lunes, 14 de noviembre de 2011

81. COLLADO DE LA COCUCHA (7k 250+) Entre Nieva y Torrecilla de Cameros. La Rioja

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Va de "peñas". Tras subir a la Bajenza me acordé de mi sempiterna deuda con la del "Zapatero" de Nieva, y busqué el modo de hacer un paseo para verla. Cuando nos vinimos a vivir a Logroño y nos hicimos socios del club de montaña Sherpa, solía oir que era "la escuela oficial de escalada" de la Rioja, donde un tal García Tre (un tipo con barba de franciscano y cara de enfado, del que mis amigos se acordaban entre risas cuando nos levantábamos tarde para ir al monte...) decían que enseñaba a escalar. Nosotros habíamos empezado a aficionarnos a la roca en Acharte, justo en el último año en que vivimos en Bilbao, pero como al llegar a Logroño "nos pusimos a los embarazos", la cuerda de escalar se quedó en el trastero y nunca nos dio por ir a la peña del Zapatero ni conocer a García Tre.

A la hora de ponerme a buscar la ruta que me llevara hasta ella, volví a consultar el librito guía "Las mejores excursiones por Tierra de Cameros" de Rufo Ganuza y Alicia Saenz de Azuelo, pero lo que ellos proponían era hacer la ruta de 7 kms. desde Torrecilla a Nieva y a mí no me apetecía esperar tanto. Mi itinerario alternativo era dejar el coche justo en la pista que lleva a la peña y luego subir por la senda de Torrecilla hasta el collado de la Cocucha dando la vuelta a la peña para bajar por el mismo sendero, con lo que estaríamos mucho más tiempo contemplando el objeto central de nuestro paseo. Dicho y hecho. Esta es la línea que nos trazó el GPS en la subida (al que tenéis que perdonarle que por arrancar entre peñas se marease un poco en la salida)


Justo donde se deja el coche, la vista se nos va hacia la impresionante atalaya del Castillo de Nieva (a la izquierda de la imagen), pero como no es tiempo para mayor contemplación, echamos a andar pista adelante.



Nada más llegar a la base de las primeras rocas me agarré el primer mosqueo con el librito de Ganuza (ya dije el otro día que sus croquis eran excesivamente esquemáticos), pues situaba allí la peña del Zapatero y allí no estaba. El peñasco está unos trescientos más adelante y como se puede ver en la foto de presentación de esta entrada, lo esbelto de su figura rápidamente nos sacó de dudas.

Volvimos a tenerlas en cuanto al punto o puntos desde donde arrancan las vías de escalada, pero en cuanto dejamos la pista, tomamos el sendero y dimos la vuelta a la peña, todo quedó claro:


Rosalía se fue corriendo hacia la roca y casi tuve que sujetarla para que no subiera, proeza que prefiero que haga nuestro buen Josema. Lo nuestro era contemplar la piedra una vez más, juntar las dos bellezas en una foto con el pueblo de Nieva al fondo, y seguir por el sendero arriba:


Como se puede ver en la siguiente foto y en una panorámica que pondré luego, el sendero es una preciosidad, y en otoño no digamos:


Sube suave, a media ladera, y va ofreciendo unas vistas espléndidas sobre el valle del Iregua con apariciones sucesivas de lejanas cimas: primero el Cabezo del Santo por detrás, luego el Cordal de Cebollera en la cabecera del valle, y a nuestra derecha, la línea divisoria con el Camero Viejo. Y ya mirando para adelante, el propio Collado de la Cocucha encajonado entre un par de inaccesibles lomos boscosos:


Vaya..., pues no, ja ja ja, como suele suceder en estas ocasiones, el collado nunca está en la primera línea de horizonte que se vislumbra subiendo, sino en alguna situada un poco más allá:


Quinientos metros más y llegamos hasta el punto donde la panorámica nos muestra la hondonada de Torrecilla de Cameros abajo, y Nestares al fondo:


Y echándonos un poco a la izquierda contemplamos la mole del "Castillo de Viguera", y justo a la derecha y detrás de él, la puntita de la Peña Bajenza donde estuvimos hace quince días.


El GPS nos marcaba 4 kms desde donde habíamos dejado el coche, y 250 mts de desnivel (875 m en la carretera, 1025 en el collado). Con paradas, fotos y contemplaciones varias, el reloj nos decía que habíamos tardado 1h 15 minutos, lo que da idea de lo estupendo del paseo. Y ya no digamos en el regreso por el mismo sendero pues sin la fatiga de la subida se pueden contemplar mucho más tranquilamente todas las panorámicas habidas y por haber.

Como la fotos de lejos no dicen gran cosa, he seleccionado esta vista del castillo de Nieva. Agrandadla un poco y fijaros en la maravilla de cementerio que hay bajo la peña. Parece el sueño para el reposo eterno de un montañero:


Como al llegar a la pista era la hora del vermut, en vez de volver al coche nos subimos a Nieva a echar una cervecita y... ay ay ay, el estupendo paseo se quiebra aquí y... ¡continuará en un "Cascote"! porque unas cuantas construcciones cochambrosas y el caos de coches entre las casas casi nos arruinan la mañana. Por lo menos hice esta estupenda foto que muestra juntos el sendero por el que habíamos paseado al fondo y la Peña del Zapatero abajo:


Tras la cerveza y los cacahuetes en el Bar de la Chata nos fuimos a ver el cementerio (habrá foto suya también en Cascotes por la fealdad del bloque de nichos que han metido junto a la tapia) y desde allí hice una foto a nuestro coche, aparcado en el cruce de la pista y la carretera.


Del sendero por el que bajamos hacia el coche tampoco puedo decir nada bueno. Hormigonado hasta la ermita de San Antón, a partir de ahí estaba sucio y casi abandonado. Hay un punto en que se bifurca y casi te pierdes. La mayor limpieza de hierbas del ramal que baja a la carretera y la proximidad a ésta nos disuadió de seguir por el que iba recto hacia el coche. Digamos cuando menos que es corto (800 metros) y que ojalá no desaparezca.

Excursión/paseo realizado el domingo 13 de noviembre del 2011.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

80. PEÑA BAJENZA 941m (5,5k 400+) Nalda, La Rioja.

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Cuando hicimos la subida a la brecha del Roland y al Taillon por la parte francesa me asombré de que hubiera tardado tanto en ir allí, pues si me descuido un poco, lo mismo me hubiera muerto sin haberlo visto. Y mira por donde, que aquí, al ladito de casa, el otro día tuve la misma sensación: cómo es posible que amando las montañas más arquitectónicas y llevando casi treinta años viviendo en Logroño no hubiéramos subido a Peña Bajenza. Bueno..., lo de subir es un decir. Mejor lo dejamos en darle la vuelta y alcanzar la cumbre, porque subir, lo que es subir..., ¡hay que hacerlo por delante! ¡ah! Menudas paredes, y menudas chimeneas. Y por lo que sé, conquistadas sí, pero bastante poco exploradas por los escaladores (que aquí sigue habiendo pocos).

El paseo lo hicimos según el recorrido indicado por Rufo Ganuza y Alicia Sanz de Azuelo en su libro "La Mejores Excursiones por Tierra de Cameros", ed El senderista, 2002 (ruta n2), y aunque la idea de este recorrido es estupenda, un libro con esos mapas tan esquemáticos y con esas descripciones casi de periódico, la verdad es que me suele sacar más de un juramento. Pero bueno, gracias por la idea a los dos, y a mejorarlo en lo posible con mis sensaciones, mis fotos y mi google maps + grabación del GPS. Y tras la presentación, ahí va esto último con el punto de salida en amarillo, flechas de indicación del recorrido y punto verde claro en la cima.


Se deja el coche en el cruce del camino asfaltado que recorre la margen derecha del Iregua y que se puede coger poco antes de llegar a Nalda, y se comienza a subir por un camino marcado que pronto se hace senda.


La belleza y proximidad de las paredes de la peña es tan apabullante que prefiero no poner fotos para que las disfruten sin mediación alguna quien haga este recorrido. Pongo a cambio la perspectiva que poco a poco se va cogiendo sobre el valle del Iregua, con Logroño al fondo, enmarcado entre el León Dormido y el Codés:


Tras pasar por dos o tres casetas de registro de agua se llega a un pequeño collado donde hay una última caseta. El sendero cambia completamente de dirección y como se puede ver por la línea roja del GPS tuvimos allí algunas dudas porque hay senderuchos varios y no hay indicación alguna. Para no liarse, lo que hay que hacer es seguir el sendero hasta detrás de la caseta y entonces hacer el giro brusco a la derecha. Aquí una foto de esa caseta de aguas hecha ya desde el sendero que sigue hacia la cumbre:


El sendero se aproxima a veces a los cortados (sin peligro alguno) y permite seguir contemplando el valle del Iregua como desde un gran balcón, pero la pendiente en general es bastante fuerte como se puede comprobar en esta otra foto del tramo final del mismo:


Llegados a un collado desde el que se contempla el panorama hacia al Sur, por donde discurrirá el regreso, se toma un corto sendero que lleva a la cima:


Aunque más que hablar de cima habría que hablar de corte, porque un poco por debajo del punto más alto de la peña aparece una vertiginosa línea que separa el piso firme de la cima del vertical abismo de una pared de casi doscientos metros. Junto a ella han puesto una cruz para que se vea desde abajo, pero la verdad es que no dan ganas de acercarse mucho a ella:


El GPS decía que el camino recorrido había sido de 2,2 kms y el desnivel, poco menos de 400 mts, lo que da una pendiente media del 20%. No está mal. Como Rosalía anda mal de la espalda dijo de hacerlo despacito, pero al final, con paradas y todo para las fotos, aún lo hicimos en cinco minutos menos de lo que dice el libro de Ganuza, o sea, en 55 minutos. Mi consejo es que os toméis todo el tiempo del mundo para la subida porque vale la pena gozar de cada paso.

Como el domingo estaba animado y la gente que se acercaba a la cruz a hacerse fotos daba pánico verla, nosotros sacamos el almuerzo y la botellita de vino mirando hacia Viguera:


Una de las mejores cosas que dicen Rufo y Alicia en su libro es que la vuelta a la Peña se haga siempre en el sentido de las agujas del reloj porque el sendero de regreso hasta la ermita de San Marcos está bastante desdibujado por las numerosas trochas que hace el ganado en esa zona. Dicen que el sendero pasa entre dos rocas, pero entonces la bajada tiene una pendiente brutal. Mucho más cómodo es ir dando la vuelta por el camino que he dejado marcado arriba con la línea roja del GPS y que es el que generalmente coge la gente y el que más marcado está.


Desde esa vuelta se divisa abajo la ermita de San Marcos, y... ay, ay, la vacas que pastan encercadas en sus alrededores convirtiéndolos en una cuadra:


No estaba así hace trece años cuando en uno de los paseos domingueros de invierno con mi padre y mi suegro, les llevé hasta esa misma ermita. Sea esta foto un homenaje a los dos:


Desde ahí ya no queda más que bajar por el camino y tomar la pista asfaltada hasta donde teníamos el coche. Y por supuesto, contemplar, contemplar y contemplar, y de paso fotografíar para traer aquí y no olvidar, la belleza de la peña Bajenza.



El GPS marcó 3,2 kms para la bajada, y el tiempo tampoco llegó a la hora.

Paseo/excursión realizado el domingo 30 de octubre del 2011 a media mañana con un día espléndido.
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domingo, 30 de octubre de 2011

79. DE VIANA A ARAS, (12k 200+) Navarra.

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Para el segundo paseo dominguero de este otoño, programo una pequeña caminata de doce kilómetros entre Viana y Aras, seis de ida y otros seis de vuelta. Como paramos mucho a contemplar el monte y hacer fotos, nos damos tres horas para hacerlo, así que a las once nos ponemos en marcha y de ese modo aún llegamos a Viana a tomar el vermut. Lo hicimos el domingo 23 de octubre de este año 2011 y nos salió un día neblinoso y muy ventoso. En la imagen de arriba, con el norte girado hacia la derecha para que se vea mejor el recorrido, vemos marcado en rojo el trayecto de ida que me grabó el GPS de mano. Dejamos el coche en una rotonda que hay al noreste del pueblo antes de bajar a una horrible urbanización modenna, y salimos por un camino asfaltado en dirección norte que deja a mano izquierda el montecito de pinos llamado Cueto desde el que la gente hace las fotos de los tejados de Viana. Pronto el asfaltado se acaba y pasamos a andar por pista. El trayecto está jalonado por un rosario de curiosos chozos de viña construidos en piedra arenisca con falsas bóvedas. En el tercero de ellos, a dos kilómetros del punto de salida, justo el que vemos en la foto siguiente, hay que abandonar el camino que llevamos y tomar el de la izquierda:


Sube un poquito, se llega a un collado y comprobamos que no nos hemos equivocado, porque al fondo ya se ve Aras:


El camino serpentea por entre pequeños barrancos, baja y sube, y se hace más rústico y acogedor pero no tiene perdida: siempre hacia el Norte. Cuando volvemos a asomarnos al segundo collado descubrimos un curioso gran arco junto a un pequeño pinar y nos preguntamos si el camino pasará por allí. A poco que avanzamos descubrimos que sí, y nos preguntamos si por sus airosas proporciones será alguna artistada moderna sobre alguna vieja ermita. Pero nada de eso. El arco ¡es auténtico! ¡de grandes dovelas de piedra! y el lugar está completamente abandonado y en ruinas.

Lo dejamos para disfrutarlo a la vuelta y seguimos hasta Aras como teníamos proyectado, pero del pueblo no voy a contar gran cosa, pues aunque llegamos a él cruzando el fondo de un último barranco bastante agreste y bonito los pueblos se pueden visitar con coche y en una caminata de ida y vuelta no tienen mucho atractivo como meta. Prefiero poner como "cima" tres fotos del arco y de las ruinas de San Juan del Ramo, que así se llama ese sorprendente lugar que encontramos sin saberlo, y que vimos cuando ya la neblina empezaba a levantarse y el sol marcaba mejor las sombras de las ruinas.




Antes de marchar, hice una última foto de Aras para mostrar mejor la última parte del recorrido, y para ver que, aunque en días de claridad, el Codés puede ser un telón de fondo maravilloso, la cortina anterior de molinillos hace polvo la perspectiva.


Como nunca he tenido claro donde estaban estos molinillos que se ven desde Logroño, levanté vuelo con Google Earth y me di cuenta de que el cordal que viene desde el Toloño hasta el León Dormido es justamente el que han acribillado cuando muere por delante del macizo del Codés. Es una imagen realmente espectacular para entender el relieve de la zona norte de Logroño, así que capturé la pantalla y aquí os la pongo:


Otra pequeña investigación fue la que hicimos para no repetir camino en la vuelta. Justo en San Juan del Ramo tomamos un camino hacia el Este que lo he marcado con puntitos amarillos en el croquis inicial del itinerario. Y desde él hice una última foto a San Juan del Ramo, a otro chozo que había en el camino y... a los malditos molinillos del fondo:


Hay unas indicaciones que lo llaman Itinerario del Calvario, pero como tira demasiado hacia el Este, cuando no me gustó la trayectoria cogí uno hacia el sur que... ay, pronto moría en una viña. Los puntos verdes del croquis corresponden al paso de un par de fincas que tuvimos que cruzar para volver al camino o pista que va por la loma y que finalmente nos devolvió al chozo de la foto 2. Los puntos azules marcan el recorrido correcto por camino. Esto me da la idea de que para aconsejar este recorrido, lo mejor sería fijar el punto de San Juan del Ramo como "meta" donde descansar, solazarse y hasta almorzar, pasando de ir Aras y regresando por el "itinerario del Calvario" propiamente dicho. El recorrido se quedaría entonces en una distancia de 10 kms, que es mucho más agradable.

La última imagen es de la perspectiva hacia el León Dormido junto a un olivar jovencito. A pesar de que ya lucía el sol, no da cuenta de la riqueza de matices que ofrece este paisaje de colinas tan singular, pero valga como muestra para animar a hacerlo a quien esto lea.

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domingo, 23 de octubre de 2011

78. UN PASEO POR EL CORTIJO. (6k 100+) Logroño, La Rioja

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En los últimos años en que mi padre aún andaba, solía yo programar paseos con él para las tardes del domingo por los alrededores de Logroño, y uno de los más le gustó fue el que hicimos hasta la presa de El Cortijo, lugar que el tenía grabado en la memoria desde sus viajes en tren a Tudela siendo niño, allá por el año 1926. Hicimos este paseo un mes de marzo de 1997, cuando el tren seguía pasando por encima de la presa. Pocos años después la gran curva que daba siguiendo las líneas de nivel fue acortado gracias a un túnel, pero en aquella ocasión mi padre y yo pudimos aún ver pasar un tren por allí, lleno... de coches (!). En la siguiente foto se ve el vagón de cola desapareciendo por la vía.


Bueno pues..., tras los grandes descubrimientos geográficos de este verano, contados en los post anteriores (y algún otro que aún vendrá), y puesto que no parece que mi compa y yo estemos para muchas aventuras montañeras, volvemos este otoño a los sencillos paseos alrededor de Logroño (o de donde estemos), y el primero que hemos hecho ha sido precisamente el de la Presa de el Cortijo, bien es verdad que algo ampliado a como lo hice con mi padre.

En primer lugar subimos a ese pequeño y espectacular cerro que se alza sobre el meandro del Ebro en Assa Lanciego, pues su silueta es tentadora donde las haya y el camino no puede ser más claro.


Desconozco si tiene nombre, y como en el 1/25.000 no dice nada, nos quedamos con las ganas de saberlo (veo tiempo después en las fotos de panoramio que hay quien lo llama EL PUNTAL). Las panorámicas son 360º, y para no abrumar, pongo solo una, la tomada sobre la curva de El Cortijo:


Y aunque la ascensión solo cuesta 20 minutos desde el pueblo, pongo otra foto del sendero en el momento del descenso para mostrar que casi tiene verdadero aspecto montañero.


Toca poner ya el recorrido que hicimos, marcado sobre la foto aérea de Google Earth, para explicar la novedad de hacerlo por "la vía verde" (ay) que han hecho sobre la gran curva del antiguo trazado del tren, la llegada hasta el nuevo desvío del ferrocarril, el paso junto a la presa y el retorno al pueblo bajo el tunel de la vía, fácil de ver siguiendo las flechas amarillas:


Y ahora explicar que el "ay" del párrafo anterior lo he soltado porque en los carteles de propaganda lo llaman indistintamente "vía verde" o "camino natural"... ay ay ay ¿camino natural el trazado de un tren? joder, si más artificial imposible, y... ¿vía verde? Pues mirad mirad, ¡asfaltada y todo! y con vallas de madera y hasta de alambre para no caernos por el terraplén por si derrapamos en la curva.



Qué brutos. Qué mal gusto. Qué ganas de gastar el dinero. Qué desastre. Y por si fuera poco solo hay conexiones a la nueva "vía verde", o mejor llamémosla gris, al principio y al final, como en una autopista. Seguro que el diseño es de algún ingeniero de caminos o de algún arquitecto con complejos.

El tren no pasa por la presa, pero el camino de abajo sigue en su sitio y el túnel que pasaba bajo la vía también. Eso nos consoló...



... y el recuerdo del paseo con mi padre, y la temperatura aún veraniega de este otoño, y lo saludable de una vuelta de domingo por la tarde que no llegó a las 2 horas, y la cervecita que nos tomamos para compensar los sudores (y los horrores...) en la terraza del el Bar Siete Valles situado en pleno centro de El Cortijo.

Paseo realizado el domingo 16 de octubre del 2011.
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lunes, 17 de octubre de 2011

77. DESCHUTES RIVER, Oregón, USA

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Pues va a ser que le estoy cogiendo gusto a los ríos y que sueño con ellos tanto como con los montes. Después de contar algo del UMPQA, debería decir otro poco del Mackenzie, del Willamette o del Columbia, que fueron los ríos de los que más cerca estuvimos este verano en Oregón, pero a veces no son las cosas más próximas las que nos atraen sino aquellas otras que tienen más misterio, sorpresa o sugerencias. Y de ahí que haya elegido el DESCHUTES RIVER para la segunda entrada hídrica de este blog, porque la forma en que nos lo encontramos y la forma en que lo avistamos al irnos de Oregón (foto de arriba) fue toda una sorpresa.

Bajábamos del MONTE HOOD camino del HIGH DESERT y al poco de salir de los bosques el paisaje ya se había tornado desolado. No habían transcurrido muchas millas cuando vimos que la carretera doblaba para abajo y a nuestra derecha se abría un amplio barranco de grandes proporciones con el Monte Jefferson en lontananza:


Como parar en las carreteras está ultimamente muy difícil, le dije a mi copiloto que tirara de cámara todo lo que pudiera.



Miro en el mapa y veo que el barranco pertenece a un arroyo, el SHITIKE CREEK, en cuya ribera se asienta lo que parecía un pueblo de bonito nombre pero de aspecto bastante destartalado que no invitaba a parar: WARM SPRINGS. Y fue justo entonces, pasado el pueblo, cuando apareció el DESCHUTES RIVER encajonado en su barranco, y lo seguimos un poco hacia el sur dejándolo a nuestra derecha.


Vimos a algunos indios pescando en las orillas, caminos y vías de tren a su lado, pero la carretera no ofrecía punto alguno donde parar, y como el objetivo del día era adentrarnos todo lo posible en el HIGH DESERT no hicimos aprecio a tan gran río, y de ahí seguramente mi atracción y mi deuda con él.

Paramos un poco más adelante, eso sí, porque había un mirador sobre un espectacular cañón de roca volcánica y tres vertiginosos puentes que lo saltaban, pero las aguas que corrían por debajo no eran las del DESCHUTES sino las de uno de sus grandes deudores, el CROOK RIVER, que corre de Este a Oeste por la parte norte del HIGH DESERT.



Hecha esta pequeña presentación, ya es hora de poner el mapa hidrográfico del DESCHUTES, que como puede verse aquí, es el gran río que corre de Sur a Norte el Estado de Oregón, al Este de las Montañas Rocosas:


Al sur de la ciudad de BEND cruzaríamos al día siguiente el DESCHUTES FOREST pero ya no reparamos más en el río hasta que en el vuelo de regreso avisté desde la ventanilla del avión el punto por donde habíamos pasado en coche, es decir el del encuentro entre el SHITIKE CREEK Y el DECHUTES RIVER en WARM SPRING, e hice la foto que he puesto encabezando este post.

Ahora, con la Wiki he estudiado un poco su historia y vicisitudes (estupendas entradas las dedicadas a los ríos en esta gran enciclopedia virtual, aunque las traducciones al castellano son bastante chungas...) y, cómo no, he hecho un recorrido con Google Earth y Panoramio desde Warm Springs hasta su desembocadura en el Columbia quedándome pasmado de su belleza. Por si no tenéis tiempo para hacerla pongo en el orden Norte Sur (arriba abajo) tres fotos aéreas de este recorrido:




Como os podéis imaginar con tanto cañón y estrechamientos, el río está lleno de rápidos (de ahí su nombre) por lo que, además de pescadores de trucha y salmón, ahora está lleno de deportistas que lo bajan haciendo rafting, aunque también tiene una vía de tren a su lado y unos caminos para mountain bike que prometen recorridos formidables.




Una verdadera maravilla, vaya.
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