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jueves, 14 de diciembre de 2017

254. KAYAK Y BAÑO EN LA GOLA DEL TER



26 de agosto del 2017. Paseo por la playa de la Gola del Ter. Vemos un puesto de alquiler de kayak.... ¡Allá vamos! La única pena: que la cámara no era de agua y se quedó en tierra.



Tampoco anduve muy listo a la hora de darle al Suunto para que me grabara el track pero algo ha quedado. 


Tomo prestadas algunas fotos de internet para mostrar el lugar


Y las variaciones que hace el río cada año en su desembocadura


Esta es la más sorprendente



También tomo prestada esta foto de unos ciclistas para ver el ambiente de las orillas  por donde paleamos con el Montgrí al fondo. 


El Ter es el río que pasa Gerona. 


El Ter (derecha) que baja de Valter 2000 se junta en Ripoll con el Freser, que baja de Nuria


Todos los artículos que hablan del Ter dicen que es un río sobreexplotado. 

El único problema del paleo por la Gola del Ter es la gran cantidad de berrañas (hierbajos) que había. El juego consistía en ir sorteándolas aunque según subíamos río arriba cada vez había más. Tantas que alguna vez hasta encallamos en ellas. 

Para despedirnos del río y del paseo con kayak nos dimos un baño en sus tranquilas aguas poco antes de desembocar al mar. 




domingo, 27 de septiembre de 2015

192. EN KAYAK A LAS ISLAS MEDES



Me había hecho ilusiones de que este verano del 2015 iba a ser el verano del descubrimiento del kayak pero tiene uno tantos pájaros en la cabeza que al final lo de palear en el agua se había quedado bajo mínimos: el descenso por el Duero en Soria que ya conté en mayo, y un paseo por el pantano de Vinuesa. Menos mal que al final de septiembre se ha arreglado un poco, porque la impensada salida hasta las Islas Medes me ha hecho muy feliz y me ha hecho concebir nuevos proyectos.


Llevamos muchos años yendo a L'Estartit y contemplando a todas las horas del día el magnífico paisaje que dibujan sobre el mar las famosas Ilas Medes (ver foto al amanecer en la presentación) pero mi desconocimiento del medio marino es tal nunca se me había ocurrido que podríamos llegar en kayak hasta ellas. Hace muchos años nos montamos en uno de esos barcos turísticos con bajos transparentes que te llevan a ver pececitos junto a las islas y me dio la impresión que estaban bastante lejos de la costa; pero cuando hace unos días nos animamos a alquilar un par de kayaks de una plaza del tipo sit on top en el chiringuito de hamacas de la playa y le pregunté al encargado que hasta donde se podía ir en una hora (8 euros cada uno), me respondió que si no íbamos hasta las Medes quedaríamos fatal. Pues nada, dicho y hecho.


La pena es que como todo fue improvisado, no llevaba ni cámara de fotos ni protector para el agua, así que las preciosas estampas de mi socia paleando con su vistoso salvavidas amarillo entre la playa y las islas se han quedado en mi memoria visual y todo lo más que puedo hacer es pedir prestadas algunas fotos de otros palistas que he encontrado por la red para hacernos una idea (gracias a todos).


Lo he medido en google earth y la distancia en línea recta no es más que un kilómetro y setecientos metros, por lo que yendo en plan tranquilo se llega en unos veinte minutos. Pasado el espigón del puerto, el mar estaba más ondulado de lo que pensábamos y te da un poco de respeto, pero como no podíamos fallarle al del puesto de alquiler, nosotros tiramos rectos y... ale, hasta la pequeña ensenada de embarque de la isla grande sin respirar.


Una vez allí lo lógico hubiera sido emplear una segunda hora en dar cuando menos una vuelta a la isla pequeña y en acercarse hasta el cavall Bernat, -ese colmillo más meridional en el que ponen su ilusión todos los escaladores que pasan por allí hasta que les dicen que es parque natural y que nanainas. Pero como con llegar hasta la isla grande ya nos había parecido poner una pica en Flandes, dejamos lo segundo para otro año.


Como en el regreso aún nos sobraba algo de tiempo hasta se me ocurrió que podríamos meternos en el puerto a dar un paseo entre los veleros, pero luego pensé que igual estaba prohibido y que nos podían echar de allí con cajas destempladas; así que mientras no lo sepamos mejor no hacer el indio.


Con el mar tranquilo se podría uno aventurar en ir hacia el norte hasta la Calleleta o la Cala Pedrosa;  y en caso de estar demasiado movido como para acercarse a las rocas, otra posibilidad de paseo en kayak por allí sería la de ir en paralelo a la playa hacia el sur hasta la desembocadura del Ter (la Gola lo llaman) y meterse un poco por el río. La distancia es un poco más larga, 3 km de ida y 3 de vuelta, pero junto a la costa.


Si no lo habéis hecho y tenéis la oportunidad, animaros que es una excursión preciosa. Y es que... cuando uno hace estas cosas tan bonitas y sencillas siempre se queda con la pregunta: ¿cómo es que nadie nos lo había dicho antes...?


lunes, 17 de junio de 2013

119. ROCA MAURA, 225m (9,5k 225+) L'Estartit, Gerona.



En el post anterior contaba que salimos al monte a subir al Cervera y nos volvimos a casa sin hacer la cima. Pues bien, en este voy a contar una historia al revés: que salimos a dar un simple paseo y nos volvimos a casa con un cima inesperada. Bueno, inesperada del todo no, porque llevábamos años queriendo subir a Roca Maura, ese peñón que se alza sobre la localidad costera de L'Estartit en la Costa Brava gerundense; pero el caso es que como casi siempre que hemos ido hemos tenido buenos días de playa, pues lo íbamos dejando para mejor ocasión. Como este año, por ejemplo, en que el tiempo en junio ha estado tan irregular. Así pues le llegó su hora un día en que justo salimos a pasear por la tarde sin mayor intención montañera. Y es que como se ve en el itinerario que nos grabó endomondo, empezamos el paseo andando en dirección contraria para recorrer las urbanizaciones abandonadas más al sur de la zona urbana.


Lo que pasa es que luego, cuando nos pusimos a andar por el pueblo nos animamos a subir por la carretera/camino que va a L'Escala, y una vez en el portezuelo nos dijimos ¿y ya que estamos aquí, por qué no subir a la Roca Maura?. Pongo pues otra vista de la parte más montañera del paseo por si alguien quiere utilizarlo como referencia para subir.


La carretera/camino que va a L'Escala por el monte sube por un rincón muy bonito donde hay un camping que imaginamos que por su antigüedad lleva el nombre del propio pueblo. Pues bien, una vez que la pista llega a un colladito, hay un cartel de madera a la izquierda que dice que en 15 min. se sube a la cima. Un músico que estaba allí ensayando con una tenora de cobla nos dijo que de 15 minutos nada, que ya serían alguno más, y a fé que el hombre sabía, porque subiendo a uña de caballo (o sea, a ritmo de Rosalía) ya fueron más de veinte. Y además por un sendero bastante cerrado de carrasca baja que rascaba las pantorillas.


Llegando a la parte alta el bosque se abre un poco, pero el terreno se hace muy pedregoso y árido.


Todo queda compensado cuando se llega a unos postes de electricidad y una gran antena, porque la vista hacia abajo es realmente espléndida.


La cima, a 225 mts, -y esta vez está muy claro que son netos porque salimos a nivel del mar-, está en un vértice geodésico que se levanta un poco más arriba de los postes metálicos. Detrás de él, al fondo, se ve el Castillo de Montgrí que ya tuvo su entrada en Montes 44, post en el que, por cierto, se ve una foto muy bonita de Roca Maura, hecha desde allí.


Más fotos de las vistas. En primer lugar, hacia el norte, la zona montañosa que separa L'Estartit de L'Escala con una espectacular Masía humanizando la zona, el trozo de mar del Golfo de Rosas o bahía de Ampurias, y las montañas del cabo de Creus al fondo.


Hacia el Sur, la zona urbana de L'Estartit, la vieja Gola del Ter, la urbanización del Griells detrás, y la playa de la Fonollera hasta Sa Riera de Pals y el cabo de Begur con la desembocadura del Ter en medio.


Para no bajar por el incómodo camino de subida pensamos hacerlo por la pista de la antena que desciende hacia la masía que estaba al norte y que suponemos que acabaría saliendo a la carretera que habíamos dejado, pero bajando por esa pista hacia el Oeste, en la primera curva de 180 grados, vimos que salía un sendero más cerrado y abrupto si cabe que el de subida pero mucho más corto, y nos animamos a bajar por él. Ya se ve cómo es el terreno en la siguiente foto:


Tan salvaje es el sendero que a pesar de lo fea que es, se agradece ver pronto la urbanización de Roca Maura y cerciorarse que tendrá salida por allí


Lo peor del caso es que la calle de dicha urbanización no es un terreno muy montañero que digamos, pero para consolarnos podemos recordar que estábamos dando un paseo urbano y no otra cosa.


Pasando por la siguiente urbanización hice esta otra foto de la cara sur de la roca, donde he visto en internet que hay abiertas varias vías de escalada. No les arriendo la ganancia a los escaladores para llegar hasta el pie de roca, porque tengo por cierto que tiene que ser mucho más duro cruzar la zona de vegetación que ascender por la roca.

Para terminar el descenso al pueblo por este lado, hay una larguísima escalera bastante empinada que baja por entre pinos, y por la que no debe de subir nadie pues está bastante abandonada la pobre. Pero bonita, bien que lo es.


Paseo-excursión de 9,5 km. realizado el 7 de junio del 2013.




martes, 27 de octubre de 2009

44. CASTILLO DE MONTGRI, (4k 250+) Torroella de Montgrí, Gerona

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Pocas excursiones como la subida al Castillo de Torroella de Montgrí en Gerona responden mejor al doble nombre de este blog: montes y arquitectura. Y aunque la razón de este título fuese el ver sugerencias arquitectónicas en las hechuras propias de las montañas, también puede ocurrir que la cima de un pequeño monte nos ofrezca como premio una excelente obra de arquitectura.

Gracias a Carlos Lloret (protagonista en un post anterior) y a homelink (el sistema de intercambios de casas), llevamos ya unos cuantos años instalándonos los últimos días de agosto en el apartamento que tiene en L’Estartit, y aunque nuestro objetivo casi exclusivo de esas estancias es la playa por la mañana y algún pequeño paseo turístico por la tarde, nunca habíamos descartado que algún día nublado nos tirase hacia el monte (justo lo contrario que en la alta montaña, donde las nubes tienden a disuadirnos).

Bueno, pues ese día llegó al fin este año cuando el martes 25 de agosto amaneció completamente encapotado. Como el objetivo elegido no parecía gran cosa nos pusimos unas zapatillas deportivas y la ropa de ir a la playa (más que nada pensando que el día podría mejorar y que a la bajada podríamos darnos un buen baño). Pero nunca hay que despreciar ascensión alguna porque lo primero que tengo de decir de esta pequeña excursión es que, debido a lo árido del terreno, las botas de monte me parecen el calzado más recomendable, y que los bastones para apoyarse tampoco estarán de más.
El punto de salida es fácil de encontrar pues dentro de Torroella ya hay indicadores. Y la misma señal está también en el inicio del sendero del parking de coches,



aunque el arranque del camino no es muy claro, con varios pequeños atajos que te hacen pensar si vas por el mejor de los senderos o no. Esto de los múltiples senderos es algo que no me gusta nada en el monte, pero bueno, dada la pequeñez de esta excursión, por lo menos aquí ya sabes que no hay pérdida. El objetivo se ve bien claro desde el principio: el castillo que está encima de ese gran domo calcáreo (foto de cabecera). Lo que no está claro si no se sabe de antemano (como era en nuestro caso) es por donde estará trazado el sendero.

Cuando los primeros senderos llegan a la base del domo, el camino amaga con irse hacia la derecha pero enseguida gira en sentido contrario y se descubre que pasa por el collado de la izquierda,



al que se llega en unos 20 o 25 minutos desde donde se deja el coche.

Una cruz señala el lugar y ofrece la perspectiva de la segunda parte de la subida que nos llevará otros 20 o 25 minutos.



Como digo, el sendero no es nada cómodo y mejor usar botas de monte que zapatillas deportivas. La diferencia de sudor que se aprecia en el vestido de Rosalía en los tres puntos clave del recorrido da cuenta del esfuerzo para hacer cada uno de los tramos (y también nos dice que aunque el día estaba encapotado, el tiempo era de bochorno y la humedad, de invernadero).



Puesto que este mismo verano habíamos estado también en los cercanos castillos de Queribus y Peyrepertus en las Corbieres, castillos que se pliegan en todas las diagonales posibles a las irregularidades de las rocas de las que emergen, encontrarnos con un castillo completamente cuadrado y regular fue una verdadera sorpresa.




Un panel explicativo cuenta que el castillo se levantó entre 1294 y 1301 y que el encargado por el rey de hacerlo fue un tal Bernat de Llabiá (o sea, ¡del pueblo de Félix!). El castillo se dejó a medio hacer cuando se disipó la disputa que lo originó por lo que, a diferencia de tantos otros castillos, éste no es una ruina sino una obra inacabada. Las sillerías de espera de las bóvedas son espléndidas y la restauración reciente de los torreones, hecha en ladrillo blanco, bastante discreta (lo que no es poco).

Desde la cima se disfruta de unas estupendas perspectivas, claro está. La primera de ellas, la vista aérea de Torroella y la vega final del Ter (y yo posando delante).



La segunda, con un poco de teleobjetivo, la del mar Mediterráneo, L’Estartit y las Islas Medes



Y en la tercera, hacia el norte, se ve toda la llanura de Ampurias, y en días claros se tiene que ver el Canigoú y todo el Pirineo; pero como el día que nos tocó estaba neblinoso la vista se nos quedó prendada en los senderos cercanos que llevan hasta un pequeño santuario metido en una hondonada y a otras lomas de lo más tentadoras para seguir andando, aunque... en días menos bochornosos.



Huelga decir que acabamos la excursión en el mar cercano. Y que... metidos en agua, como lo mejor de lo mejor de las estancias en L’Estartit es la vista de las Islas Medes que se tiene desde el apartamento de Carlos, cierro el post con una de las muchas fotos que les suelo hacer en sus muchas variantes de luz.



(Nunca me había parado a pensar que lo que seguramente me fascina de las islas es que, al estar rodeadas de una perfecta superficie plana, son como montañitas que tienen una base perfecta).