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jueves, 14 de diciembre de 2017

254. KAYAK Y BAÑO EN LA GOLA DEL TER



26 de agosto del 2017. Paseo por la playa de la Gola del Ter. Vemos un puesto de alquiler de kayak.... ¡Allá vamos! La única pena: que la cámara no era de agua y se quedó en tierra.



Tampoco anduve muy listo a la hora de darle al Suunto para que me grabara el track pero algo ha quedado. 


Tomo prestadas algunas fotos de internet para mostrar el lugar


Y las variaciones que hace el río cada año en su desembocadura


Esta es la más sorprendente



También tomo prestada esta foto de unos ciclistas para ver el ambiente de las orillas  por donde paleamos con el Montgrí al fondo. 


El Ter es el río que pasa Gerona. 


El Ter (derecha) que baja de Valter 2000 se junta en Ripoll con el Freser, que baja de Nuria


Todos los artículos que hablan del Ter dicen que es un río sobreexplotado. 

El único problema del paleo por la Gola del Ter es la gran cantidad de berrañas (hierbajos) que había. El juego consistía en ir sorteándolas aunque según subíamos río arriba cada vez había más. Tantas que alguna vez hasta encallamos en ellas. 

Para despedirnos del río y del paseo con kayak nos dimos un baño en sus tranquilas aguas poco antes de desembocar al mar. 




domingo, 10 de diciembre de 2017

253. MONTAÑA PALENTINA




Sin tiempo ya para hacer ascensión alguna, al final del viaje a Galicia del verano pasado hicimos un breve recorrido por el norte de Palencia viendo por primera vez preciosas montañas que nos hicieron pensar en volver por allí con más tiempo. El diamante de todas ellas seguramente es el Espiguete (2.450 m), hermosa pirámide calcárea que vemos en la foto de arriba delante del lecho del embalse vacío de Campo Redondo. Aunque la montaña más alta e incluso algo difícil de subir es el verdoso Curavacas (2.524 m) de la foto siguiente:



Pero antes de adentrarnos por el valle del Carrión hacia esas dos estupendas montañas, desde Guardo pudimos apreciar la existencia de una sierra situada algo más al Sur de ellas, con un perfil redondeado y unas cimas y unos lomos muy apetecibles de recorrer. 



Se llama Sierra del Brezo y sus cumbres más aparentes, Peña Mayor, Peña Cueto y Peña del Fraile

Desde el propio Guardo y mirando hacia el Noroeste, también nos llamó la atención otra gran montaña llamada Peña Campa que está encima de Velilla del Carrión:


¿Tendremos la suerte o la oportunidad de ir algún día por allí? Todo es proponérselo. Páginas con itinerarios hay muchas porque todo el mundo parece empeñado en hacer promoción de sus recursos turísticos. Esta que aquí enlazo es una buena muestra. Pero como lo que yo quería guardar en este post  no es más que cuatro fotos de una primera impresión, he preferido echar un vistazo con Google Earth para hacerme una composición del lugar:


Para aclararnos, decir que Guardo queda un poco más abajo de Velilla del Carrión.

Lo más que hicimos en la rápida exploración de una mañana de viaje entre Guardo y Cervera de Pisuerga fue llegar hasta Cardaño de Arriba y ver el punto donde comienza el sendero que sube al Pozo de las Lomas, lugar donde hice un par de fotos al cartel indicador del mismo:



Indicaciones "estupendas" como casi todas las institucionales, en las que no dicen cuál es desnivel entre Cardaño de Arriba y el Pozo de las Lomas (...). 

Sea lo que fuere (que ahora no me voy a poner a investigarlo), puestos a subir a un lago en vez de a una cima, más atractiva parece ser la ascensión a las Fuentes Carrionas por detrás del Curavacas, pero bueno, yo no digo nada hasta que vayamos por allí y echemos a andar. Lo primero ya está hecho: haber descubierto unas montañas no muy lejanas y bastante bonitas. 

Y una foto más para acabar: ya que subimos a Cardaño de Arriba, al regresar pudimos hacerle otra foto al Espiguete por detrás:




jueves, 7 de diciembre de 2017

252. CUETO ARBÁS 2.002 m. 8,5k 470m+


Cueto Arbas desde Leitariegos. Una cumbre sencilla y muy bonita para ir de paso



La ruta está perfectamente explicada en un cartel del pueblo



En la bajada todo el mundo se desvía un poco a la derecha para visitar las pistas de esquí


Se gana altura por un camino que sube hasta una zona recreativa que veremos a la bajada


Pasada la zona recreativa dejamos la pista y entramos en un sendero...


...que nos lleva a la Laguna del Puerto


La dejamos a nuestra derecha y seguimos subiendo por el sendero 


Rosalía sube como un rebeco


Hablando de rebecos..., ¡mira!


Por esta hondonada ganamos el lomo del Arbás


Leitariegos cada vez más abajo


El último tramo se pone un poco más pendiente y el sendero gira un poco a la izquierda


La primera parte del lomo tiene bastante brezo. En caso de día lluvioso o con nieve, se os mojarán los pantalones. 


Llegando al primer escarpe salen a saludarnos decenas de rebecos


Y se tiran por lo difícil para darnos envidia


Cuando el sendero llega a ese escarpe se ve la cumbre al fondo


Un paseo precioso aunque en días ventosos y fríos será poco recomendable


Selfie en la cima. Hora y veinte de ascensión


Vistas al puerto de Leitariegos por el lado asturiano


El lomo del Arbas desde la cima con Rosalía iniciando el descenso


Llegando al collado

Desvío a la derecha hacia la zona de esquí


Haciendo eslalon


También un rebeco quería esquiar


Zona recreativa donde empezaba el sendero de la foto 5 al subir y llega la pista para vehículos desde Leitareigos


Cambio de compañía en la parte baja


Y la furgo esperándonos fielmente. Ocho kilómetros para dos horas treinta y cinco en total


Perfil con el horario

Y el track (con el enlace aquí por si alguien quiere llevarlo en gps, solo necesario en caso de niebla)

Excursión realizada el 2 de agosto del 2017






sábado, 14 de octubre de 2017

246. LAS MÉDULAS, León



No sé si llamarlo virtud o defecto, pero, seguramente por mi condición de arquitecto, antes de ponerme en marcha, suelo estudiar mucho las cosas, o lo que es lo mismo, me gusta trabajar a fondo los "proyectos". Levantar un edificio es una actividad compleja y cara, por lo que no se puede construir una casa sin un buen proyecto previo. Por extensión, cuando voy de excursión, suelo estudiar antes el terreno, calcular las distancias, los tiempos, los desniveles, etc. En el verano del 2017, sin embargo, salimos de viaje con un propósito completamente opuesto, es decir, con la idea de disfrutar de la sorpresa y de lo que nos fuera saliendo al paso sin preocuparnos mucho de lo que fuéramos a ver o de la forma en que lo visitáramos. Improvisando sobre la marcha, vaya. Y así, después de la excursión hecha desde Molinaseca (ver post anterior), nos dimos cuenta de que estábamos muy cerca de las famosas Médulas, y nos dijimos: pues vamos para allá... Que...¿cómo se accede? ¿qué es lo que se visita? ¿cuáles son los mejores senderos? Pues..., ya lo iremos viendo cuando lleguemos. No es un sistema nada aconsejable, porque se pierde tiempo y se vende uno a la suerte, pero bueno, es otra opción vital. Lógicamente, si me pongo aquí a contar nuestra visita a Las Médulas es porque supongo que quienes visitan este blog lo hacen para obtener información de cara a organizar sus propias excursiones. O dicho de otra manera: que aunque no sean arquitectos, son de los míos. De todos modos, lo que está claro es que no somos muchos los que nos organizamos así, porque mismamente, al llegar a las Médulas todo el mundo nos apiñábamos en el punto de información para ver qué había que ver o por dónde había que ir. Había tanta gente en la caseta de la entrada del pueblo que los guías no daban abasto, así que echamos un rápido vistazo a uno de los carteles explicativos (esos que suelen tener unos mapas y unas indicaciones catastróficas de entender) y echamos a andar hacia donde fuera con tal de huir de las hordas de visitantes. Y como lo primero que nos vino al paso fue el así llamado "circuito interior" y en aquel momento no arrancaba apenas nadie a andar por ese camino, pues por allí nos fuimos. Sin duda es lo más espectacular y apenas son tres kilómetros y medio de recorrido.


Como casi todo el mundo sabe, las Médulas no son otra cosa que los restos o ruinas de unas montañas, excavadas y escarbadas en tiempos de los romanos para sacar oro. Arrancado todo el preciado metal a la tierra, durante siglos y siglos nadie dio valor alguno a aquellos parajes, pero hete aquí que la "industria del turismo" los ha descubierto no hace mucho y se ve que la gente acude como moscas. De momento no cobran por entrar, -como no lo hacen en la playa de las Catedrales de Lugo o en el Nacimiento del Urederra en Navarra, o en San Juan de Gaztelugatxe.../ repertorio de lugares recién puestos de moda-, y aún está todo un poco deshabillé, pero tiempo al tiempo, que todo se andará.


El recorrido por entre los curiosos picachos dejados al azar después de la tremenda explotación minera es verdaderamente subrealista, pero no lo es menos que de repente te encuentres pelotones de de personas atascadas en cualquier rincón escuchando las explicaciones de los guías. Nosotros tuvimos suerte de sortear los tres o cuatro pelotones que nos encontramos, y pudimos disfrutar a nuestras anchas de un paseo bastante tranquilo.


Los dos puntos destacados (highlights, creo que los llaman ahora) eran dos enormes cuevas. Estar dentro de ellas sin el jaleo del paso de los grupos no debe de ser nada fácil, pero mira por donde que nosotros lo logramos:




Hay senderitos sin señalizar que se pierden entre los picachos y la vegetación, lo que da idea de que todavía no está todo el terreno controlado por las autoridades del lugar, pero nosotros no estábamos por escudriñar más de lo que generosamente se nos ofrecía a la vista, y es que aparte de los picos y las cuevas encontramos en los magníficos y viejos castaños el tercero de los "highlights" de la visita:


Contentísimos de haber podido realizar el recorrido interior sin las apreturas que nos temimos al ver los parkings y la oficina de entrada, regresamos al punto de partida dispuestos ya a marcharnos, cuando uno de los trabajadores encargados de que no entraran coches al pueblo, al ver que teníamos pinta de andar con alegría, nos dijo que fuéramos al mirador de las Pedrices: son poco menos de tres kilómetros, y la vista del conjunto es estupenda.


La caminata hasta el mirador de las Pedrices (punto 2 en la foto aérea) es en realidad el primer tramo de lo que llaman "el circuito exterior", que por lo que contaban algunos visitantes (ojeo rápido allí mismo al móvil), era muy largo (más de doce kilómetros) y no valía la pena. Y es que, para llegar al mirador de Orellán (punto 3 de la foto de arriba) se podía ir en coche por el lado de la entrada a Las Médulas, o sea, por el norte de este área.


Efectivamente, el largo camino en dirección al suroeste parece una aburrida pista rural por la que vas dejando atrás  sin mayor emoción el cogollo más espectacular. A los lados de ese camino, vas viendo montones de piedras que le dan un aire aún más destartalado al lugar...


Al principio piensas que son los típicos montones de piedras que sacan los agricultores de los campos, pero cuando ves que no hay cultivos y que las hay por todas partes, caes en la cuenta que son los restos del lavado de la montaña para encontrar las pepitas de oro. Cuando coges altura y llegas finalmente al mirador de las Pedrices...


... se te abre ante la vista todo ese enorme territorio dedicado al lavado de la tierra y la extracción del oro. No es una zona tan espectacular como la de las ruinas de la montaña, pero con solo pensar en el trabajo que se llevó a cabo allí se te encoge el corazón.


A la derecha de esos campos se tiene una vista global de las montañas escarbadas y del pequeño pueblo de Las Médulas debajo:


Fotografiando con el tele se obtiene un poco más de detalle, pero no mucho.


Desde el mismo mirador de las Pedrices, se ven hacia el sur otras montañas no menos escarbadas, en este caso para la obtención del carbón:


Pero lo más interesante quizás de haber subido hasta el mirador de las Pedrices es ver justo por donde sigue el "recorrido exterior" una gran cavidad abierta en la montaña que ofrece una visión mucho más clara del proceso de movimiento de las tierras y lavado posterior en busca de las codiciadas pepitas de oro, sobre todo, después de ver el cartel explicativo que te encuentras allí mismo.



Visto lo visto, retornamos al parking, salimos de Las Médulas y dimos la vuelta a la montaña por el norte para subir hasta Orellán por una estrecha carretera donde me temo que se atascará más de una autocaravana cuando se tenga que cruzar con otra.


En el parking no hay ni un maldito puesto de cervezas y hay que subir casi un kilómetro para llegar al mirador superior, pero ya se ve que vale la pena:


A mediodía cierran el "corredor de Orellán" que permite meterse un poco en la montaña por los conductos hidraúlicos que sirvieron para su explotación. Así pues, nuestro consuelo fue contemplar mientras bajábamos hacia el coche una hermosa pirámide llamada Peñas de Ferradillo o de Voces, que es el nombre del pueblecito que se ve debajo:


Un mil cuatrocientos al que seguramente no subirá casi nadie y que dejamos para otra ocasión porque por hoy ya habíamos andado bastante. Entre los 3,5 km del recorrido interior, los 6 de la ida y vuelta al mirador de las Pedrices y los 2 de la subida y bajada del parking al mirador de Orellán ya teníamos hecha la tarea deportiva del día.


Al menos la de las piernas, porque por la tarde, aún nos divertimos otro poco paleando en el pequeño embalse de Carucedo, situado a la entrada del parque de las Médulas, donde un tipo muy amable alquila los kayaks al económico precio de 5€ por persona/hora.


Un estupendo día de vacaciones de verano para... ¡no haber planeado nada!