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martes, 24 de abril de 2012

94. EL TEJEDO 1.138 m. (9k 500+). Jubera. La Rioja



El Monte Tejedo no necesita presentación en este blog: no hay más que ir al post anterior para ver la bonita silueta rocosa que nos muestra a diario a quienes vivimos frente a su cara norte. Lo extraño es que después de veinticinco años no hubiéramos subido a su cima para ver nuestro pueblo, Santa Lucía de Ocón, desde su cima. Bueno, pues ahí está. Más vale tarde que nunca. Después de los cuatro días lluviosos de la Semana Santa, el lunes de Pascua, día 9 de abril del 2012, salió de verano, y a fe que lo aprovechamos.

La subida cuesta poco más de hora y media y el desnivel es de casi quinientos metros. Se sale de Jubera (650 m) por el camino más evidente que va por la margen izquierda del barranco de la Mata y ya vemos el Tejedo en escorzo a nuestra derecha.


En ese tramo del camino, sin embargo, no es el Tejedo lo que nos llama la atención, sino la imponente vista del Castillo de Jubera que vamos dejando atrás:


Justo a los dos kilómetros del pueblo (treinta minutos escasos) y pasado un abrevadero (a mano izquierda), dejamos la pista para tomar un camino que sube por la derecha hacia un par de rocas desiguales que parecen dos menhires dejados ahí por Obélix:


Por si hubiera alguna duda pongo el plano de google earth con cierto detalle:


El camino se va empinando y hacíéndose más agreste:


...y Rosalía se animó tanto que se pasó tres pueblos y nos dejamos el Tejedo detrás, ahhhhh, porque con la marcha que llevaba no vimos el arranque del senderito que sube a la cima. El Endomondo nos dejó en evidencia, ay:


Tuvimos que dar marcha atrás y subir monte a través hasta dar con el senderito que se nos había pasado. Y no me extraña que se nos pasara porque el cahir que había en el suelo era tan pequeño que apenas nos llamó la atención. Cuando bajamos por él, puse otro cahir un poco más adentro para que quedase clara la entrada a los siguientes que se animen a subirlo:


Y por si fuera poco, dejo otro plano de detalle de google earth con el punto exacto en que hay que abandonar el camino y coger el sendero de la derecha (en rojo, el camino que hicimos de más hasta la X donde paré a mi locomotora y volvimos pasos atrás):


Una vez en el collado la cosa tampoco está clara. Hay un sendero suave por la cara norte que parece que podría llevar a la cumbre y otro más empinado y directo que obviamente desaparece al llegar a las rocas de la primera cima. Nosotros optamos por el segundo. Dejo aquí la foto de detalle de google earth y la foto que le hice a Rosalía al pié del sendero directo pero señalando con su bastón hacia el otro:



Como era de prever, al llegar a las rocas se acaba el sendero...


... y llegando a la primera cima, hay que "rockear" un poco porque las piedras se ponen grandotas. Pero es mejor ir por la cresta agarrándose a las piedras que arañarse con las zarzas de los laterales. Lo mejor de todo es que una vez pasada esa zona rocosa vuelve a aparecer un sendero la mar de majo que discurre por la cara sur y que en un santiamén te lleva a la cumbre.


¡Y qué cumbre! Aparte de tener buzón y de la hermosura de todas las vistas, hasta tiene una arbolito para tomar la sombra en el almuerzo.


No se puede pedir más. Entre el bocata de mejillones, la botella de vino, las contemplaciones y la siesta bajo el árbol pasamos más de hora y media disfrutando de la cumbre, y aún se me hizo corto. Por no abusar y dejaros algo para cuando subáis, os pongo sólo la vista hacia la parte alta del valle del Jubera, con Robres del Castillo abajo.


El descenso hasta el pueblo, ahora que no había pérdida, también se me hizo corto (poco menos de hora y cuarto). Y como se ve en la grabación azul de Endomondo entramos por la parte alta del pueblo en vez de repetir el camino por el que habíamos salido. Es más rústico y se disfruta mejor de la vista del castillo, y aunque te entran tentaciones de subir a verlo, preferimos dejarlo para otro día.


Un monte muy bonito el Tejedo. Os lo recomiendo de veras.





lunes, 12 de marzo de 2012

89. VUELTA AL BARRANCO DE SAN MARTIN. LA RIOJA (12k 250+)



Planifiqué esta excursión como un largo acercamiento para subir a la Peña de San Bartolomé, pero cambiamos el recorrido sobre la marcha y no me pesa lo más mínimo haber renunciado a llegar al punto más alto del barranco porque el circuito así dibujado creo que es uno de la más bonitos y sorprendentes que se puedan diseñar por estos pagos.

Dejamos el coche poco antes de llegar al puente que cruza el Jubera-río (y que da acceso a Jubera-pueblo)  y tomamos el camino que va en dirección norte y que en seguida se bifurca:


El de la derecha va a la ermita de la Virgen de los Remedios que se ve al fondo. Nosotros tomamos el de la izquierda echando de menos alguna indicación (¿cómo es posible que el camino entre Jubera y San Martín no esté señalado, con lo sueltos de bolsillo que son nuestras autoridades para poner cartelitos?). Sea como fuere, en diez minutos llegamos a otra ermita, ésta en ruinas, dedicada a Santiago.


Y ahí, ay, es donde el camino se empieza a perder. Por encima de la finca de almendros que se ve a la izquierda, aún quedan las trazas de lo que fuera el camino, pero ya se empieza a llenar de zarzas y no hay marcas de que haya pasado nadie en mucho tiempo.


Sorteando las zarzas y subiendo por donde puedas, llegas a un collado maravilloso desde el que se divisa el barranco de San Martín y la Peña de San Bartolomé enfrente. Hay que girar ahora hacia el sur y dar con el camino semi perdido caminando a media ladera. En esta toma de google earth se ve muy bien el cambio de dirección (justo abajo en el mapa)


y en estas otras dos fotos, una tomada hacia delante (con la Peña de San Bartolomé  a la derecha) y otra tomada hacia atrás, se ve lo perdido que empieza a estar el sendero.



En cuanto brote la primavera y crezca un poco más la vegetación, por ahí no hay quien pase. Nos planteamos entonces cómo resolver el problema, si quejarnos inutilmente de la pérdida de nuestro patrimonio cultural (y nada más patrimonio que un viejo sendero como este) o si escribir una carta al alcalde de Jubera y a los tropecientos directores generales de las consejerías del ramo pidiendo firmas a todos los lectores de este blog para que paguen cuatro jornales a cuatro tíos con unas tijeras y dos bidones de roundup para que no se cierre. Lo que pasa es que como te hagan caso, lo mismo van, y ponen barandillas de madera y señales por todas partes, y no sé qué es peor. La prueba de que este camino a punto de perderse tiene una cierta entidad la tenemos en el mapa catastral de 1995 en que figura con trazo negro (el subrayado amarillo es mío)


Pasados unos doscientos o trescientos metros de sendero con matas se entra en una zona algo más despejada donde el viejo camino se hace bien visible y muestra toda su belleza:


...y entonces te repites una y otra vez: "esto no puede desaparecer, no puede desaparecer". Medio kilómetro más adelante parece que el monte le cierra el paso, pero milagrosamente, y entre nuevas zarzas, el sendero vuelve a abrirse camino:


En ese punto miramos al otro lado del barranco y vemos que hay un sendero en esa parte mucho más limpio que el nuestro (y eso que no figuraba en el catastral):


Cuál no sería nuestra sorpresa cuando vemos pasar por él a un grupo de valientes ciclistas de montaña:


Es entonces cuando cambiamos de planes, renunciando a subir por la pista desde San Martín a la Peña de San Bartolomé, para volver, a cambio, por ese bellísimo sendero. 

Un poco más adelante, barranco arriba, los dos senderos se juntan en uno que está en nuestro lado. En la siguiente foto vemos como nuestro sendero de ladera, otra vez bastante sucio, baja para encontrarse con  él. 


En la unión de ambos, ay, nos encontramos con otro de esos cartelitos estúpidos que han colocado recientemente y que dice que por el que veníamos, se va a Jubera. Es como para matarlos: mucho cartelito ahora, después de haberlas pasado canutas para no perderlo por su falta de limpieza. En fin, paciencia Juan, que esto es La Rioja y no da para más. 

Hasta San Martín el sendero discurre por el fondo del barranco y la llegada al pueblo no ofrece mejores perspectivas que la de un puente hundido.


Sin embargo el caserío del pueblo nos sorprende muy favorablemente. Pasado el río saltando entre piedras encontramos un recoleto cementerio muy bonito y poco más arriba un espacio excepcional en su escala y sencillez formado por la iglesia y el frontón (la nueva barandilla de la iglesia mejor que la manden a fundición para hacer otra cosa). No pongo fotos para no extenderme mucho aquí y para que el que vaya lo descubra por sí mismo. De lo que sí pongo otra imagen es del panorama que se abre barranco arriba, mucho más amplio y bucólico, y que muestra una construcción en una loma al fondo a la derecha, a la que nos animamos a ir.


Pensamos que se trataría de una ermita, pero en realidad es un corral, y como no tiene un acceso muy definido nos perdimos un poco creyendo que el amplio camino que va hacia el Este sería el que nos subiría. Pero no, tuvimos que volver porque la vegetación de matorral nos cerraba el paso. Así es como lo ha dejado contado el GPS:


Finalmente alcanzamos el corral y almorzamos allí nuestro bocata de mejillones y la botellita de vino. No hice foto del almuerzo pero sí de la vista hacia San Martín. Una maravilla. 


Entre zarzas, contemplaciones, visita al pueblo y pequeños despistes, casi habíamos tardado dos horas desde la salida y el GPS marcaba poco más de cinco kilómetros y unos 240 m de subida. 

Volvimos a pasar por el pueblo y a disfrutar del carácter urbano de su calle principal, y cuando nos metimos de nuevo al barranco hice esta foto para dar idea del carácter de garganta que tiene:



Por la derecha se puede apreciar el sendero, y en cuanto lo recorres un poco, empiezas de nuevo a contemplar las paredes del lado izquierdo del barranco y la peña de San Bartolomé presidiendo siempre  la escena.


Me hinché a hacer fotos de las paredes y del fondo del barranco, seguramente porque este blog se llama también de arquitectura, pero no es cosa de ponerlas todas. Os pongo, eso sí, el punto por el que se cruza el río:


...y una vista de la ladera por la que habíamos caminado un par de horas antes para ir a San Martín:


Lo bueno del caso es que el final del recorrido aún nos deparaba una inesperada sorpresa: la bajada a la Mina la Providencia (que en el mapa del catastro se llama "Mina Túneles de los Moros") con un precioso puente sobre un tajo del barranco:


La mina la deben estar "poniendo en valor" (ahhh, odio esa expresión!!!) turístico, porque la han limpiado y han colocado unas vistosas vallas con cuerdas blancas por todas partes. Pero hay que reconocer que la entrada a la mina es bien bonita y vale la pena haberla adecentado algo (¡aunque no tanto como si fuera Lourdes!)


Y aquí se ve la explanada ahora limpia de la mina (con mesas carteles de madera  por todas partes para los típicos paneles explicativos que aún no han puesto y que luego duran poco más de un año)


El camino sale a la ermita de la Virgen de los Remedios, que la pobre no tiene ni un miserable espacio alrededor para disfrutar del lugar (no os cuento cómo protegen la puerta para no sentir vergüenza ajena) y en cinco minutos regresamos hasta el coche. En total, hora y media para el descenso y la sensación de haber descubierto un circuito extraordinario. 

No os desaniméis por la suciedad del sendero, ni por los cartelitos estúpidos y caros, ni por las vallas de la mina. Vale la pena aguantar eso y mucho más. Lo que todavía no me explico es que nadie lo haya publicado como una de las excursiones más bonitas de la Rioja. O al menos yo no la he visto.

(realizado el domingo 11 de marzo del 2012)










sábado, 19 de abril de 2008

13. ALTO REDONDO 1.194 m (8k 550+) Jubera



Los montes de la Sierra de la Hez en torno a Santa Lucía tienen cimas poco agradecidas: las peñas que están sobre Jubera (El Tejedo) parecen demasiado abruptas y sin ninguna cima destacada; y la cresta de Cabi Monteros es suave y tendida, y está casi toda arbolada (ahora amolinada) por lo que no se puede disfrutar en ella de hermosas vistas. Pero entre las peñas y los molinillos, mirando desde Santa Lucía hacia el Sur, hay una pequeña cima redondeada que desde que la vi por primera vez me tentó a subirla. Y así lo hice, tal día como hoy, hace exactamente diez años, es decir el mismísimo 25 de enero de 1998.

No fue un día de rositas. Hizo un frío endiablado y en la cima nos empezó a caer una cellisca de nieve con copos pequeñitos que más parecían granitos de hielo. Subimos toda la familia y el amigo José Luis Gutiérrez.

El camino es muy sencillo. Se sale de la plaza de Jubera en dirección Este (detrás se puede ver su castillo);


se recorre un par de kilómetros por un camino de labor bajo las peñas de El Tejedo que vamos dejando a mano derecha,


y cuando se estrecha el barranco, se empieza a subir monte a través o por senderos de ganado en dirección a la cima del Alto Redondo.


La distancia en planta es de poco más de cuatro kilómetros y el desnivel de 550 metros (Jubera 650, Alto Redondo 1194 m). Nosotros subimos tranquilos y tardamos casi dos horas, pero supongo que se puede hacer en algo menos porque el descenso lo hicimos en hora y cuarto. Y es que el frío era tan intenso que más que bajar, volamos hacia Jubera. La primera de las fotos que he puesto arriba, para dar una imagen general del monte, es de un momento del descenso.

Supongo que con buen tiempo será otra cosa y que lo bonito sería bajar por San Vicente y Robres completando así la vuelta a las peñas de El Tejedo. Ahora que la he rescatado del olvido, a ver si nos animamos a repetir tan agradable y bonita excursión o a ampliarla con esa variante para el regreso que aunque se ha de hacer por carretera, apenas pasa algún coche por allí y la garganta del río Jubera vale la pena recorrerla a pie.



(Excursión realizada con Rosalía, Teresa, Elena y José Luis Gutiérrez el 25 de enero de 1998).