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lunes, 28 de febrero de 2011

68. EL PIC D'ANIE, 2507 m. (15k 750+) col de la Pierre de Saint Martin



La ascensión al Pic d'Anie es una experiencia de lo más singular, pues consiste en atravesar el gran karst que se extiende desde su majestuosa pirámide hacia el norte. Como se irá viendo en el relato, Rosalía y yo lo subimos también de una manera muy singular, en una excursión organizada por el Club Bilibio de Montaña con sede en Haro, nada más habernos instalado a vivir en Anguciana en junio de 1981. Fletaron un autobús, dormimos en tiendas de campaña en la campas de Belagua y a primera hora de la mañana iniciamos la ascensión desde el Puerto de la Pierre Sant Martin, momento que "muestra" la siguiente foto:


Bueno, eso de que "muestra" es un decir, porque el ajuste del ISO de la cámara se me debió de mover  y todas las fotos (diapositivas) de aquel carrete me salieron quemadas. Un desastre fotográfico, vaya. Recurro por tanto a google earth para hacer una presentación más sensata de la excursión. En esta panorámica aérea nos podemos hacer una buena idea del recorrido. El punto de partida está en el puerto o collado de la carretera, más o menos donde pone NA-1370:


Se avanza por un sendero bien claro dejando el pico Arlas a la izquierda y justo pasado éste, nos metemos de lleno en la tremenda aridez del karst:


Es entonces cuando hay que tomar la decisión clave de la ascensión. Como nosotros íbamos en grupo, ni nos preocupamos y seguimos de frente tras los alegres montañeros del Bilibio que de tanto en tanto iban metiendo en los neveros botellas de champán para beberlas en la bajada. Aunque ha pasado mucho tiempo, recuerdo que el terreno se hizo muy duro y que nos perdimos varias veces entre las afiladas grietas de las simas calcáreas hasta conseguir llegar al lomo del pico y a la cumbre. Aquí Rosalía y yo en los últimos metros:


Con parte del grupo en la cima (yo con el gorrito blanco):


Y sin gorrito, para mejor pasar a la posteridad de los conquistadores del Anie:


En cuanto comenzamos el descenso


y los de Haro iban a por sus botellas fresquitas de champán por el pésimo terreno por el que habíamos subido, Rosalía y yo les dijimos que nos veríamos en Belagua y decidimos unirnos a unos chicos navarros que habían venido por el sendero bueno que discurre por debajo de la cara norte del pico:


Aquí los navarros:


Y otra anécdota. Si los de Haro subieron sembrando botellas de champán, estos lo hicieron con un radiocassete al hombro y música de Bob Dylan. Otra cachondada de esas que no se olvidan. Los puristas de la naturaleza con los que nos cruzábamos nos ponían mala cara pero yo me lo pasé en grande bajando con ellos. También recuerdo que luego nos bajaron en su Lada Niva hasta Belagua

El terreno por el que discurre el sendero "bueno" es igual de tremendo que el otro, pero transitar por un lugar seguro en una superficie tan inhóspita es toda una garantía. Esta es una de las imágenes que "tomé" al bajar:


Mirando de cerca el relieve con google earth se puede seguir el buen sendero de subida con relativa facilidad. Una vez pasado el Arlas, la clave está en no dirigirse de frente al Anie sino coger ese amplio camino que va a la izquierda hasta enlazar con la parte alta de las pistas de esquí, y desde allí dirigirse más o menos de frente   hacia la parte izquierda del cono final. Desde allí se cruza a la derecha por debajo de la cara norte hasta ganar el lomo (en la foto de google se ve clarísimo) y luego por la cara sur se llega a la cima (también se aprecia el sendero en esta imagen):


Entre los reportajes que he encontrado por la red, veo que los del komandokroketa hicieron prácticamente lo mismo que nosotros, aunque dicen que ese sendero directo está ahora mucho más marcado que el otro (?). De todos modos, en una foto que les tomo prestada), señalan nuestro sendero de descenso (el que yo creo que es el bueno).


Sea como fuere, ya me gustaría volver a subir de nuevo para comprobar estas indicaciones y hacer mejores fotos. Porque es una pena no ver con claridad lo guapa y jovencita que estaba mi compañera de fatigas con una cinta en la frente y jugando a refrescarse con nieve entre las manos:

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.Viendo ahora en wikilok algunos itinerarios, yo diría que hicimos este de balasitxo que enlazo aquí y en el que por los subes y bajas del lapiaz da un desnivel acumulado algo excesivo...; por eso prefiero poner en el encabezamiento la diferencia ente la cima y el puerto de La Pierre.

sábado, 10 de mayo de 2008

18. PEÑA TELERA, 2.762 m (8K 1.150+) Ibon de Piedrafita





Me hace mucha ilusión recordar esta vieja ascensión porque fue la primera vez que me puse grampones y piolet y porque se la debo a la buena práctica que tenía el Club Alpino Ganguren de Galdácano de organizar salidas colectivas a montañas importantes del Pirineo en las que montañeros expertos del club daban apoyo a los que éramos principiantes.

La hicimos a primeros de Junio de 1981 y por coincidir con fechas de exámenes no pudo acompañarme en ella mi habitual compañera de fatigas.

Yo no tenía mucha idea de la montaña a la que íbamos, así que cuando la contemplé al llegar al Ibón de Piedrafita, a la caída de la tarde del sábado (fotos de arriba), me quedé impresionado. En la foto primera se ve la canal de nieve por la que alcanzaríamos el primer collado y en la segunda, justo tomada a la derecha de la anterior, la oscura e impresionante pared norte de la peña. Instalamos las tiendas de campaña cerca del Ibón y recuerdo que pasé muy mala noche fantaseando con las dificultades y misterios de tan grandiosa montaña.

Nos levantamos aún de noche y empezamos a subir con la claridad del alba. No apunté los tiempos pero debimos de tardar algo más de dos horas en llegar hasta la canal de nieve y subir por ella hasta el collado. Mi amigo Chuchi me hizo estas dos estupendas fotos encabezando el grupo en la subida de la canal. Y la verdad es que disfruté mucho con mi primera experiencia de grampones y piolet alquilados en el club. Me sentí muy fuerte y seguro.




En el collado tomamos unas naranjas y unos frutos secos para reponer fuerzas mientras admirábamos la impresionante proa de la Peña Telera (llamada en el plano Forca de Cabichirizas) y los montañeros avezados decidían si nos llevaban por la pared (a la derecha) o dando la vuelta por detrás de la peña (por la izquierda). Los neveros de la vía directa no parecían muy seguros y aunque llevaban un par de cuerdas para asegurarnos, creo que al ser tantos en el grupo optaron por dar la vuelta por el largo y pedregoso terreno de atrás, es decir, por la loma de Peña Parda (en última foto que tengo, tomada en el descenso, puede verse lo árido de la ruta). La ascensión por esa parte la recuerdo larga y dura, pero a la vista de lo que se ve en la parte derecha de la “proa”, supongo que la debí aprobar con ganas.


La cima compensó con creces el esfuerzo. Nunca hasta entonces había subido tan alto por mis propios medios (y con los de la nueva técnica de grampones/piolet) ni me había sentido tan montañero. En el último tramo de la ascensión recuerdo las dudas de ponerse y quitarse grampones ante los pequeños neveros o canales a cruzar, como también recuerdo las historias que contaban los expertos de que por no ponérselos y resbalar por ellos, algunos habían acabado estrellados contra los pedruscos en que desembocaban… En esta foto mal pasada se nos ve en una de las últimas tareas de quita y pon poco antes de llegar a la cumbre.



Y estas tres fotos son ya de la cima: en la primera, tomada hacia el SurOeste, se ve al fondo la peña Oroel:


En la segunda, tomada hacia el Oeste, las vecinas cumbres de la Sierra de la Partacua a la que pertenece la Peña Telera (yo creí que se llamaba Sierra Tendenera, pero en el último mapa que tengo dice Partacúa y así será):


Y en la tercera, tomada hacia el Norte se ve el embalse de Lanuza con Sallent de Gállego detrás y por encima de todo el Balaitous, primer tres mil de los Pirineos empezando por el Oeste. También se puede ver en esa tercera foto que el suelo de nuestra cima estaba todavía bien nevado.


Y esta es la foto del descenso que antes decía:


Recuerdo que para cuando bajamos la canal la nieve ya se había ablandado y no fue necesario usar los grampones. Y también recuerdo que al llegar al campamento base a eso de la hora de comer, hasta nos dimos un rápido chapuzón en las heladas aguas del Ibón.

Una maravilla de montaña y de excursión iniciática.