jueves, 23 de junio de 2011

73. LAS ANTENAS 1.110 m (5,5k 300+) Las Ruedas de Ocón. La Rioja

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Cuando llegamos a Las Ruedas de Ocón en la última excursión de marzo, vimos encima del pueblo una especie de proa del monte perfectamente marcada por unas antenas y un marcado camino que subía hacia ellas, es decir, un mirador excepcional sobre todo el valle de Ocón desde el que poder recrear con la mirada todos los paseos realizados este invierno por la zona. Y aunque nos hayamos retrasado un poco en llegar hasta él, el pasado 19 de junio encontramos la ocasión.

Para no liarnos con los caminos hice una visita a Google Earth y esto es lo que me ofreció entre las Ruedas y el punto rojo que marca el emplazamiento de las antenas:


A la vista de lo cual hay que elegir entre subir directamente por el camino que ladea y luego tomar la directa por el monte, o dar la vuelta por la pista que llega hasta los molinos. Parecía mucho más atractiva la primera opción pero nosotros elegimos la segunda, más que nada por los problemas de columna/pierna de mi compa. Eso sí, una vez arriba, nos animamos a bajar por la vía directa. Este el recorrido que nos grabó el GPS, al que he añadido las flechas del sentido de nuestra marcha:


Subiendo no parece que le afectara mucho a la pierna de mi socia porque lo hicimos en 45 minutos. El GPS marcaba 3 kms escasos. El desnivel es de unos 300 mts (850 en Las Ruedas, 1150 en los molinos y algo menos en las antenas). Y ahora las fotos y una pequeña descripción del recorrido.


El camino por el que se empieza es la gran pista del fondo del barranco de Las Ruedas que no sale del mismo  pueblo, sino al comienzo del camino entre Las Ruedas y La Villa. Como nosotros dejamos el coche junto a la iglesia de Las Ruedas dudamos de subir por el viejo sendero del barranco pero un lugareño nos dijo que estaba sucio y que mejor lo cogiéramos cruzando por entre las casas hacia el Oeste. Las primeras dudas las recoge muy bien la línea roja del GPS. Dejamos a la derecha el camino de regreso y nos adentramos en el barranco hasta un lugar muy bien acondicionado para picnics veraniegos:


Allí mismo se toma el ramal que sube hacia las antenas que como es pista y tiene una pendiente muy pronunciada, no es muy bonito que digamos. Será por eso que Rosalía corría tanto. 


En seguida se pone uno casi debajo de las antenas pero el monte está bastante cerrado (mucho más de lo que parece en la foto aérea de GE) y no hay forma de llegar directamente hasta ellas, así que hay que subir hasta casi llegar a los molinillos de Iberdrola y luego bajar por el lomo del monte hasta llegar a nuestro objetivo. 



Tal y como se puede uno imaginar viendo esta foto, el mirador sobre el valle es espectacular, y a diferencia de la cima de Cabi Monteros, la escasa vegetación forestal no dificulta el disfrute de las amplias perspectivas. . 


Como la ascensión había sido tan rápida ni nos paramos a descansar y Rosalía tiró para abajo por la vía directa, que no tiene sendero pero que no está muy sucia aún y que como se puede ver en esta foto tiene una pendiente considerable.


Lo bonito de este descenso es que parece caer directamente a Las Ruedas:


No es así, claro. una vez que bajamos este tramo tan pronunciado, pasamos una valla de ganado y llegamos al viejo camino alto entre Las Ruedas y La Villa, giramos noventa grados a la derecha y regresamos por él hasta la pista de subida. Pongo aquí una foto del mismo para apreciar la diferencia que hay entre ir por un amable camino y una árida pista...:


Aunque en este tipo de caminos rurales siempre te puedes llevar la sorpresa de que algún tractorista salvaje lo  desdibuje a mitad de temporada y lo puedas llegar a perder. 


Y como era domingo y estaba abierto, en el bar del pueblo, situado entre la iglesia y la casa rural, nos tomamos unas cervezas con Juan José, amable y simpático encargado del mismo. 

Queda por decidir si esta pequeña excursión la consideramos paseo o monte. Hombre, entre subir y bajar sólo nos costó hora y media, pero claro está, trescientos metros de desnivel ya es un puntito montañero. Lo llamaremos "ascensión" y ni pa tí ni pa mi. 
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lunes, 18 de abril de 2011

72. DE ALDEALOBOS A CARBONERA (10,5k 250+). La Rioja

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El "quinto" de los paseos por el Valle de Ocón no podía salir malo. Fijamos el punto de salida en Aldealobos; el destino, llegar a Carbonera; y la vuelta por los Corrales de San Julián y Oteruelo. Diez kilómetros y medio que nos llevaron exactamente dos horas y media. El circuito tal y como lo grabó el GPS y lo muestra Google earth, es como lo vemos arriba, con el Norte en la parte superior. Pero a mi me gusta ver el mapa al revés, con la montaña arriba, así que le doy media vuelta para ir contando los detalles de cada tramo e ir ilustrándolo con fotos.


Vale, ahora me gusta más, je je. Como digo, salimos de Aldealobos, en la parte inferior derecha y nos dirigimos hacia el Este por el llamado camino de Tudelilla y lo primero que admiramos a nuestra derecha es la hermosa silueta de Oteruelo debajo de las faldas de la Sierra (la pongo en definición suficiente para ser fondo de pantalla de la semana).


El camino sigue más o menos recto por debajo de una impresionante finca vallada de cerezos, cruza el fondo del viejo y seco barranco de San Julián (el agua se lo quedan las estancas que han hecho arriba para regar los cerezos) y asciende por la ladera que cierra el valle de Ocón. Cuando empezamos a ganar altura me doy la vuelta para hacer una foto de la gran  finca de cerezos (detrás de ella se ve Oteruelo) y del gran espacio en falda del valle de Ocón con el castillo de la Villa cerrándolo por el Oeste.


Si os fijais bien en la imagen de google earth veréis que a mitad de esta subida hay un viejo camino que ataja y que nos evitaría dar la vuelta en V que hicimos nosotros. En cualquier caso no hay pérdida al llegar arriba, porque ya se intuye que si queremos ir hacia Carbonera hay que dejar el camino que baja a Tudelilla, girar en dirección a la Sierra, y cruzar el encinar.


Cuando el GPS marcaba poco más de tres km recorridos llegamos a un collado desde el que se avista la iglesia y algunas casas de Carbonera. Momento bonito, claro está.


Hay que bajar un poco para cruzar el fondo de uno de los últimos barrancos Sur/Norte de la Sierra cuyas aguas salen ya por Tudelilla, dejar a mano derecha el camino que tomaremos luego para el regreso, y en un kilómetro más de marcha estamos ya en Carbonera, que es un aldea semiabandonada de una sola calle en ladera que da la espalda al noroeste.


Nos llegamos hasta la iglesia y nos asomamos a las eras que tiene detrás para contemplar el valle que baja a Tudelilla y, de paso, hacernos amigos de dos parejas de San Sebastián y un chico de Tudelilla que habían elegido el mismo día y momento que nosotros para contemplar el paisaje desde allí:


Como no conocían apenas el Valle de Ocón les dimos la dirección de este blog para que se animasen a hacer alguno de los cinco paseos que llevamos descritos este invierno (los recuerdo por orden: 1) el barranco de Santa Lucía, 2) el monte de la Mata de Galilea, 3) el cerro de los Barrancos, 4) el balcón central del valle, y 5) esta vuelta por su extremo oriental).

El regreso lo hacemos por el camino en balcón que nos lleva a los corrales de San Julián. Para ello, primero desandamos un poco el camino de llegada y giramos hacia el Oeste para alcanzar el collado que separa el valle de Tudelilla del Valle de Ocón dejando Carbonera abajo:


Justo en este tramo se contempla una de las vistas más emotivas del recorrido. Si miramos a mano izquierda, hacia la sierra, vemos un largo barranco que no tiene ni camino ni construcción alguna. Dios lo guarde muchos años:



Pongo también su foto a gran tamaño para que nos descanse un poco la vista en la pantalla del ordenador, y seguimos para delante. Al llegar al collado volvemos a disfrutar de la amplia perspectiva del valle de Ocón, con la finca a nuestros pies, sus balsas de riego encima (ay, qué feas) y Aldealobos a la derecha.


El camino en balcón hasta los Corrales de San Julián es una gozada y no tiene mayor misterio. El descenso hacia Oteruelo lo hicimos por el viejo camino que discurre junto a su barranco, que está bastante abandonado y que en cuanto crezcan unas zarzas más se hará intransitable. Debió de ser en sus tiempos una cadena de pequeñas choperas muy bonitas cuando los habitantes y animales de Oteruelo le darían vida.


Al paso por Oteruelo hice una foto del cartel explicativo del abandono del pueblo, que para estar en sintonía con el lugar, también se ha abandonado a sí mismo:


Para bajar a Aldealobos hay un par de caminos, uno muy poco marcado que es continuación del que llevábamos y otro un poco más al Este que nos pareció más claro. Escogimos este último para recordar la piña que se pegó Rosalía por culpa de su firme de piedras gordas cuando lo exploramos por primera vez con nuestras recién estrenadas bicis de montaña..., ja ja ja, hace de eso ya... ¡unos cuantos años! Busco las fotos por los álbumes de 1994 y las pongo luego de recuerdo.


El regreso por esta ruta es un poco más larga que la ida. El GPS marcaba al llegar 6,5 kms al punto donde teníamos el coche, y el reloj, una hora y media.

El paseo lo completamos con un vermut en El Redal, donde saludamos a Angel Sainz de Azuelo, y otro en Corera donde nos encontramos a Agustín Yécora que nos enseñó la última adquisición para su colección de coches antiguos: un precioso Thunderbird blanco de 1957. Y claro está, le hice posar para poner aquí la foto


Si en los paseos por los caminos desiertos del valle entramos en íntima comunión con su naturaleza, en los vermuts de los domingos disfrutamos bien a gusto de la vidilla de la gente de sus pueblos, y de quienes acuden a ellos los fines de semana. Los bares a esa hora parece como si estuvieran de fiesta. Es una gozada completar el paseo con este otro tipo de visitas. La guinda del pastel. O el perejil de Arguiñano.
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Y aquí están las prometidas fotos de 1994. Rosalía a su paso por Oteruelo, cuando el pueblo parecía entonces mucho más entero, más recuperable que ahora,


Y llegando a Aldealobos después de haberse dado una culada por tropezar con una piedra del camino e irse con la bici al suelo. Eso sí, la sonrisa no se pierde nunca:

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martes, 29 de marzo de 2011

71. BALCON CENTRAL DEL VALLE DE OCON (7,5k 200+)

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Los problemas de columna de Rosalía nos han impedido esta temporada ir a esquiar o pensar en ascensiones pirenáicas, pero los paseos pequeños parece que no le van mal por lo que seguimos con nuestros recorridos domingueros por los alrededores de casa. En esta tercera salida exploramos la zona central del Valle de Ocón y nos salió otra vuelta muy bonita y recomendable de 7,5 kms de largo y 2 horas de recorrido. Además de ello, y gracias al Google Earth, este paseo me ha servido para conocer la estructura norte de la Sierra de la Hez que por verla siempre desde el lado de Santa Lucía, o sea, desde poniente, se me hacía bastante confusa.

Empiezo describiendo el recorrido y sus fases. Dejamos el coche en el comienzo del camino que va a Oteruelo y que sale a la izquierda justo en la primera curva a la derecha de la carretera que sube a Las Ruedas de Ocón. Mejor verlo en el croquis que me hizo el GPS sobre Google Earth. (Norte Arriba)


El camino sube recto hasta Oteruelo. No llega a un km y se tardan 15 minutos. Se empieza en un encinar (foto de presentación) pero enseguida se abre a nuestra izquierda y vemos una bonita panorámica de Aldealobos debajo de su cerro de la Plana.


Justo al llegar a Oteruelos tomamos un camino que sale a la derecha y que está perfectamente indicado con un cartel de madera, y cien metros adelante volvemos a girar noventa grados a la derecha (con cartel perfectamente indicado) para subir hasta Las Ruedas de Ocón por un camino verde muy bonito que asciende suavemente y que discurre todo el rato por un encinar abierto y espacioso. Las zarzas amenazan con cerrarlo en algún punto cercano a Oteruelo, por lo que no estaría mal un poco de mantenimiento en el futuro.


Las Ruedas es una aldea escondida en su barranco que no se ve hasta que justo llegas a ella. El GPS marca 2 kms desde el punto de salida y el reloj poco más de cuarenta minutos.


Toca ahora coger a la izquierda el camino en balconera que es el centro de la excursión. Hay un camino que sale poco antes de llegar a Las Ruedas pero nosotros elegimos el que está un poco más arriba, por lo que hay que llegar al pueblo y subir un poco por su encementado barranco para cogerlo enseguida a la izquierda y dirigirnos en dirección Este dejando el pueblo atrás:


Como digo, la vistas desde este camino hacia el valle son realmente espectaculares y para muestra, esta panorámica en la que vemos abajo la abandonada aldea de Oteruelos, el encinar por el que hemos subido  y al fondo, el pueblo de Ausejo asomando por encima del cerro de la Plana que antes veíamos desde abajo. La pongo en definición suficiente para que sea el fondo de pantalla de la semana:


El placer de tan amplia vista y tan buen camino dura unos dos kms hasta que avistamos una casa que marca el fondo un nuevo gran barranco en dirección sur norte cuyas aguas se almacenan ahora en tres grandes estancas construidas un poco más abajo. El término se llama Corrales de San Julián aunque en las indicaciones pone "acueducto de San Julián" (nosotros no vimos nada comparable al de Segovia...)



Al llegar a esa casa giramos de nuevo a la izquierda para bajar a Oteruelo por un camino que da mucha pena porque deja a la izquierda lo que debieron ser las huertas o zona más queridas de esta aldea abandonada.
Justo al llegar a Oteruelo, unas grandes encinas nos llaman la atención y nos obligan a hacer una foto con Rosalía dando la escala.


Como no podía ser de otro modo, el ghost town nos atrae poderosamente y nos adentramos entre sus calles y al interior de la iglesia para hacer un buen reportaje fotográfico a pesar de correr el riesgo de que alguna piedra se nos caiga encima de la cabeza.





Solo nos queda desandar el km escaso de bajada hasta el coche por el mismo camino por el que empezamos pero esta vez con el castillo de la Villa como fondo de perspectiva.


Y ahora sí, en casa y con el Google Earth en la pantalla, vamos a darle la vuelta al plano (Norte abajo) para poner el recorrido con la zona alta arriba viendo perfectamente todas sus partes...



y vamos a ascender y alejarnos para ganar perspectiva y admirar ese peine tan perfecto de seis o siete barrancos que corren rectos de Sur a Norte y que nos dan una imagen del Valle de Ocón que no teníamos hasta ahora...,


... pues como decía antes, nuestra parcial visión desde Santa Lucía, barranco o vaguada que queda a la derecha de la imagen y a la derecha de La Villa, nos daba una imagen mucho más caótica de esta Sierra de nombres tan feos, La Hez o Cabi-Monteros. A ver si encuentra pronto un poeta que se los cambie.
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martes, 22 de marzo de 2011

70. MONTE DE LOS BARRANCOS 738 m. (6k 150+) Pipaona. La Rioja. España

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Si en la exploración al Monte de la Mata de Galilea no conseguimos definir un circuito recomendable, en la de este pequeño cerro en el que nos fijamos precisamente en esa excursión, el paseo nos salió redondo. Esta es la foto aérea y los datos del itinerario:



Dejamos el coche en la carretera que sube a Santa Lucía, junto a un camino que sale poco antes de un encinar que queda a la izquierda según se viene de Galilea o Corera. Desde allí se ve el Cerro de los Barrancos tal y como lo vemos en la foto de presentación, es decir, como un pequeño teso o colina, más que como cerro o monte.

El camino no tiene pérdida. Hacia atrás se deja el monte de la Mata que vimos en el post anterior:



Y hacia delante, el cerrito de Los Barrancos va cobrando apariencia de monte:



Cuando se llega al collado que se ve a la derecha de la foto de arriba, se avista la aldea de Pipaona:



Y si se mira la falda del monte se entiende la razón de su nombre:



En el mismo collado se toma a la izquierda un corto camino que sube a unos almendros abandonados, y de ahí se sigue un desdibujado sendero que sube sin demasiada dificultad hasta la cumbre. Este es el aspecto del último tramo:



Un mínimo cahir de una piedra sobre otra, señala la cima, y para no ser menos que en los tresmiles, va foto:



Detrás de Rosalía se puede ver el camino por el que hemos venido desde la carretera. Sencillísimo de seguir.

El GPS me marcó 2 kms exactos de recorrido, 738 m de altitud (el punto de salida está 100 mts más abajo) y el tiempo, 35 minutos. Un mínimo esfuerzo para lograr un punto de observación estupendo, pues desde él se  goza de una panorámica completa de los dos lados del valle y de casi todos sus pueblos. En la parte alta, Pipaona, Los Molinos, Las Ruedas, Oteruelo y Aldealobos, y hacia abajo, Galilea, Corera, El Redal y Ausejo. Sólo La Villa y Santa Lucía quedan ocultos por otras lomas.

La segunda parte del recorrido es tan bonita o más que la primera. Se baja hacia Pipaona por el camino que hemos visto en la foto anterior, y poco antes de llegar al pueblo tomamos un camino hacia el oeste que sube por un pequeño pero curioso barranco de paredes verticales, hasta otro collado llamado El Portillo. Esta es la panorámica de ese tramo:


Desde el Portillo se avista en primer plano el encinar por el que discurrirá el regreso hasta el coche, y detrás de él, el cerrito de La Solana y la punta sur del Monte de la Mata.



Cuando se llega al encinar, en vez de seguir de frente por el camino más ancho es mejor dirigirse por un caminito verde que sale a la izquierda y que va hacia un par de casas o corrales que hay junto a las encinas, pues de ese modo recorreremos el bosquecillo por su interior.



El paseo por el encinar es tan agradable que se me olvidó hacer fotos pero aquí pongo una vista aérea de Google Earth para que hacerse una idea en perspectiva de este último tramo del paseo y de todo el recorrido.


Desde la cima de Los Barrancos hasta el coche dando la vuelta por el Portillo, el GPS me marcó 3,7 kms y el reloj, 55 minutos. Así pues el recorrido completo es de una hora y media, el tiempo ideal para un paseo sin mayores agobios ni sobresaltos.

Realizado el 20 de marzo del 2011 a mediodía, con sol pero con viento fino de noroeste. De hacerlo en verano puede llegar a ser muy caluroso, por lo que en tal caso, mejor realizarlo a primera hora de la mañana o última de la tarde.
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