lunes, 17 de octubre de 2011

77. DESCHUTES RIVER, Oregón, USA

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Pues va a ser que le estoy cogiendo gusto a los ríos y que sueño con ellos tanto como con los montes. Después de contar algo del UMPQA, debería decir otro poco del Mackenzie, del Willamette o del Columbia, que fueron los ríos de los que más cerca estuvimos este verano en Oregón, pero a veces no son las cosas más próximas las que nos atraen sino aquellas otras que tienen más misterio, sorpresa o sugerencias. Y de ahí que haya elegido el DESCHUTES RIVER para la segunda entrada hídrica de este blog, porque la forma en que nos lo encontramos y la forma en que lo avistamos al irnos de Oregón (foto de arriba) fue toda una sorpresa.

Bajábamos del MONTE HOOD camino del HIGH DESERT y al poco de salir de los bosques el paisaje ya se había tornado desolado. No habían transcurrido muchas millas cuando vimos que la carretera doblaba para abajo y a nuestra derecha se abría un amplio barranco de grandes proporciones con el Monte Jefferson en lontananza:


Como parar en las carreteras está ultimamente muy difícil, le dije a mi copiloto que tirara de cámara todo lo que pudiera.



Miro en el mapa y veo que el barranco pertenece a un arroyo, el SHITIKE CREEK, en cuya ribera se asienta lo que parecía un pueblo de bonito nombre pero de aspecto bastante destartalado que no invitaba a parar: WARM SPRINGS. Y fue justo entonces, pasado el pueblo, cuando apareció el DESCHUTES RIVER encajonado en su barranco, y lo seguimos un poco hacia el sur dejándolo a nuestra derecha.


Vimos a algunos indios pescando en las orillas, caminos y vías de tren a su lado, pero la carretera no ofrecía punto alguno donde parar, y como el objetivo del día era adentrarnos todo lo posible en el HIGH DESERT no hicimos aprecio a tan gran río, y de ahí seguramente mi atracción y mi deuda con él.

Paramos un poco más adelante, eso sí, porque había un mirador sobre un espectacular cañón de roca volcánica y tres vertiginosos puentes que lo saltaban, pero las aguas que corrían por debajo no eran las del DESCHUTES sino las de uno de sus grandes deudores, el CROOK RIVER, que corre de Este a Oeste por la parte norte del HIGH DESERT.



Hecha esta pequeña presentación, ya es hora de poner el mapa hidrográfico del DESCHUTES, que como puede verse aquí, es el gran río que corre de Sur a Norte el Estado de Oregón, al Este de las Montañas Rocosas:


Al sur de la ciudad de BEND cruzaríamos al día siguiente el DESCHUTES FOREST pero ya no reparamos más en el río hasta que en el vuelo de regreso avisté desde la ventanilla del avión el punto por donde habíamos pasado en coche, es decir el del encuentro entre el SHITIKE CREEK Y el DECHUTES RIVER en WARM SPRING, e hice la foto que he puesto encabezando este post.

Ahora, con la Wiki he estudiado un poco su historia y vicisitudes (estupendas entradas las dedicadas a los ríos en esta gran enciclopedia virtual, aunque las traducciones al castellano son bastante chungas...) y, cómo no, he hecho un recorrido con Google Earth y Panoramio desde Warm Springs hasta su desembocadura en el Columbia quedándome pasmado de su belleza. Por si no tenéis tiempo para hacerla pongo en el orden Norte Sur (arriba abajo) tres fotos aéreas de este recorrido:




Como os podéis imaginar con tanto cañón y estrechamientos, el río está lleno de rápidos (de ahí su nombre) por lo que, además de pescadores de trucha y salmón, ahora está lleno de deportistas que lo bajan haciendo rafting, aunque también tiene una vía de tren a su lado y unos caminos para mountain bike que prometen recorridos formidables.




Una verdadera maravilla, vaya.
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jueves, 15 de septiembre de 2011

76. SPENCER BUTTE 630 m. (10k 500+) Eugene, Oregon, USA

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A los montes pequeñitos aún subimos. Sobre todo si están junto a la ciudad a que has llegado y prometen buenas vistas. Ese fue el caso del Spencer Butte (paréntesis: eso de Butte tuve que buscarlo en el diccionario porque a todas las cotas de tamaño intermedio les llamaban en los mapas "buttes". Decía no sé si la wiki u otro lugar en que miré, que butte es palabra de origen francés y que con ella designan en norteamérica a las cimas planas. No me convenció la explicación porque ni ésta ni otras que venían en el mapa con la misma denominación tenían nada de planas, pero en fin, sea "butte"), subimos al Spencer Butte, decía, que es ese montecito de cabeza redondeada que se ve al fondo de esta foto de arriba. Lo vimos nada más llegar desde otro mirador más pequeño situado al norte de la ciudad, y al día siguiente, tras echar una ojeada a los mapas y al google, nos pusimos en camino.


Los montes y bosques de Oregón son tan tupidos que cuando andas por ellos no ves nada en absoluto. Bueno sí, bosque, y hermosísimo. A cambio, tienen unos senderos magníficos y muy bien señalizados. Salimos desde la calle Martin donde acaba la parte urbana del Amazon Creek y el tal arroyo se hace montañero, y en media hora alcanzamos la Hollow Road. Cruzamos la carretera y descendimos por ella unos cien metros hasta encontrar otro sendero metido en el bosque, que tras 50 minutos más de suave ascensión nos llevó a la cima, único momento en que el bosque se abrió y pudimos ver paisaje.


Desorientados como estábamos por tanto andar metidos en el bosque, al llegar a la cima no sabía muy bien por donde quedaba Eugene, y cuando lo adiviné, ayyy, me encontré con eso tan habitual de que los árboles no dejan ver la ciudad, o la dejan ver muy poco.


Ya me parecía a mí por la primera foto que la cima no era tan calva como la pintaba Google Earth. Yo me hice la foto..., mejor dicho, Rosalía me hizo la tradicional foto en la cima, con las montañas que separan el valle del Willamette del Océano Pacífico como telón de fondo, o sea hacia el Noroeste:


De regreso a casa, estaba deseoso de descargar el itinerario del GPS para ver por donde diablos habíamos subido y bajado. Y estas son las dos imágenes que obtuve. Mucho más explicativas que mi texto y mucho más claras de la relación entre la pequeña montaña y la ciudad.  Así es el amigo google. ¡Qué haríamos sin él!




.A nivel técnico decir que entre los feets del mapa y los metros de mi GPS me hice un lío y no sabría decir muy bien cual fue el desnivel subido. El Spencer tiene 2.065 pies y Eugene está a 131 metros sobre el nivel del mar. Así que ale, a calcular... (y como con google es fácil, pues 630 m, lo que hace un desnivel de 500+ para unos 5km de ida y otros 5 de vuelta).
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miércoles, 7 de septiembre de 2011

75. RIO UMPQUA. Oregón, USA


Cómo no me había dado cuenta antes. A este blog que me inventé cambiando edificios por montes, le faltaba el remedo de las calles, y mira por donde que este verano he "descubierto", cómo no, que... ¡son los ríos!, ah, esas largas y variadas avenidas que  reciben vida de los montes y les dan acceso; o esas pintorescas y retorcidas calzadas que cruzan los enormes solares de páramos y llanos en los que nacen pueblos, ciudades, puentes y puertos.

De un tiempo a esta parte cuando miramos los mapas no vemos en ellos más que las carreteras, esas líneas rojas verdes o amarillas que forman tejidos de recorridos en coche. Fuera del tejido aparecen de vez en cuando los nombres de nuestros montes queridos, y en los encuentros de los hilos de colores, pueblos y ciudades de todo tipo y tamaño. Pues bien, hay que agudizar la vista para encontrar y seguir unos débiles hilillos azules y dar, de tanto en tanto, con el nombre de los mismos. Los ríos. Tiene narices tratar así a las calles de la tierra. No me había dado cuenta hasta ahora de tamaño entuerto. Y, claro está, como caballero andante que soy,  no me queda otra que desfacerlo: a hablar aquí de ríos tanto como de montes; a pararse junto a ellos y a contemplarlos, igual que a las cumbres. Y a echarles una foto de vez en cuando para no perderlos ya nunca de vista.

Conste que ya hablé una vez de los ríos por aquí, pero poco. Fue en el viejo LHD con motivo de un patrón de Alexander, COMER JUNTO AL RIO. Momento ideal ese de la comida (o mejor el de la digestión), para empezar a explorar la inmensa belleza y riqueza geográfica que poseen los ríos, y que, mira por donde, estaba ahí, a un palmo de nuestras narices, escondida por debajo de la malla de carreteras.

Ahora que es tiempo de contar a los amigos las maravillas de nuestros viajes de verano, cuando me preguntan por Oregón en estos días de septiembre no me quedo contento si además de ciudades, bosques, montes o gentes, no menciono la belleza de sus ríos, así que la ocasión la pintan calva.

Y entre las muchas opciones que se me ocurren voy a empezar  por un frugal almuerzo en Steamboat, un lodge al borde del río Umpqa, carretera al Crater Lake el 3 de agosto de este 2011. Poco antes de entrar al bar nos acercamos al borde del río y como me había dejado la cámara en el coche, tuve que tirar de mi teléfono móvil para no olvidar ya nunca esa maravilla de imagen que he puesto arriba, en la que si la ampliáis, hasta podréis encontrar a un pescador en el agua.

Supongo que la pesca es al río como el relato de las ascensiones son a los montes. Mi padre fue pescador de truchas y la técnica que más le gustaba es la mosca, es decir, la que se practica mayormente metido dentro del cauce del río. Ahora que lo pienso, fue una pena no heredar también esa afición y quedarme tan sólo con la de ir al monte. Ultimamente se ha puesto muy de moda ese otro deporte-tenderete de los raftings, que aún me tienta menos que la pesca. Me conformaré con los almuerzos en las orillas, aunque... si cabe el bañarse en sus aguas, ¡ese será ya otro cantar!.

Hecho el descubrimiento, la contemplación, la foto y la digestión, ya en casa redescubro que las enciclopedias normales y la wikipedia mediática tienen páginas estupendas dedicadas a los ríos, y me pongo a hojearlas. Traen mapas (al fin) en los que los ríos lo son todo, y de las carreteras, montes o ciudades de los habituales, apenas quedan unas mínimas referencias. Tampoco es eso, hombre. Me he permitido poner el punto en el que almorzamos e hice la foto de arriba, Steamboat para que quede así marcado como el lugar de nuestro descubrimiento y conquista del Umpqua.



Y para saber mucho más del UMPQUA RIVER y gozar de la sabiduría que regala internet (felices tiempos estos), pues dejo aquí el link a la wiki.

(Como la foto de arriba es ampliable, tenemos nuevo fondo de pantalla para un mes).

sábado, 27 de agosto de 2011

74. LAS GRANDES MONTAÑAS DE OREGON, USA


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No todo va a ser aquí subir montañas. He de recordar que este blog nació bajo el título de “montañas y arquitectura”, pues de lo que se trataba en un principio es de admirar su belleza como grandes edificios de la Naturaleza. El hecho de conocerlas, nombrarlas, contemplarlas y hasta acercarme a ellas ya les da derecho a estar aquí. Sobre todo, porque..., a medida que pasan los años y... vienen los achaques, ay, cada vez van a ser mucho más objeto de admiración que territorio deportivo.

Bueno, pues es el caso que tras los modestísimos paseítos primaverales por los alrededores de la Sierra de la Hez en el Valle de Ocón, este verano nos hemos acercado a las grandes Montañas Rocosas del Noroeste americano en el estado de Oregón, y aunque nuestra intención no era subir a ellas (más de un día nos hemos quedado con las ganas), no me quedo contento si no les hago una reseña.

Como apenas preparé el viaje de antemano, la única montaña de la que había oído hablar o ver alguna foto, era el Monte Hood de 11.239 pies (o lo que es lo mismo, 3.425 m), más que nada por lo curiosa que resultaba su altitud y soledad, producto evidente de su origen volcánico. Pues bien, en cuanto el avión se acercaba a Portland (procedente de Dallas), allá que lo vimos por las ventanas de la derecha le hicimos unas fotos en las que aparece como un blanco Fuji Mori emergiendo majestuoso de entre los bosques y neblinas, a últimos días de julio.


Pero cuál no sería nuestra sorpresa cuando al avanzar un poco más el avión, pudimos ver que nuestro gigante Hood se quedaba pequeño ante otra gran montaña aislada que se alzaba por el Norte más allá del río Columbia, en el vecino estado de Washington: el Monte Adams de 3.742 mts.



No paró ahí nuestro entusiasmo descubridor pues bajando ya al aeropuerto de Portland aún apareció en lontananza y al Oeste del Adams otra gran montaña blanca, algo más chaparra que las anteriores, pero más oronda, como corresponde a la configuración de un gran cráter volcánico: el Monte Helen (de 2.550 mts) cuya última gran erupción acaeció en 1980.

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En el trayecto en autobús hacia nuestro destino en Eugene, ciento y pico kilómetros más al sur de Portland, aún pudimos ver algunos otros picos blancos que emergían por encima de las montañas boscosas que cierran por el Este la amplia llanura del valle del río Willamette, por lo que, aparte de declararnos como unos absolutos ignorantes en la zona y faltos de estudios previos de la misma, nos alegramos por lo mucho que íbamos a tener por descubrir en las semanas de vacaciones que teníamos por delante.

Y así fue. Al poco de estar instalados en Eugene, salimos río Mackenzie arriba hasta el paso del mismo nombre, desde el que pudimos contemplar la grandeza del conjunto de las Sisters, tres picos encadenados en cordal norte sur de 10.085, 10.047 y 10.358 pies de altura respectivamente, o en metros, 3.072, 3.62 y 3.157. Desde el paso Mackenzie solo se ven las dos más septentrionales...:



... por lo que pongo también aquí la foto que les hice desde las grandes praderas de entre Bend y Sister (pueblo) en la que se vean las tres:



Más al Este de la Sister Sur aún puede verse otra montaña más baja pero aún nevada que lleva el nombre de su fisonomía, el Broken Top, o Cima Rota. Es decir, un volcán que, como otro que veremos más adelante, debió de estallar en un día malo y quedar como una ruina.



Pero los felices hallazgos no se acababan ahí ¡ni mucho menos!, pues mirando desde el paso Mackenzie hacia el Oeste y por encima de un petrificado mar de lava se alzaba  una hermosa roca que lleva por nombre Mt Washington, no muy alta (7.794 pies/ 2.375 mts) pero sí muy altiva



Con el Mt Washington hay la suerte de poder verlo por su cara Oeste desde el paso de Santiam, así que ahí va otro foto suya.



Sorpresa tras sorpresa, tras descubrir el Mt Washington vimos hacia el norte y atrás otra gran montaña nevada que supusimos que era el consabido Mt Hood, pero mira por donde que era otra nueva y gran montaña aislada e intermedia, llamada Mt Jefferson de nada menos que 10.497 feet., es decir, 3.199 mts.



La segunda incursión que hicimos por entre las montañas que tanto debió costar pasar a las caravanas de carretas de se dirigían hacia el Oeste en el siglo XIX, fue río Umpqua arriba, excursión que tenía como objeto visitar el Crater Lake, otra gran montaña llamada Mazama, probablemente la más grande y alta de todas, que voló por los aires en una gran explosión volcánica sucedida hace unos 6.850 años.

Pues bien, poco antes de llegar a dicho lugar, aún descubrimos otros tres nevados más: el desafiante Mt Thielsen de 9182 feet (2.798 m)



el más amable Mt Bailey (8.363 mt / 2.549):



....ambos a uno y otro lado del Diamond Lake, y finalmente el Diamond Peak (8744 feet/ 2.665 mts) algo más escondido entre lagos y cadenas montañosas. La foto que muestro está tomada desde el Odell Lake.



Pero como decía, la excursión tenía como objeto la visita al famoso Crater Lake o difunto Mt Mazama...



...que lo más que dejó en pie fue al lateral Mt Scott de 8.929 feet / 2.721 mt cuya conquista hubiera sido sencillísima a poco que nos hubiéramos provisto de unas botas y unos crampones para subir por un sendero bien señalizado.



Sin embargo y como se va viendo, lo nuestro en este viaje no era la conquista sino la exploración, y por ello celebramos encontrar allí mismo este sencillo dibujo en que aparecen uno a uno los montes que íbamos fotografiando y que aquí cuento.



Desde el mirador donde estaba ese croquis había este otro dibujillo localizador de los otros dos picos más al sur, el McLouglin y el Shasta. 



A fe que la puntita de éste último, situada en 4.322 mts (la segunda más alta de todas las rocosas solo sesenta metros por debajo del septentrional Mt Ranier), se veía desde allí, aunque con la foto que le hice con mi elemental cámara sea difícil de creer.



Completamos toda esta primaria exploración con una visita en toda regla al Monte Hood y su no menos famoso Hotel Timberline Logde (el de la película El Resplandor) y un par de paseos en él: el de la foto de presentación de esta entrada, por el extraordinario Pacific Crest Scenic Trail, del que hablaré otro día, y uno a última hora de la tarde hacia la nieve de la cara Oeste donde la estación de esquí aún estaba en funcionamiento a mediados de agosto.



De regreso a casa, nos volvió a tocar ventanilla a la derecha del avión, por lo que a diferencia de la ida, esta vez pudimos ver bien el Monte Jefferson en primer plano, y al fondo, las Sisters



Ahora tocaría ya la conquista de alguno o varios de ellos ¿verdad? Pero..., ay, quedan un poco lejos y... quizás andemos ya un poco viejos para ello.
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jueves, 23 de junio de 2011

73. LAS ANTENAS 1.110 m (5,5k 300+) Las Ruedas de Ocón. La Rioja

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Cuando llegamos a Las Ruedas de Ocón en la última excursión de marzo, vimos encima del pueblo una especie de proa del monte perfectamente marcada por unas antenas y un marcado camino que subía hacia ellas, es decir, un mirador excepcional sobre todo el valle de Ocón desde el que poder recrear con la mirada todos los paseos realizados este invierno por la zona. Y aunque nos hayamos retrasado un poco en llegar hasta él, el pasado 19 de junio encontramos la ocasión.

Para no liarnos con los caminos hice una visita a Google Earth y esto es lo que me ofreció entre las Ruedas y el punto rojo que marca el emplazamiento de las antenas:


A la vista de lo cual hay que elegir entre subir directamente por el camino que ladea y luego tomar la directa por el monte, o dar la vuelta por la pista que llega hasta los molinos. Parecía mucho más atractiva la primera opción pero nosotros elegimos la segunda, más que nada por los problemas de columna/pierna de mi compa. Eso sí, una vez arriba, nos animamos a bajar por la vía directa. Este el recorrido que nos grabó el GPS, al que he añadido las flechas del sentido de nuestra marcha:


Subiendo no parece que le afectara mucho a la pierna de mi socia porque lo hicimos en 45 minutos. El GPS marcaba 3 kms escasos. El desnivel es de unos 300 mts (850 en Las Ruedas, 1150 en los molinos y algo menos en las antenas). Y ahora las fotos y una pequeña descripción del recorrido.


El camino por el que se empieza es la gran pista del fondo del barranco de Las Ruedas que no sale del mismo  pueblo, sino al comienzo del camino entre Las Ruedas y La Villa. Como nosotros dejamos el coche junto a la iglesia de Las Ruedas dudamos de subir por el viejo sendero del barranco pero un lugareño nos dijo que estaba sucio y que mejor lo cogiéramos cruzando por entre las casas hacia el Oeste. Las primeras dudas las recoge muy bien la línea roja del GPS. Dejamos a la derecha el camino de regreso y nos adentramos en el barranco hasta un lugar muy bien acondicionado para picnics veraniegos:


Allí mismo se toma el ramal que sube hacia las antenas que como es pista y tiene una pendiente muy pronunciada, no es muy bonito que digamos. Será por eso que Rosalía corría tanto. 


En seguida se pone uno casi debajo de las antenas pero el monte está bastante cerrado (mucho más de lo que parece en la foto aérea de GE) y no hay forma de llegar directamente hasta ellas, así que hay que subir hasta casi llegar a los molinillos de Iberdrola y luego bajar por el lomo del monte hasta llegar a nuestro objetivo. 



Tal y como se puede uno imaginar viendo esta foto, el mirador sobre el valle es espectacular, y a diferencia de la cima de Cabi Monteros, la escasa vegetación forestal no dificulta el disfrute de las amplias perspectivas. . 


Como la ascensión había sido tan rápida ni nos paramos a descansar y Rosalía tiró para abajo por la vía directa, que no tiene sendero pero que no está muy sucia aún y que como se puede ver en esta foto tiene una pendiente considerable.


Lo bonito de este descenso es que parece caer directamente a Las Ruedas:


No es así, claro. una vez que bajamos este tramo tan pronunciado, pasamos una valla de ganado y llegamos al viejo camino alto entre Las Ruedas y La Villa, giramos noventa grados a la derecha y regresamos por él hasta la pista de subida. Pongo aquí una foto del mismo para apreciar la diferencia que hay entre ir por un amable camino y una árida pista...:


Aunque en este tipo de caminos rurales siempre te puedes llevar la sorpresa de que algún tractorista salvaje lo  desdibuje a mitad de temporada y lo puedas llegar a perder. 


Y como era domingo y estaba abierto, en el bar del pueblo, situado entre la iglesia y la casa rural, nos tomamos unas cervezas con Juan José, amable y simpático encargado del mismo. 

Queda por decidir si esta pequeña excursión la consideramos paseo o monte. Hombre, entre subir y bajar sólo nos costó hora y media, pero claro está, trescientos metros de desnivel ya es un puntito montañero. Lo llamaremos "ascensión" y ni pa tí ni pa mi. 
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