domingo, 22 de marzo de 2009

32 EL LEON DORMIDO, 1244 m (4k 275+) La Población, Navarra



La intensa relación paisajística de las Peñas de Gembres con mi pueblo de Anguciana (v Peñas de Gembres) me ha hecho buscar en cada ciudad donde he vivido una relación parecida, y así, desde que vine a vivir a Logroño, siempre he tenido para mí que “el monte de Logroño” es el León Dormido. Por eso, al poco de estar aquí lo primero que hice fue subir a su cima. Y siempre, cuando enseño esta ciudad a algún amigo visitante, le muestro su elegante silueta desde la embocadura de la calle Sagasta con Portales.

El parecido con un “león dormido” es realmente asombroso. Y si desde la Puerta de Micenas hasta nuestro Congreso de Diputados, los leones han adornado las entradas de lugares señalados, Logroño puede sentirse orgullosa de tener a ese león dormido siempre en su puerta norte.

Para hacerle bien una foto desde Logroño hay que usar teleobjetivo, así que la mayoría de las fotos que se ven del León Dormido (como la que he puesto arriba/obtenida de google earth) están tomadas en la primera curva a la salida norte del pueblo de Yécora. La cabeza del monte pierde ahí un poco del parecido con un león, pero en esta otra con nieve y el sol de la mañana, bajada también de google earth el parecido es mayor:



De todos modos la gracia de este monte es que cuando se le ve de frente deja de ser un león para convertirse en toda una enhiesta peña. La vista desde Laguardia es preciosa, pero una vez más se necesita un teleobjetivo para plasmarla bien en foto. Esta que pongo aquí está hecha desde más cerca y también la importo desde mi amigo google earth.



Pero bueno, vamos con el paseo/subida, porque de eso se trata aquí. El camino/sendero es tan evidente en la foto aérea que no necesita de mayor explicación.



Se deja el coche en la explanada cementada delante de la iglesia del pequeño pueblecito llamado "La Población", se toma el camino por detrás de ella (no el del recorrido de la vuelta por debajo de 6 kms que allí se indica, que también podríamos hacer otro día), y para arriba zigzagueando sin posibilidad de pérdida. Son 277 m de desnivel en un recorrido de 1,8 km que a paso tranquilo y con muchas paradas (para ver a los escaladores que juegan a subirse por el lomo, para ver el amplísimo paisaje sobre la rioja media, o para hacer fotos) no dan ni para una hora. Es, por lo tanto, poco más que un paseo, pero eso sí, un verdadero paseo montañero, porque el ambiente del sendero es de verdadera montaña. Especialmente cuando se llega al cuello del león y se avistan algunas de las cortadas a pico que ofrece por su cara norte.

En el libro de los hermanos Ollero (Rutas y Paseos por Sierras de Toloño, Codés y Rioja alavesa. Ed Sua) se da un itinerario para subirlo precisamente por la cara norte, sendero que se encuentra con el sur justo en el último zigzag previo a la cima, pero yo creo que ese sendero sombrío hay que elegirlo sólo en caso de subir en un día caluroso de verano.

Guardo fotos de una ascensión realizada con Rosalía el 13 de febrero de 1990, en día de niebla y frío: la de un bonito árbol del primer tramo, la del buzón de la cumbre, el almuerzo en un hoyito debajo de la cima, y el camino de descenso con el pueblo debajo:







Y pongo aquí otro par de fotos de la subida realizada en un día mucho más soleado aunque con aire fresquito, ayer 21 de marzo del 2009 con nuestra hija Teresa: la foto del momento de la salida, y la de la llegada a la cima:






lunes, 9 de febrero de 2009

31. GAVARNIE. Estación de esquí. Pirineos, Francia.





Este comentario no lo abro con la tradicional foto de las pistas de la estación porque, para nosotros, ir a esquiar a Gavarnie no es tanto el acceder a unas palas de nieve por las que deslizarse cuanto asomarse a los miradores de esa formidable línea de montañas y agujeros que componen el Marboré, con el espléndido circo de Gavarnie helado justo debajo, (foto 1), y la Brecha de Rolando con el Taillon a su derecha (foto 2). Tan sólo seis meses separan esta visita de la ascensión a esta gran tres mil (ver post del Taillón), así que ver ahora nevado y congelado el itinerario que hicimos el pasado verano tenía para nosotros cierta emoción.

Pero vamos ya con la estación y con la búsqueda de esos dos únicos puntos de la misma desde donde contemplamos las cimas arriba fotografiadas. El plano de pistas ya da cuenta de los tres miradores, aunque el del telesilla del medio (Belvedere) lo encontramos cerrado.



Antes de subir el Pic des Tentes, decir primero que Garvanie es una estación de tipo familiar, o sea de muy poca gente, y que en esto del esquí se agradece mucho llegar a un sitio sin colas y sin agobios. Limpiar la carretera en algunos días de invierno tiene que ser duro para los quitanieves, así que no es de extrañar que las dos veces que he estado en ella hemos encontrado el parking como un patín de hielo. La estación está organizada en el último tramo de lo que es la carretera de subida al puerto de Bujaruelo, y por ello posee un buen número de pistas verdes que seguramente discurren por la misma carretera. A mi hermana Mercedes le gusta mucho esta estación por la cantidad de pistas verdes que tiene, pero yo no me canso de decirle que el diseño de los esquís no está hecho para ir de frente, sino de costado, y que las pistas más peligrosas para darte un golpe y lesionarte, son precisamente las verdes porque en ellas no hay más remedio que ir de frente y a la que te despistes un poco mirando el paisaje los esquís se te cruzan y vas al suelo.

Con el Telesilla del Belvedere cerrado la única opción para ir a Pic des Tentes es coger el telesilla intermedio de Labas Blanc, bajar un poco y coger por fin el telesilla del Pico que casi nos pone a 2.400 metros. Mientras subes en él puedes ver a los buenos esquiadores bajando por la pista negra de “aigles” que es ancha y no muy complicada pero que si te caes, claro está, se ríe de tí todo el que sube en las sillaa. Si desciendes por la pista verde de las marmotas haces un recorrido suave de fondo de valle y te pierdes las grandes vistas, así que la opción buena es bajar un poco por la pista roja de “laquets” y pararte a contemplar la brecha. Eso es lo que estamos haciendo en esta foto mi hermano Alberto con su hijo Miguel, Rosalía y nuestro sobrino Iñaki.



En ese mirador hay hasta una mesa para almorzar si hace bueno, pero aunque haga sol (como el día 17 de enero en el que recientemente estuvimos) el viento helado que viene de Bujaruelo no te deja pararte más de un minuto.

A poco que se estudien los recorridos de la estación se entiende que para un esquiador medio el repertorio de pistas a recorrer se acaba bastante pronto. Como la zona del Pic de Tentes estaba completamente en sombra, nos salimos un ratito a esquiar al sol en la zona del telearraste de St André pero aún eligiendo los itinerarios que dice rojos, las pistas son bastante suaves.

Se agradecen por tanto las posibilidades que da el telearrastre de Mourgat justo debajo del edificio de servicios de la estación. En primer lugar porque ofrece la magnífica vista sobre el Marboré y el Circo helado de Gavarnie que he puesto arriba del todo; en segundo lugar porque la pista roja Canau es una gozada; y en tercer lugar, porque si se quiere hacer un esquí un poco más deportivo, las dos pistas negras que corren a ambos lados del remonte son muy amplias y se disfruta mucho en ellas. Más que nada porque es un reto el pasar de las bañeras a las nieves profundas y es inevitable irte al suelo si crees que puedes esquiar por estos terrenos como por las pistas. Hay que ir con cuidado y sintiendo mucho los cambios de nieve, las bañeras y el tacto de la nieve profunda, y eso requiere un nivel que por mi parte no acierto a alcanzar.

Con mi cuñado Jose Igartua esperándonos con mesa cogida, vino de casa y el almuerzo preparado, esquiar adquiere una dimensión más completa y alegre.



De los excursionistas y esquiadores de ese día me falta por mencionar a mi cuñada Susana, a quien después del almuerzo intenté darle una apresurada clase para poder llevarla al mirador del Pic de Tents, pero como no soy un profesor de esquí muy convincente que digamos, de momento se tendrá que conformar con las fotos que aquí he puesto.

domingo, 1 de febrero de 2009

30 SAINT LARY SOULAN, Estación de esquí, Pirineos, Francia



La primera vez que pasamos por Saint Lary fue en el verano del 2007 y aunque no nos paramos, nos quedamos con la imagen de un pueblo de montaña lleno de vida turística que nos recordó a algunos pueblos alpinos como Megeve o La Clusaz en los que habíamos estado en el verano de 1999. Como Saint Lary nos pillaba mucho mas a mano que aquellas lejanas estaciones alpinas, en el pasado puente de la Inmaculada (6-8 dic del 2008) nos propusimos conocerlo en su salsa, es decir, con nieve.

A pesar de que la vida de estos pueblos viene de la nieve, lo curioso es que el pueblo nos pareció menos animado en invierno que en verano. Y menos mal que había una auténtica invasión de esquiadores españoles que si no, hubiéramos estado en familia.

La estación de esquí propiamente dicha, llamada Saint Lary-Soulan -porque buena parte de sus terrenos deben pertenecer a este otro municipio situado en las faldas del monte-, tiene dos dominios esquiables: el primero y probablemente más antiguo, es el llamado Pla d’Adet 1700, accesible con un teleférico tipo gran cabina desde el mismo pueblo; y el segundo dominio, el que nace en Espiaube 1600, un rincón situado en la propia carretera que sube hasta el Pla. Como en la noche que llegamos los lugareños nos aconsejaron subir en coche hasta este último porque en el teleférico se suelen organizar importantes colas, empezamos la exploración de la estación desde Espiaube.

Desde los parkings de Espiaube arranca un teleférico de cabinas (o huevos) que sin pasar mucho frío (el día que fuimos lo hacía) te deja en un collado o pequeño puerto llamado precisamente Col de Portet 2215. El descenso del itinerario de este teleférico de cabinas es largo y bonito pero obviamente lo dejamos para el final de la tarde y proseguimos nuestra exploración más arriba. Desde el Col de Portet baja hacia el Oeste un suave valle glaciar en U muy bonito que lleva hasta el Lac d’Oule pero que desafortunadamente estaba cortado a la mitad y no por falta de nieve precisamente, sino por ese deshabillé tan francés que hace que todo funcione siempre a medias. Desde ese valle en U que baja al lago parten tres telearrastres que cubren un amplio dominio esquiable. El primero de ellos, Glacier, estaba también cerrado. El segundo, Arroueyes, no sube mucho y ofrece sólo pistas azules, el tercero, Corneblanque, sube hasta 2450 mts, pero es bastante lento y daba lugar a las mayores colas de la estación. Desde lo alto de este telearrastre hice un par de fotos en que se puede ver bastante bien el dominio de estos telearrastres y el fondo del valle en U (donde está el edificio de servicios (también cerrado ese puente...)).





Para salir de esta zona hay que coger el telesilla Tourette 2320 que te deja en un collado algo más alto que el del Portet y que te desorienta un poco porque a unos metros más arriba llega otro telesilla, el Tortes, desde la otra vertiente. El dibujo de las pistas no ayuda mucho y es mejor orientarse por cuenta propia. En principio descendimos hacia el Portet para explorar unas pistas que parecían muy atractivas ese día por cuanto les daba un poco el sol: las del telesilla Soumaye en la zona más oriental de la estación. En esta foto se nos había ido el sol, pero bueno, ya se ve la buena nieve que había:



Bajando Soumaye y cogiendo el telesilla Tortes para regresar a Tourette, descubrimos la estupenda pista negra de Terranere, una de las joyas de la estación por cuanto que aunque tenga tramos con pendientes de negra es muy ancha y con la nieve en perfectas condiciones no da ningún problema.



A partir de ese punto nos pusimos a descubrir el enlace entre las dos zonas, no muy claro a primera vista pero sin pérdida, porque hay que coger obligatoriamente el telesilla Litta y desde ahí hacerse todo el camino o “balcón” hasta el Pla d´Adet que permite disfrutar de hermosas vistas sobre esta estación y sobre el valle de Saint Lary pero que por discurrir por una cara norte es bastante frío. Esta es la foto que hice cuando avistamos la estación y el valle:




El dominio del Pla d’Adet es topográficamente bastante sencillo y de él da buena cuenta esta otra foto:



El telesilla que sube hasta arriba es el Soum de Matte 1, que curiosamente tiene su descenso hacia el Pla por dos pistas negras, Carrots, también muy anchas y sin especial dificultad. Si se quiere ir por azules o volver a la zona de Espiaube, hay que bajar por detrás, por el camino llamado “Corniche”. Al poco de iniciar descenso por esa corniche aparece otro dominio esquiable en lomo de montaña, el del Soum de Matte 2, cuya nieve tampoco catamos porque... también estaba cerrado.

Bueno, no es para quejarse de la estación, pero tampoco para echar cohetes. Saint Lary es algo más que una estación familiar pero no es un superdominio bien cuidado tipo Pas de la Cas, La Mongie-Bareges, Formigal o Baqueira. Pongamos que a mitad de camino entre lo uno y lo otro. En esta estación resulta curioso que desde la zona esquiable te llamen más la atención las vistas hacia el valle que hacia las cimas de alrededor, pues no hay grandes picos de referencia. Así pues y por acabar, podríamos decir que lo mejor de ella es el pueblo de Saint Lary aunque como digo, en la temporada de esquí no parecía tener la gracia y el color del verano.

martes, 13 de enero de 2009

29. PASEO AL EMBALSE DE VALBORNEDO (4,5k 100+). Navarrete, La Rioja




Puestos a desnaturalizar este blog de Montes y ya que he empezado a poner en él las estaciones de esquí, voy también a poner también los pequeños paseos. Sobre grandes excursiones hay infinidad de información pero sobre los sencillos paseos que te pueden hacer feliz cada día, sobre el arte de pasear, apenas se escribe. Cada vez que pienso en paseos me acuerdo del consejo que le dió Ernst Jünger a nuestro entonces presidente del Gobierno Felipe González: "si quiere Vd. ser feliz, dé paseos diarios de unas tres horas.

A mi me cuesta pensar en paseos de tres horas, pero ya iré dando con ellos. De momento hoy voy a contar un paseo de menos de hora y media que hicimos el domingo pasado, 11 de enero del 2009: de Navarrete al Embalse de Valbornedo, y cuyo gráfico, obtenido con el GPS de mano y el Google Earth, ilustro en la imagen de arriba (clicar sobre ella para ampliarla y que os sirva de guía).

La gracia de este paseo consiste en el punto de salida y la cuesta inicial que te conducen a un teso desde el que se tiene unas excelentes perspectivas:

- hacia el noreste, el pueblo y la llanada de Navarrete:



- y hacia el suroeste, las primeras estribaciones del Serradero con el fondo de la Sierra de la Demanda y el nevado San Lorenzo:



Ir de Logroño a Navarrete cuesta 15 min. Llegar hasta el embalse y darle la vuelta tranquilamente te lleva unos 50 minutos. Estar junto a una lámina de agua siempre es un buen destino y la prueba está en este par de fotos:





Desde el punto más alejado, hice también esta foto a contraluz de las estribaciones del Serradero que alimentan el pequeño embalse.



Como se ve en ella, hicimos el recorrido el día menos apropiado del año, el de un deshielo que deja los caminos y senderos convertidos en pegajosos barrizales pues el suelo es completamente arcilloso. Menos mal que cogimos los bastones para apoyarnos un poco porque además de quedarte atrapado en el barro te patinabas a poco que hubiera cuesta.

Para el regreso optamos por ir por el camino que va por abajo y que lleva directo al pueblo (30 min hasta la iglesia), y de ese modo apreciar la consabida fealdad de las nuevas calles de nuestos pueblos y de sus "arquitecturas" de arquitectos:



Claro que para curarnos de espanto siempre está la opción de acabar el paseo en la estupenda iglesia tipo hallekirsche del s XVI. Bueno, siempre no, porque ya se sabe que los templos españoles están habitualmente cerrados. Nosotros tuvimos la suerte de que era domingo y que acababan de salir de misa. Aún así el cura tenía prisa por cerrar y tuvimos que salir casi corriendo. De todos modos gracias a la foto queda un buen recuerdo:



Hacemos cuentas: 15 min de Logroño a Navarrete en coche; 50 min ir al embalse y darle la vuelta; 30 minutos el regreso; 25 minutos la visita a la iglesia y a un bar para vermutear, y otros 15 min de coche de Navarrete a Logroño. Total tiempo de la salida: 2 horas 15 m. Todavía no llego a las 3 horas que decía Jünger, pero ya me aproximo bastante.

Por cierto, ya que he mencionado la "gracia" del punto de salida, he aquí una foto del mismo. No tiene desperdicio: es "tan bonito" ese espacio urbano, así demarcado por los bolardos y la valla romana, que han enterrado dos de los contenedores de basura para no afearlo (!!!!):



Al contenedor amarillo de reciclaje de plástico no le ha tocado todavía el soterramiento pero todo se andará. Lo que no creo que se les ocurra a los munícipes de Navarrete es poner algún árbol. ¡Eso no!

miércoles, 10 de diciembre de 2008

28. PIAU ENGALI, Estación de esquí, Pirineos, Francia



Lo queramos o no, las estaciones de esquí son lugares, lugares en la montaña, y como nos gusta el esquí y la montaña, seguimos yendo a ellas a pesar de los pesares. Es decir, a pesar de que duele un poco ver las montañas tan mancilladas de desmontes y pinchadas con chismes. Como inicié este blog con el título de Montañas y Arquitectura, tiene bastante sentido traer aquí las estaciones de esquí porque más que ningún otro lugar son montañas “urbanizadas”, aunque... su “urbanismo” y su “arquitectura” mejor ni mirarlos. En todo caso, las estaciones de esquí nos facilitan el acceso a muchos rincones de montaña de otro modo desconocidos o inaccesibles, así que, como vamos conociendo bastantes, voy a empezar a contar algo de ellas empezando por la última que hemos descubierto, la de Piau-Engalí, ubicada en Francia nada más pasar el túnel de Bielsa (desde España), en el segundo valle a la izquierda (el primero se llama de la Gela).

Además, al ir poniéndolas en el blog podré ir deshaciéndome de la papelería de folletos de estaciones de esquí que acumulo en la librería, costumbre que adquirí porque mi amigo Javier Dulín me dijo que los coleccionaba. Abriré los post con el mapa de los remontes que facilitan al sacar el forfait.

Bueno, lo primero que llama la atención al tomar la carretera que sube a la estación de Piau Engali es que enseguida te encuentras con un telesilla y una pista que baja casi hasta el propio pueblo de Le Plan, situado en el cruce de carreteras (por cierto, su iglesita es un encanto; la vimos desde el coche pero no paramos a contemplarla como se merece, así que la foto la he tomado “prestada” de Google Earth).



También he hecho una foto informática de la imagen de google earth en la que se ve la vista aérea de la estación en pleno verano, con las tremendas marcas que dejan en el paisaje la carretera de acceso y las pistas de esquí.


Dicen los folletos turísticos que los edificios de apartamentos construidos en círculos y con muy poca altura se integran mejor en el paisaje, pero lo cierto es que los alrededores de todo edificio circular, y más con nieve sucia y coches por medio, devienen caóticos. Cuando vas para un día ni te dejan entrar con tu coche a la “urbanización” y te mandan al parking de abajo (el más grande y más al norte) teniendo que subir luego a la estación propiamente dicha en autobús. Vaya invento.

Lo más bonito de esta estación es la claridad geográfica que ofrece, toda ella en un abanico con vértice en el Pico de PIAU de 2.696 m. de altitud. Esta es la imagen desde abajo:



La vista hacia el norte (hacia Francia) es muy espectacular: una hermosa pared llamada “Crete des Cintes Blanques” por donde deben caer no pocos aludes (en la página de google hay colgada alguna foto de cuando caen). En el momento en que le hice una foto, la adornaba un curiosa nube por debajo de la línea de cumbres.




Bueno, y vamos con el esquí. El telesilla básico es el central, un desembragable de seis plazas que sube hasta justo debajo del pico (2.528 m). Para empezar calentando músculos y echar un vistazo hicimos toda la pista azul de la izquierda según se mira al Pico, la “gran azul” bajando incluso hasta la mismísima carretera, o sea, a Piau 1420 (lo he marcado con puntos morados en el mapa), es decir, una bajada continuada de ¡¡¡1.100 metros!! Ahí es nada.

Colocados otra vez debajo del pico tras coger dos telesillas intermedios y nuevamente el central, exploramos el otro lado de la estación bajando por la pista roja (puntos verdes en el mapa de arriba). En ese recorrido se tiene la opción de hacer un trocito de pista negra al llegar abajo (tentación a la que sucumbimos en la segunda bajada, claro). Pero lo más interesante de ese recorrido es el descubrimiento del hermosísimo valle de Badet y del Pico des Aguileous de 2.976 que invita a subirlo (no es nada difícil/ he encontrado en internet un relato de su ascenso en invierno y es relativamente sencillo). Este es su bellísimo perfil:



Una vez exploradas los dos extremos de la estación ya nos dedicamos a esquiar por las innumerables pistas centrales que ofrecen unos “fuera de pista” muy pendientes pero bastante seguros y sin posibilidad de perderse. Los días de nieves profundas deben estar muy solicitadas por los esquiadores más expertos.

Esquiamos allí el lunes 8 de diciembre del 2008, con nieve polvo y dura bastante buena y abundante, pero a mediodía se echó la niebla en las alturas y como teníamos que regresar a casa en el día, lo dejamos pronto pero con un gran sabor de boca.

Seguro que volvemos. Especialmente, a subir al Pic de Aguileous (aunque mejor en verano).
He puesto todas las fotos bastante grandecitas para que se puedan ver bien pinchando sobre ellas.