Ruinas de la Iglesia de Anguta

Ruinas del caserío

Pista de ida y vuelta a Anguta y barranco de descenso

Comienzo del camino de bajada con el barranco muy profundo a la derecha


Hacia la mitad de la bajada se pasa a la derecha del barranco y se avista ya Valgañón


Visita a la ermita de las Tresfuentes

Track grabado por Suunto


Datos. Tengo el reloj puesto en modo running pero es tranquilo senderismo lo que hacemos


Y el perfil con el horario donde se aprecia que la pendiente de la bajada es mucho más severa.


lunes, 23 de octubre de 2017

247. PRADO ARADO, Viguera, 6,5 k 250+



Llevo unos meses dando vueltas a la idea de cerrar todos mis blogs. Hay ya mucha gente que dice que la bloggosfera va de retirada porque apenas hay eco, respuestas o "feedback" de los lectores, y yo mismo, que al principio pensaba que los blogs podían ser algo así como cartas abiertas, cada vez estoy más convencido de que tienen ese carácter íntimo y personal de un diario que no tiene por qué estar expuesto al público. Como caminar por esa hoja de navaja que separa lo privado de lo público empieza a ser fatigoso (yo de momento no diré que peligroso) dan muchas ganas de darle a la opción de "solo para lectores invitados" que permite blogger, y seguir esta colección de relatos y recuerdos en el estricto ámbito de lo efímero y personal. Tengo acumuladas en carpetas y tracks no pocas excursiones del pasado verano sin contar, y no por falta de ganas de recordármelas a mí mismo, sino por esas dudas en seguir haciéndolo públicamente. Así que, de momento, si doy un salto en el tiempo y cuento ahora la salida que hicimos el pasado 9 de octubre, es porque este recorrido tiene algo de creativo y reivindicativo: y es que al concluirla me asaltó la idea de hacer un catálogo de sendas bonitas de La Rioja, una tarea que trasciende el ámbito de lo personal. Deportivamente hablando esta ruta no es gran cosa: seis y pico kilómetros con un desnivel de entre doscientos y trescientos metros, pero que nos lleva a visitar un rincón muy bonito y desconocido de la geografía riojana, (Prado Arado) y a hacerlo por un par de sendas que bien podrían estar en ese pretendido catálogo: la senda de Miraflores y un pequeño tramo del viejo camino de Viguera a Montalbo. Sendas o tramos de sendas que aún se conservan y que son una verdadera joya de nuestro "patrimonio" y un verdadero recreo para el paseante. Tramos de sendas que, por ejemplo, podrían estar bien señalizados en su comienzo y su final, y hasta con la denominación de la entidad o entidades que contribuyan a su conocimiento y conservación. Con el relato de esta pequeña excursión siento cierto orgullo en contribuir a su conocimiento, aunque si a nadie le importa y ni lo agradece ni dice nada, pues se lo cuento a mis amigos tomando unos vinos o a mis familiares en casa y ahí se quedará todo. Así me ahorro el cada vez más fatigoso esfuerzo de seleccionar fotos y tracks y de ponerme a redactar textos cada vez más repetitivos y farragosos.


Y dicho esto, vamos con la descripción de esta pequeña excursión. El punto de salida, como en todos los posts, lo dejo marcado en el link situado al final del texto: Camino asfaltado de Viguera a Peña Puerta justo debajo de la cantera de yeso situada al norte del camino donde una puerta de tubos y otra hecha con un palé cierran el paso del ganado.


La áspera subida a las canteras es breve.


El paso por la pista que la cruza por la mitad es bastante tétrico, pero como es domingo, por lo menos está tranquilo:


Justo encima de la cantera (a la izquierda en la foto) se ve el pequeño cerro que contiene las dos sendas que justifican la publicación de este post. Se puede subir por cualquiera de las dos y bajar por la otra. Nosotros elegimos la de Miraflores, es decir, la de la izquierda, porque su entrada es más fácil de localizar:


Pongo entre puntos amarillos los dos tramos de senda que tanto disfrutamos ese día:


Y es que en cuanto se supera el primer tramo, algo desdibujado por las trochas de ganado, el sendero aparece perfectamente marcado, algo que seguramente les debamos a los aficionados del mountain bike:


En cuanto se gana un poco de altura y se mira hacia atrás la vista es espléndida:el "castillo de Viguera" en toda su hermosura:


Pasados los tres tramos iniciales con giros de noventa grados se entra en un encinar y se disfruta de una buena sombra:


Kilómetro y pico después, el sendero "muere" en las campas de "Prado Arado":


Las vacas pastan a sus anchas y el dueño de la granja tiene aquello como si España fuera un país del tercer mundo. Qué digo tercero, parece que estuviéramos en un país excomunista:


¿De verdad que no hay aún alguna ordenanza similar a la de los solares urbanos que obligue al mantenimiento de estas propiedades en ciertas condiciones de ornato? Bueno..., dejemos el asunto por hoy que hemos venido a hablar de bellezas y... que esto va para blog privado. Dejamos atrás la "granja" (o lo que sea) por el camino que lleva a la pista de Cerrollera y contemplamos el pago de Prado Arado con el Serrezuela arriba a la izquierda y Peña Saida justo encima:


Como es bastante corta, no es una excursión como para llevar almuerzo, pero como la hicimos al mediodía y con un sol espléndido, y además tuvimos el acierto de meter en la mochila un bocata y un cuartillo de vino, subimos un poco más arriba de la campa que hace las veces de collado (porque estaba bastante sucia de las vacas) y pasamos un rato magnífico almorzando mientras contemplábamos el ancho panorama:


Allá, detrás de nosotros el Castillo, todo el Serradero y hasta el San Lorenzo:


Y hacia el norte, la explanada de Logroño con el Codés al fondo.


Después del almuerzo tocaba encontrar la entrada al viejo sendero de Montalbo para iniciar el regreso:


No es nada difícil, sobre todo si te has marcado previamente el punto con el gps pero tampoco es evidente si no has estudiado el terreno:




Una vez en él no hay más que bajar y disfrutar:


Aunque en algunos tramos está muy erosionado e inclinado y a punto de venirse abajo:


Los BBTeros que bajan por él tienen que ser muy valientes. En la salida se junta con el barranco y se desdibuja un poco, sobre todo para quien quisiera recorrerlo en sentido contrario:


Por eso juntamos unas pocas piedras para hacer un pequeño hito que advirtiese de su entrada:


Aparte de estos dos senderos, he encontrado un tercero que sube a Prado Arado desde la ermita de San Marcos. Se llama Sendero de Hoyancos aunque en google aparece algo desdibujado. Cualquier día de este invierno voy por él para incorporarlo al catálogo de senderos bonitos de La Rioja si es que, claro está, reúne las condiciones adecuadas y se deja marcar en su comienzo y final. La zona de Prado Arado se merece mucho más de una visita.



miércoles, 8 de marzo de 2017

235. PUENTE RA



Treinta y tres años separan esta foto de arriba hecha con el disparador automático, en la que se ve a Javi Caballero, al Buri, y a mí corriendo a posar sin conseguirlo...; y esta otra foto de abajo:


El arroyo de Puente Ra es uno de los parajes de montaña más visitados de La Rioja (creo que hasta nuestras hijas fueron de pequeñas con el colegio), pero la única vez que había estado yo allí fue cuando mis amigos del Sherpa se compraron sus primeros esquís de travesía y decidieron estrenarlos bajando conmigo por el cortafuegos que va desde un poco más adelante de la ermita de Lomos de Orios hasta Puente Ra:


Qué bonito estaba hace treinta y tres años. Aunque alguna raya seguro que les hicieron a la suela de los esquís... Solo tengo otra foto de aquel lejano día: foqueando por la pista que va desde la ermita hasta el cortafuegos:


Emulando la subida del año pasado a Mojón Alto (v Montes 199) el 12 de febrero de este 2017 habíamos pensado subir al pico San Vicente (1.877 m) desde el Achichuelo y fuimos pertrechados con las correspondientes raquetas de nieve. Pero como el día salió muy ventoso y lluvioso nos tuvimos con conformar con dar un paseo bajo el paraguas hasta las famosas cascadas de Puente Ra, en las que tampoco habíamos estado nunca.

Pasado el cruce de la carretera que sube a la ermita, el camino estaba sin nieve, así que seguimos con el coche hasta donde está la señal de que ya no se puede seguir más. También vimos al paso, que la pista que sale a la derecha para subir a Hoyos de Iregua tiene también señal de prohibido coches, por lo que no sé como se podrá acercar uno ahora a la zona del Castillo de Vinuesa.


Desde el punto donde se deja el coche hasta puente Ra son unos trescientos metros (ya se ve  en la foto el cortafuegos a la izquierda) y desde Puente Ra hasta las cascadas son 1,8 kms de suave ascensión, así que ese día no nos deslomamos... Junto al puente vimos señales de la existencia de un sendero para subir a la ermita, buen recurso para no tener que subir por el cortafuegos (como supongo que hicimos nosotros cuando fuimos con los esquís).


Mucha agua y poca nieve para un doce de febrero, pero por lo menos pudimos disfrutar de tan concurrido lugar en perfecta soledad:




Aún subimos un poco más arriba por ver si el sendero tenía continuidad pero ya se ve por las indicaciones en los pinos que ahí se acaba cualquier recorrido marcado. Tendría que existir un sendero directo desde este punto al Santosonario, del que no dista más de 3 kms y 600+ (menos que desde Achichuelo al San Vicente), pero parece que no lo hay.


A pesar de lo resbaladizo del terreno bajamos hasta el río para hacernos una selfie:


Si el camino se iba a acabar cincuenta metros más arriba no sé qué pinta ese muro de hormigón junto a la cascada pero su historia tendrá.

La que no tuvo más historia fue nuestra semifrustrada salida montañera (cuatro kilómetros y 160+ no es un más que un paseo, aunque pasar un rato en el bosque siempre es un gran trofeo). Bueno sí, también aprendimos que si un domingo de invierno no reservas mesa en el restaurante Corona de Villoslada, te quedas sin comer. Aunque afortunadamente, hay ahora otro restaurante en Villoslada, La Posada, donde también dan un buen menú con caparrones a precio muy razonable.


De todos modos, y ya que estuvimos allí, bien está poner una bonita foto aérea del circo de Cebollera con nuestro recorrido por el fondo del valle, la línea de cimas, y esa especie de hoja de roble que dibuja la larguísima pista que lo recorre a mitad de ladera y que siempre es la referencia en la zona de cualquier excursión.


Ah! y que no falte la tradicional foto de llegada al coche, punto de encuentro entre un mundo y otro.