domingo, 5 de febrero de 2012

86. PASEO INVERNAL EN MEANO (2,7k, 4,2k o 6,6k 50+) NAVARRA



La ola de frío siberiano que nos acababa de llegar me sugería para este primer domingo de febrero un paseo invernal a veinte minutos de casa, así que me puse a mirar las posibilidades alrededor de Meano con Google Earth.

Para una iniciativa así el camino que corre por debajo de Peñalta es sensacional porque permite tres distancias distintas sobre el mismo trazado inicial. El primero, de solo 2,7 kms:


Justo cuando se acaba el pueblo en la carretera que sube al puerto se toma por un camino a la izquierda , y siguiendo por los puntos indicados se llega a una fea zona desmontada donde se  retorna la pueblo. ¿Que se quiere hacer 4,2 km? Pues se pasa la zona desmontada y se sigue un kilómetro y pico más hasta encontrar el camino de retorno. Tal que así:


Y si el día está estupendo y hay tiempo, pues aún se puede estirar el paseo hasta los 6,6 kms por el mismo mecanismo:


Una gozada. Ojalá que todos los paseos ofrecieran tantas posibilidades, aunque ya siento decir que nosotros nos quedamos con la más corta de las tres vueltas porque la cellisca de nieve que nos pilló era fuerte y la luz de la tarde de domingo invernal no daba para más. Pero ya veis qué bonito y sencillo recorrido. Lástima que había unas rodadas de algún todo terreno, que si no, aún hubiera sido perfecto.


Este es el punto de la zona desmontada, que sin nieve se verá aún bastante peor:


El regreso al pueblo, igual para los tres circuitos, nos depara esta vista del pueblo:


La tapia que se ve a la derecha es la del cementerio, en el que también me detuve a admirar la belleza de su puerta.


¿La respetarán los jóvenes arquitectos? Roguemos al señor.

En la plaza presidida por ese Ayuntamiento postmoderno tan feo (¿por qué creéis que rezaba al pasar por el cementerio?) entramos al bar Peñalta (la casa del centro)...



....en cuyas paredes hay muchas fotos de la afición escaladora de su dueño. Y es que Peñalta tiene una extraordinaria pared vertical de unos doscientos metros, en la que Simón Elías ha debido de hacer de las suyas. Gracias a la noticia de un encuentro de escaladores que había en la pared del bar descubro esta página de un grupo de escalada de Logroño del que no tenía notica:  EL PANEL.

Y puestos a curiosear sobre PEÑALTA de Meano encuentro también esta ascensión por la arista, que da vértigo de solo ver las fotos. Dice el que la ha hecho que hay un sendero más fácil por la ladera norte pero miro con Google Earth y no lo veo.Ya me gustaría subir ahí arriba porque la verdad es que esa cima parece muy elegante.

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Domingo, 1 de febrero del 2015. Volvemos a ver la nieve desde Logroño y vamos a pisarla. Y como llevaba varios días nevando llevamos las raquetas, por si acaso. Y acertamos. También acertamos subiendo con el coche de Josema que acababa de ponerle ruedas de invierno para ir a Alemania. Llegar a Meano estaba francamente difícil y aparcar casi imposible. Aún así lo logramos. La idea era hacer el mismo paseo corto que está contado más arriba pero aún lo hicimos más corto porque como había tanta nieve pensé que mejor lo haríamos al revés (en el sentido de las agujas del reloj) y al llegar al cementerio y ver una bifurcación, tiré por la derecha porque no había huellas y porque el gran espesor de nieve invitaba a poner las raquetas) y siguiendo ese camino se llega al de arriba y se acorta el recorrido dejándolo en poco menos de 2 kms. Había tanta nieve que no se veía ni el camino y al final creo fuimos por encima de la finca. Una pena no haberlo grabado en endomondo para ver lo ancho que se vuelve el mundo cuando nieva tanto. Y sin más preámbulo, las blanquísimas fotos de este corto pero precioso paseo:

 Empezamos cruzando el pueblo




 poco antes de llegar al cementerio


 una mirada hacia atrás


Rosalía posando en la puerta

 Rosalía abriendo huella con las raquetas

Impresionante la cantidad de nieve

Josema, que no tenía raquetas, venía detrás aprovechando el apelmazamiento de nuestras dos huellas

El camino se pierde pero no hay problema, se tira hacia la derecha... 

...y al final se vuelve al otro lado del pueblo

con una entrada preciosa también



La irregular pisada de las raquetas con nieve tan profunda me produjeron cierto dolor en la cabeza de fémur cuando me tocó abrir huella a mí, así que... esto de las raquetas..., mejor en pequeñas dosis, como la de este paseo. 

Y tras la preceptiva cerveza en el bar del pueblo, ultima foto a un balcón de la plaza (!!)

sábado, 28 de enero de 2012

85. PASEO A PEÑA RAPOSA. (4,7k 100+) Alberite. La Rioja



Pequeño pero precioso paseo de tarde dominguera por el borde de la terraza oriental del valle del Iregua entre Alberite y Albelda. Cuatro kilómetros y medio para una hora y poco más. Punto de salida: el aparcamiento de la moderna ermita de Nuestra Sra. la Antigua de Alberite (moderna/antigua, ah, ah, ya veremos como se come eso).

Empezamos con la vista general del recorrido en relación con Alberite a la izquierda, el valle abajo y la montañas de Clavijo al fondo:


Y la vista de detalle:


El sendero del recorrido por el borde de la terraza no está en los mapas pero sí en google earth, y los paseantes deben dar gracias esta vez a los moteros de trial porque si no fuera por ellos creo que se hubiera perdido. Lo malo es que a veces la rodada es un poco profunda, pero siempre se puede ir por el borde de la misma. Aquí vemos a mi colega cogiendo altura sobre Alberite (detrás, el punto de arranque de la ermita, es esa construcción gris de hormigón que veremos al regreso)


Creo que elegimos uno de los peores días del año para hacer ese paseo, cuatro cinco grados de temperatura y fuerte viento de noroeste. Lo único bueno es que no nos tiraba hacia abajo.


A los dos kilómetros de la salida se llega a la zona más escarpada, primero este morro, y luego el de la foto que he puesto arriba como presentación del paseo:


Os aseguro que esta vez las fotos no hacen justicia. Es mucho más espectacular in situ que en foto.

Llegados a la Peña de La Raposa, hay que seguir un poco más adelante para dejar el borde de la terraza, girar noventa grados a la izquierda y cruzar por un lindero entre fincas hasta el camino agrícola de regreso, que al estar un poco en hondonada nos alivió del fuerte viento. El momento más bonito de la vuelta es cuando se deja el camino por el que venimos y que va hasta las bodegas de Alberite y se gira un poco a la izquierda. Cuando se sube un poco de la hondonada y se vuelve a ganar la cresta de la terraza vale la pena mirar hacia atrás para disfrutar del serpenteante camino que va a Clavijo. Una vez llegados al camino asfaltado que baja hasta Alberite, no os despistéis bajando; tomad un camino casi perdido que hay a la izquierda y enseguida llegaréis a unas casas y a la ermita. No tiene pérdida.


La nueva ermita (o lo que sea esa artistada) la vimos ya con las última luces de la tarde, lo que fue toda una ventaja para no asustarnos mucho.



El artista es un arquitecto de Pamplona llamado Juan M Otxorena. Se inauguró hace tres años y costó la broma de 230.000 €, o sea, cuarenta millones de las antiguas pesetas. ¿Qué es eso para la iglesia...? Ah no, que no la pagó la iglesia, que el Gobierno de La Rioja puso 100.000 € de los de todos. Vaya. Dicen las noticias que he encontrado al respecto que los arcos de piedra proceden del derribo de una casa. Yo supongo que serían de aquel palacio que había en el mismo centro de Alberite y que taponaba la carretera de Albelda. ¿Habrá sido el mismo Otxotorena el arquitecto de las casas que se hicieron en su lugar? Pues mira que son feas, y mira lo anodino que ha quedado aquel punto antaño tan significativo:


Pero en fin, dejemos en paz a los arquitectos y la arquitectura y quedémonos con el recuerdo de este pequeño pero magnífico paseo, poniendo una foto casi nocturna del punto de inicio del mismo, hecha cuando ya nos íbamos a montar en el coche para volver a casa.




lunes, 23 de enero de 2012

84. VUELTA AL MONASTERIO DE SAN PRUDENCIO (3,5k 250+) Clavijo, La Rioja



Comenzamos el año con un paseo que justifica plenamente el título de este blog, porque rara vez vamos a encontrar la arquitectura tan fundida con los montes. Las piedras de las ruinas del monasterio de San Prudencio en Clavijo llevan ya un par de siglos volviendo a los roquedos de los que salieron, por lo que la belleza del paraje es verdaderamente espectacular. Lo bueno de este paseo es que con ser corto (hora y media) y estar a un paso de casa (veinte minutos desde Logroño), sin embargo, te transmite toda la intensidad de la montaña. Hace muchos años, en 1984, fuimos al Monasterio de San Prudencio desde una curva de la carretera que va a Leza. Llevé a Teresita en la mochila y tengo unas fotos preciosas de aquel día, pero no es cosa de extenderme y ponerlas ahora aquí. Pongo, eso sí, la perspectiva de Google Earth de aquella forma de ir al Monasterio por el sendero del fondo de su pequeño valle:


Y bueno, vale, no me resisto, y pongo una foto de aquel soleado día de primavera con la misma perspectiva, pero real:


Y ahora paso a contaros que llevaba mucho tiempo queriendo acceder a San Prudencio desde Clavijo pero nunca lo había visto claro. Hasta que ahora, con google earth, no hay palmo de terreno que se resista a una buena planificación. Y este es el circuito que pensé. Lo pongo en planta y en perspectiva.




La idea era dejar el coche en Clavijo, y bajar por la cresta de esas lomas de yeso que al parecer usan los trialeros de Logroño, porque desde ellas se tenía que tener una perspectiva magnífica del Monasterio. Y luego, subir por el antiguo y perdido sendero que enlazaría el Monasterio y Clavijo entre el bajo monte de detrás. Y eso es lo que hicimos. Nos armamos de bastones porque los senderos no están del todo claros, y de pantalón largo, para evitar arañazos. Y bien, la primera sorpresa la tienes ya en el momento en que dejas Clavijo y tienes enfrente los farallones del Leza como si de un plumazo te hubieran llevado a Ordesa:


En cuanto coges el lomo de la bajada, a mano izquierda aparece un espectáculo de lajas de piedra roja inenarrable. Mejor la foto, pues:


En seguida, porque todo está muy a mano en este paseo, ya ves abajo las ruinas del Monasterio:


El terreno no es nada cómodo, así que botas de monte, palos y cuidado con los resbalones, pero la contemplación constante del monasterio y el paulatino cambio de perspectivas que va ofreciendo es todo un placer:


En nuestro caso, como el día estaba nublado y de vez en cuando se escapaba un rayo de sol, el espectáculo de que cayera justamente en el Monasterio lo hacía más atractivo aún:


Pero el momento mágico se produce cuando bajas hasta el barranco y lo ves de abajo arriba, porque entonces parece más grandioso que la propia montaña:


La subida es dura. Si se quiere entrar por dentro del monasterio para andar entre sus ruinas, hay que subir por la hondonada de la izquierda, que es más suave; pero si lo que se pretende es darle solo la vuelta, como en nuestro caso, hay que bordearlo por la derecha a través de un sendero muy rústico y empinado. Como nosotros tan solo lo rodeamos, pongo aquí un par de fotos de aquella primera visita de hace... ¡27 años! Creo que no se ha caído mucho desde entonces y que tampoco nadie ha cuidado la visita de la ruina lo más mínimo.





Como esta vez fuimos por detrás, o sea, por arriba, esta es la perspectiva que obtuvimos:


La sorpresa que a partir de ese punto nos encontramos, es que el sendero de subida a Clavijo está recién arreglado y con un piso estupendo. Hacer buenos senderos con esas pequeñas máquinas orugas no cuesta nada y se agradece mucho. Ahora bien, lo de gastarse los dineros poniéndoles vallas al monte, es algo que clama al cielo:


Sobre todo cuando es completamente innecesario y se ve que se gasta por gastar. Qué país, qué políticos. Ni en el monte te dejan disfrutar:


De Clavijo no os cuento nada, o mejor dicho, lo voy a dejar para un Cascote como en el caso de Nieva.

Ay. Y lo dicho, pensad en hora y media de andar y todo lo que queráis para estar entre las ruinas. Botas para la bajada, palos de apoyo y... paciencia y resignación con los que despilfarran nuestros impuestos en la subida. Y encima, nosotros, en plena cuesta de Enero.